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Nubes noctilucentes


¿Qué son las nubes noctilucentes?

Son un llamativo fenómeno atmosférico consistente en unas finas nubes brillantes y de aspecto similar a los cirros, con tonos plateados o azulados, que se forman en la parte superior de la atmósfera, a altitudes comprendidas entre los 50 y 80 km aproximadamente, en la mesosfera.

A esas alturas se tienen temperaturas muy bajas, con hasta -120°C (o menos), de manera que estas nubes están compuestas de cristales de hielo, formados sobre partículas diminutas de polvo de origen cósmico.

Se pueden observar latitudes entre 50° y 70° al norte y al sur del ecuador, principalmente a comienzos del verano tras la puesta de sol o justo antes del amanecer. No obstante, en ocasiones también pueden verse desde latitudes inferiores a los 45º.

Por su altitud y localización, también se conocen como nubes mesosféricas polares. Se trata de las nubes más altas que podemos encontrar en la atmósfera y las únicas, junto con las nubes estratosféricas polares, que se encuentran por encima de la troposfera. La aurora boreal es el único fenómeno atmosférico que aparece por encima de las nubes noctilucentes.

Normalmente son tan finas que se dificulta su visibilidad, y sólo pueden apreciarse cerca del horizona, extendiéndose unos 15º o 20º sobre él, cuando el Sol aún consigue iluminarlas y en condiciones de cielos muy oscuros.

Su nombre proviene del latín y significa “luces nocturnas”.

¿Cómo se forman las nubes noctilucentes?

La formación de estas nubes requiere dos elementos imprescindibles: pequeñas partículas secas (que actúan como núcleos de congelación) y humedad.

Aunque por encima de la troposfera el vapor de agua es casi inexistente en la atmósfera, pequeñas cantidades pueden alcanzar la mesosfera. Éstas provienen de intensas corrientes ascendentes asociadas a una circulación meridional que recorre el planeta desde un polo hasta el otro a lo largo de la mesosfera, así como de la oxidación del metano que aparece en las capas altas de la atmósfera.

Aunque la cantidad de vapor de agua es muy escasa, las temperaturas extremadamente bajas que se registran en la mesosfera (inferiores a los -120 °C) serían suficientes para provocar la saturación del aire necesaria para la posterior formación de las nubes noctilucentes.

Como se ha mencionado, el otro elemento necesario es la presencia de pequeñas partículas sobre las que se formen los cristales de hielo.

Gran parte de estos núcleos de congelación los constituyen las pequeñas partículas de polvo resultantes de la desintegración de los meteoritos u otros asteroides. En menor medida, las partículas eyectadas en las grandes erupciones volcánicas y que alcanzan estos niveles en la atmósfera también pueden actuar como núcleos de congelación.

¿Dónde pueden verse?

Mayoritariamente, los avistamientos de este tipo de nubes se localizan en latitudes superiores a los 50°, por ejemplo, en países del norte de Europa como los países Bálticos o Gran Bretaña.

Sin embargo, parece que cada vez con mayor frecuencia este fenómeno puede contemplarse desde latitudes inferiores, incluso en España.

Se cree que por detrás de este aumento en frecuencia y extensión en la aparición de estas nubes está el cambio climático.

El aumento en las emisiones de gases de efecto invernadero (entre ellos, el metano) favorece la aparición de vapor de agua en la mesosfera. La oxidación del metano da como producto secundario vapor de agua, resultando en la formación de más cristales de hielo y de mayor tamaño. Esto favorece la presencia de nubes más brillantes y, por tanto, más fácilmente observables desde regiones no tan habituadas a este fenómeno.

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