Así es Mimmo, el delfín de Venecia que nada entre góndolas y turistas sin miedo al bullicio
Mimmo, el delfín que se mueve entre las góndolas de Venecia, ha despertado la curiosidad de los turistas y la cautela de los expertos.
María Rivas
No es habitual ver un delfín surcando las aguas de Venecia, pero desde hace varias semanas un ejemplar ha convertido la laguna en su improvisado refugio. Entre góndolas, vaporettos y la mirada asombrada de cientos de turistas, el animal —bautizado por los locales como Mimmo— se ha ganado el cariño y la preocupación de una ciudad acostumbrada a otras mareas.
El Museo de Historia Natural de Venecia ha confirmado que se trata de un delfín mular (Tursiops truncatus), una especie común en el Adriático, aunque poco frecuente dentro de los canales. Los investigadores sospechan que entró a la laguna a finales de junio y, pese al intenso tráfico marítimo, ha decidido quedarse, quizás siguiendo un banco de peces o guiado por su propia curiosidad.
Los vídeos compartidos en redes muestran a Mimmo deslizándose con calma entre las embarcaciones, incluso saltando a pocos metros de la Plaza de San Marcos. Escenas que, aunque fascinantes, han llevado a los expertos a lanzar una advertencia.
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Entre aplausos y motores, este animal busca calma en la laguna
«El ruido de los motores y las hélices puede desorientarlo», explicaba Luca Mizzan, director del museo, al pedir a los navegantes que mantengan al menos 50 metros de distancia y eviten alimentarlo o lanzarle objetos. La Guardia Costera vigila sus movimientos mientras la comunidad científica intenta comprender qué ha llevado a este cetáceo a adentrarse tanto en un entorno dominado por el ser humano.
No es la primera vez que un delfín aparece en la laguna, pero sí la primera en años que uno permanece tanto tiempo tan cerca del corazón de Venecia. Su presencia ha despertado una mezcla de asombro y desconcierto, un símbolo de cómo la naturaleza, a veces, se infiltra sin permiso en los lugares más insospechados.
Los especialistas esperan que, con la llegada del frío, Mimmo abandone las aguas interiores y regrese al mar abierto, donde encontrará mejores condiciones para su especie. Hasta entonces, Venecia sigue observando, entre el rumor de los canales, cómo un delfín ha decidido quedarse un poco más.
