Ni el moreno protege ni las nubes te salvan: los 5 bulos más peligrosos sobre el sol

Ni las nubes evitan las quemaduras ni estar moreno protege: estos bulos sobre tomar el sol pueden poner en riesgo la piel.

Pablo Ramos

Con la llegada del buen tiempo, las altas temperaturas, los periodos vacacionales y el aumento de las horas de luz, también se incrementa el tiempo que las personas pasan bajo el sol.

Durante las vacaciones, muchas personas aprovechan para tomar el sol; sin embargo, hacerlo sin las precauciones adecuadas puede tener consecuencias importantes para la salud.

De hecho, en los últimos años se ha producido un aumento de bulos, mitos y desinformación relacionados con los supuestos riesgos del uso de cremas solares, así como con los supuestos beneficios de tomar el sol sin protección.

Estas creencias erróneas pueden llevar a comportamientos peligrosos.

bulos tomar el sol
Fuente de imagen: Pexels

5 bulos sobre tomar el sol

Tanto en internet como en las redes sociales proliferan numerosos mitos relacionados con la exposición al sol.

Sin embargo, los expertos han identificado al menos cinco bulos recurrentes sobre la radiación solar y sus efectos en la piel con el objetivo de combatirlos con información veraz.

Los miles de dermatólogos que forman parte de esta iniciativa en toda Europa han manifestado su preocupación ante el creciente número de afirmaciones inexactas, sin base científica e incluso peligrosas relacionadas con la exposición a la radiación ultravioleta y el uso de protección solar, apuntan desde esta entidad.

De esta modo, los 5 bulos más comunes y peligrosos para tomar el sol son:

1. Si está nublado no te quemas

Uno de los bulos más extendidos es pensar que si el día está nublado no existe riesgo de quemarse y, por tanto, no es necesario utilizar protección solar. Sin embargo, esta creencia es errónea y puede llevar a descuidar la protección de la piel.


Aunque no se perciba el sol ni se note el calor asociado a los rayos infrarrojos, la radiación ultravioleta sigue presente incluso en días nublados o con bruma.

De hecho, se estima que hasta el 80 % de esta radiación puede atravesar las nubes. Además, la radiación ultravioleta no se ve ni se siente, por lo que es posible estar recibiendo daño sin ser consciente de ello.


A esto se suma el efecto de la reflexión: superficies como el agua, la arena, la nieve o incluso el asfalto reflejan la radiación solar, aumentando la exposición total al combinar la radiación directa con la reflejada.


Por ello, los expertos recomiendan consultar el índice ultravioleta. A partir de un valor de 3, ya es aconsejable protegerse adecuadamente. En definitiva, si hay luz, puede haber radiación ultravioleta, y si hay radiación ultravioleta, la piel necesita protección, incluso aunque el día esté nublado o no se note el calor.

2. El callo solar

Otro de los bulos más extendidos es la creencia de que “hacer callo solar” protege la piel y evita las quemaduras. Sin embargo, esta idea es completamente errónea. El llamado “callo solar” no es más que una señal de alerta del propio organismo.


En estos casos, la piel se engrosa y aumenta la producción de pigmento como respuesta defensiva ante la agresión de la radiación ultravioleta.

Lejos de ser un signo de salud, el bronceado es una reacción al daño. Ese tono oscuro indica que la piel está intentando protegerse.

Además, la radiación ultravioleta provoca daños en el ADN de las células cutáneas, y estos efectos son acumulativos. Con el tiempo, este daño aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de piel y favorece el envejecimiento prematuro.

Por ello, acostumbrar la piel al sol no la hace más resistente, sino que incrementa el daño acumulado. La protección eficaz pasa por utilizar ropa adecuada, aplicar protector solar en las zonas expuestas y buscar la sombra.

3. Los protectores solares producen cáncer

Por redes sociales circulan también numerosas ideas erróneas que aseguran que el uso de protector solar puede provocar cáncer, principalmente por los componentes utilizados en su fabricación.

Sin embargo, esta afirmación es completamente falsa y carece de base científica.


Lejos de suponer un riesgo, el uso de protector solar protege la piel frente a la radiación ultravioleta y contribuye a reducir el riesgo de desarrollar cáncer cutáneo.

Además, las fórmulas modernas de los protectores solares están sometidas a estrictos controles de seguridad y a regulaciones muy exigentes, especialmente en ámbitos como la Unión Europea.

Los expertos recomiendan utilizar protectores solares con un factor de protección solar (FPS) mínimo de 30, aunque lo más adecuado es optar por un FPS 50, especialmente en aquellas zonas del cuerpo que permanecen expuestas y no están cubiertas por la ropa.

4. Estar moreno protege del sol

Uno de los mitos más comunes detectados por los expertos en redes sociales es la creencia de que estar moreno protege frente a la radiación solar, lo que lleva a muchas personas a pensar que no es necesario utilizar protector solar ni ningún otro tipo de loción. Sin embargo, esta idea es errónea y puede resultar peligrosa para la salud de la piel.

Los especialistas advierten de que el bronceado apenas ofrece protección, ya que equivale únicamente a un factor de protección solar (FPS) de entre 2 y 4, muy por debajo de los niveles recomendados.

En la práctica, se aconseja utilizar protectores solares con un FPS de al menos 30, siendo más habitual optar por valores entre 30 y 50 para garantizar una protección adecuada frente a la radiación ultravioleta.

“La exposición excesiva al sol seguirá provocando daños en la piel. Sigue usando protector solar, ponte ropa protectora y busca la sombra”, apuntan desde Euromelanoma.

5. Un alto índice ultravioleta indica más bronceado

Otro de los mitos que circulan con frecuencia es la idea de que cuanto más alto es el índice ultravioleta, mejor o más rápido se consigue el bronceado. Sin embargo, esta afirmación es falsa y puede llevar a una exposición peligrosa al sol.

El índice ultravioleta no mide el nivel de bronceado, sino la intensidad de la radiación ultravioleta que llega a la superficie terrestre. Cuanto más alto es este índice, mayor es la rapidez con la que la piel puede sufrir daños, como quemaduras solares.

La radiación ultravioleta provoca alteraciones en el ADN de las células cutáneas, lo que se traduce en quemaduras, envejecimiento prematuro de la piel y un aumento del riesgo de desarrollar cáncer de piel a largo plazo.

Riesgos de los bulos de tomar el sol

La exposición solar sin control puede provocar daños en la piel, algunos de ellos graves. Por ello, es fundamental adoptar medidas preventivas que ayuden a reducir los riesgos, como el uso de protectores solares, la limitación del tiempo de exposición y la protección con ropa o accesorios adecuados.

Es más, la evidencia médica es clara: tomar el sol sin ningún tipo de protección ni cuidado puede tener importantes consecuencias para la salud, incluyendo quemaduras, envejecimiento prematuro de la piel y un mayor riesgo de desarrollar cáncer cutáneo.

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