No toda la lluvia es igual: así son la lluvia ácida y la inquietante «lluvia negra»

Ambas proceden de la contaminación atmosférica, pero no son lo mismo. Estas son las diferencias entre la lluvia ácida y la llamada lluvia negra.

Adrián Martínez

Al hablar de lluvia contaminada solemos pensar en un único fenómeno, pero la realidad es que existen diferentes tipos. La lluvia ácida y la lluvia negra son dos fenómenos meteorológicos distintos, con causas diferentes y consecuencias significativas para el medio ambiente y la salud.

¿Qué es la lluvia ácida?

La lluvia ácida se forma cuando los gases contaminantes, principalmente el dióxido de azufre (SO₂) y los óxidos de nitrógeno (NOₓ), se mezclan con el vapor de agua de la atmósfera. Estos gases proceden en su mayoría de la quema de combustibles fósiles, como el carbón y el petróleo, así como de las emisiones industriales y el tráfico rodado.

El resultado es una precipitación con un pH inferior a 5,6, es decir, mucho más ácido de lo normal. Aunque pueda ser invisible a simple vista, sus efectos son devastadores: acidifica lagos y ríos, daña bosques enteros, deteriora monumentos y edificios, y puede afectar a los cultivos y a la cadena alimentaria.

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¿Qué es la lluvia negra?

La lluvia negra es un fenómeno menos conocido pero igualmente alarmante y dañino para el medio ambiente. Se produce cuando el agua de lluvia arrastra en su caída una gran concentración de partículas de hollín, cenizas y contaminantes sólidos presentes en la atmósfera. Su característico color oscuro o grisáceo es lo que le da nombre.

Sus principales fuentes son los grandes incendios forestales, las erupciones volcánicas y las explosiones industriales o nucleares. Este concepto surgió originalmente en Hiroshima y Nagasaki

Durante las últimas jornadas este fenómeno ha estado presente en las proximidades de Irán. En este caso la precipitación también contenía hidrocarburos, ácido sulfúrico, ácido nítrico, metales pesados y compuestos inorgánicos resultado de las explosiones acontecidas.

VÍDEO: Así se ve la lluvia negra en Irán por la guerra

Lluvia ácida VS lluvia negra: ¿Cuáles son las diferencias claves?

Ambas son formas de precipitación contaminada, sin embargo su origen y composición las distinguen claramente. La lluvia ácida tiene su origen en gases contaminantes como el SO₂ y los NOₓ.

Es transparente e indistinguible a simple vista, y su principal fuente son la industria, el tráfico y los combustibles fósiles. Su mayor impacto recae sobre los ecosistemas, los suelos y los edificios.

La lluvia negra, en cambio, se forma a partir de partículas sólidas como el hollín y las cenizas, tiene un aspecto oscuro o grisáceo característico, y su origen está ligado a incendios, erupciones volcánicas o explosiones. Sus consecuencias más graves afectan a la salud respiratoria, los suelos y el agua.

Fuente: ElTiempo.es

¿Cómo afectan al ser humano?

Ambos fenómenos representan un riesgo real para la salud. La lluvia ácida puede contaminar el agua potable y los alimentos. La lluvia negra, por su parte, contiene partículas que al entrar en contacto con la piel, los ojos o las vías respiratorias pueden causar irritaciones y problemas pulmonares.

En cualquier caso, los dos fenómenos son un recordatorio de que la contaminación atmosférica no se queda en el aire: tarde o temprano, regresa a la superficie.