No todos los perros resisten igual el calor cuando el verano aprieta, depende de su raza
El calor no afecta igual a todos los perros: los de hocico corto, pelaje denso o problemas de salud requieren más vigilancia en verano.
Barbara
El verano no llega igual para todos los perros. Para algunos, el calor es una incomodidad pasajera; para otros, puede convertirse en una rápida y poderosa arma en poco tiempo, dejando al perro sin margen de actuación.
La edad, el peso, el estado de salud y, sobre todo, la raza, influyen mucho más de lo que parece en la forma en la que un animal soporta las altas temperaturas.

La relación entre razas y calor se vuelve especialmente importante cuando el termómetro se instala en valores elevados. Los perros no sudan como las personas.
Regulan su temperatura principalmente a través del jadeo, un mecanismo eficaz hasta cierto punto, pero insuficiente cuando el ambiente es muy cálido, hay humedad o el animal realiza esfuerzo físico.
Las razas de perros que más sufren el calor
Entre los más vulnerables están los perros braquicéfalos, aquellos de hocico corto y rostro achatado.
Razas como el bulldog francés, bulldog inglés, carlino, bóxer, shih tzu o pequinés tienen más dificultades para respirar con normalidad y, por tanto, para liberar calor. En ellos, un paseo mal elegido o unos minutos de exposición pueden desencadenar una situación delicada.

También necesitan especial vigilancia los perros de pelaje denso o doble capa, como el husky siberiano, chow chow, samoyedo o san bernardo.
Su manto protege, sí, pero no los vuelve invulnerables. Sobre todo bajo un Sol cada vez más abrasador, si no goza el can de algo de sombra o agua fresca, el cuerpo puede perder capacidad para defenderse.
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El riesgo aumenta en cachorros, perros mayores, animales con sobrepeso o con enfermedades cardíacas y respiratorias. En todos ellos, el calor encuentra menos resistencia.
Por eso, durante los días más cálidos conviene desplazar los paseos a primera hora o al anochecer, evitar el asfalto caliente, ofrecer agua fresca de forma constante y no dejar nunca al perro dentro de un coche.
Algunos síntomas de que al perro le podría estar dando un golpe de calor, son: jadeo excesivo, salivación intensa, debilidad, torpeza al caminar o apatía.
A su vez, si estos signos fueran evidentes, es urgente la asistencia médica del can. Llevar al animal a un lugar fresco, humedecerlo poco a poco y contactar con un veterinario puede marcar la diferencia.