Septiembre con noches tropicales: el otoño meteorológico comienza con calor nocturno
El otoño meteorológico comienza este martes 1 de septiembre, pero las temperaturas seguirán teniendo un marcado carácter veraniego.
Mar Gómez
Septiembre comienza, pero el verano térmico todavía tiene mucho que decir. Este martes comienza oficialmente el otoño meteorológico, una división utilizada en climatología que agrupa septiembre, octubre y noviembre.
Sin embargo, la atmósfera no entiende de calendarios y el cambio de estación meteorológica coincidirá este año con un nuevo ascenso térmico y, sobre todo, con noches especialmente cálidas para comenzar el mes.

El calor nocturno será uno de los aspectos más destacados de los primeros días de septiembre.
Las noches tropicales continúan
La noche de este martes ha sido tropical en los litorales mediterráneos, en las islas, las depresiones del nordeste y las zonas bajas de Andalucía, donde los termómetros no han bajado de los 20 ºC durante la madrugada.
Una noche tropical se define precisamente por presentar una temperatura mínima igual o superior a 20 ºC. Puede parecer un dato anecdótico, pero desde el punto de vista fisiológico es importante: durante la noche nuestro organismo utiliza las horas más frescas para liberar el calor acumulado durante el día y recuperarse.
Cuando la temperatura permanece elevada durante toda la madrugada, ese descanso térmico disminuye.
Miércoles: el calor nocturno gana terreno
El miércoles las mínimas volverán a subir ligeramente. Se mantendrán las noches tropicales en los litorales mediterráneos, las depresiones del nordeste y las zonas bajas de Andalucía.
En Canarias y Baleares también se espera un ligero ascenso de las temperaturas.

La persistencia de estas mínimas elevadas estará relacionada con una combinación de factores: una masa de aire cálido sobre la Península, mayor estabilidad atmosférica y, en las zonas próximas al mar, una superficie marina muy cálida que dificulta el enfriamiento nocturno.
El Mediterráneo desempeña aquí un papel especialmente importante. El agua tiene una capacidad calorífica mucho mayor que la tierra. Durante el verano almacena una enorme cantidad de energía y la libera lentamente durante la noche. Cuando además las temperaturas superficiales del mar son elevadas, las zonas costeras pueden mantenerse cálidas y húmedas hasta bien entrada la madrugada.
Por eso las noches tropicales son especialmente frecuentes en los litorales mediterráneos.
El jueves, noches tropicales en buena parte de la mitad sur
El escenario se vuelve todavía más llamativo de cara al jueves. Las previsiones apuntan a mínimas superiores a 20 ºC en los litorales mediterráneos y en buena parte de la mitad sur peninsular, mientras las máximas alcanzarán valores plenamente estivales.
Las previsiones para capitales muestran algunos registros especialmente significativos. Sevilla podría no bajar de 24 ºC ; Córdoba tendría una mínima próxima a 21 ºC ; Badajoz, 20 ºC y Cáceres podría partir de unos 21 ºC.

También destacan Ciudad Real, con unos 22 ºC de mínima y 39 ºC de máxima; Toledo, con 21 ºC y 40 ºC; Granada, con 23 ºC y 40 ºC; o Jaén, con una mínima cercana a 25 ºC antes de alcanzar los 40 ºC.
Incluso Madrid podría registrar una mínima en torno a 22 ºC, acompañada de una máxima cercana a los 37 ºC.
En el Mediterráneo el enfriamiento nocturno será igualmente escaso. Barcelona y Almería podrían quedarse en torno a 24-25 ºC de mínima, Alicante y Castellón alrededor de 23 ºC y Valencia cerca de 22 ºC.
En puntos como Cádiz, con mínimas previstas alrededor de 25 ºC, se podría alcanzar incluso el umbral que habitualmente se utiliza para hablar de noches ecuatoriales, aquellas en las que la temperatura no desciende de 25 ºC.
¿Por qué puede hacer tanto calor aunque ya sea septiembre?
El 1 de septiembre comienza el otoño meteorológico porque facilita la comparación entre años y el estudio climatológico de las estaciones. Pero en nuestras latitudes el final del verano puede prolongarse perfectamente durante las primeras semanas de septiembre.

Además, durante estos primeros días del mes se espera una configuración atmosférica favorable al calor: una dorsal en niveles medios y altos, mayor presencia de altas presiones y una circulación de borrascas atlánticas desplazada principalmente hacia latitudes más altas.
Todo ello favorece más estabilidad, cielos despejados y calentamiento durante el día.
Y cuando las masas de aire son cálidas y las noches son relativamente cortas, el suelo y las ciudades no disponen de suficiente tiempo para perder todo el calor acumulado.