Países que no harán el cambio de hora en 2025 y la razón que hay detrás
Mientras Europa aún debate su eliminación, América Latina y Asia han dado un paso definitivo: el cambio de hora desaparece de sus calendarios. ¿Es esta la nueva norma global?
Redacción
El ajuste estacional de los relojes, conocido como cambio de hora, ha sido implementado históricamente con el objetivo de optimizar el uso de la luz solar y reducir el consumo energético.
Sin embargo, en las últimas décadas, muchos países han optado por eliminar esta práctica y mantener un horario fijo a lo largo del año. Diferentes factores han influido en esta decisión, desde la ubicación geográfica hasta estudios que han puesto en duda sus beneficios en términos de salud y eficiencia energética.
La estabilidad horaria ha sido adoptada en diversas regiones del mundo como una estrategia para minimizar alteraciones en la vida cotidiana, mejorar la productividad y evitar cambios bruscos en los ritmos biológicos.
Países del mundo que no hacen el cambio de hora
La estabilidad horaria en Europa y Asia Central
Desde 2014, Rusia mantiene sus 11 husos horarios sin modificaciones estacionales tras haber experimentado previamente con el horario de verano permanente, lo que generó rechazo por el aumento de la oscuridad matutina en invierno y sus repercusiones en la seguridad vial y la salud pública.
Bielorrusia siguió la misma senda y eliminó el cambio horario a inicios de la década de 2010 para favorecer la coordinación regional y el bienestar ciudadano.
En Islandia, donde la luz del día varía drásticamente entre estaciones, el cambio de hora se descartó en 1967. En 2019, un referéndum confirmó la preferencia por mantener un horario inmutable, reflejando la costumbre de la población de adaptarse a la iluminación natural sin necesidad de ajustes artificiales.
Por su parte Turquía tomó la decisión de abolir el horario de verano en 2016 estuvo motivada por la intención de aprovechar al máximo la luz natural y mejorar la sincronización con los mercados de Oriente Medio.
Mientras tanto, en Asia Central y el Cáucaso, países como Armenia, Azerbaiyán y Georgia decidieron abandonar los cambios estacionales para optimizar las relaciones comerciales y evitar trastornos en la vida cotidiana de sus habitantes. Las regiones de Kazajistán y Kirguistán fundamentaron su decisión en estudios que evidenciaban efectos negativos del cambio de hora en la productividad y la salud.
Norteamérica: entre excepciones y reformas
En 2022, México tomó la decisión de eliminar el horario de verano al constatar que su impacto en el ahorro energético era insignificante y que los cambios afectaban negativamente la salud de la población.
En Estados Unidos y Canadá, la mayoría de las regiones continúan aplicándolo, aunque existen excepciones notables. Hawái, por ejemplo, (y la mayor parte de Arizona) han mantenido un horario fijo durante décadas, priorizando la estabilidad frente a los ajustes estacionales.
En Canadá, la provincia de Saskatchewan y el territorio de Yukón también han optado por la uniformidad horaria, evitando así las alteraciones bianuales en el ritmo de vida de sus habitantes.
América Latina y el Caribe: ¿por qué hacer el cambio de hora?
En la mayor parte de Centroamérica y el Caribe, nunca se ha aplicado el cambio de hora debido a que las variaciones en la luz solar son mínimas a lo largo del año, lo que hace innecesarios los ajustes estacionales.
En Sudamérica, países como Argentina, Brasil, Uruguay, Perú, Colombia y Venezuela han eliminado el horario de verano en distintos momentos al constatar que el impacto en el consumo energético era irrelevante y que la medida generaba más molestias que beneficios entre la población.
Asia y Medio Oriente: decisiones basadas en eficiencia y estabilidad
El caso de China es muy peculiar, ya que eliminó el horario de verano en la década de 1990 y desde entonces mantiene un único huso horario (UTC+8), a pesar de su vasta extensión territorial.
Japón, por su parte, ha conservado un horario inmutable desde 1952, optimizando la planificación de actividades económicas y sociales sin necesidad de alteraciones estacionales.
En el sur de Asia y el sudeste asiático, la proximidad al ecuador hace que la duración del día varíe poco a lo largo del año, razón por la cual el cambio horario nunca ha sido una prioridad en países como India, Tailandia y Malasia.
En Oriente Medio, naciones como Irán, Jordania y Siria han optado recientemente por eliminar el horario de verano para maximizar la eficiencia energética y evitar las complicaciones que conlleva el ajuste bianual de los relojes.
África: un continente con horario fijo
A lo largo del continente africano, la gran mayoría de los países han mantenido un horario estable, ya que su ubicación ecuatorial reduce la necesidad de cambios estacionales. Sin embargo, siempre hay excepcione como Egipto, que en 2023 decidió reintroducir el horario de verano con el objetivo de reducir la demanda energética en las horas pico.
Oceanía o el continente de contrastes entre regiones
En Australia, la aplicación del horario de verano varía según el estado. Mientras que las regiones del sur lo implementan, otras como Queensland, Australia Occidental y el Territorio del Norte han optado por mantener un horario constante, priorizando la estabilidad y el confort.
En el Pacífico Sur, muchas islas experimentaron con el horario de verano en distintas épocas y posteriormente lo descartaron al comprobar que su impacto era insignificante en latitudes tropicales.
¿Por qué razón algunos países no hacen el cambio de hora?
El abandono del horario de verano ha sido impulsado por una serie de factores que van desde la geografía hasta cuestiones de salud y eficiencia energética.
En las regiones cercanas al ecuador, la variabilidad en la duración de la luz solar a lo largo del año es mínima, lo que hace innecesario el ajuste horario. Este ha sido uno de los principales argumentos para que numerosos países tropicales nunca hayan implementado cambios en sus relojes.
La salud es otro factor determinante. Investigaciones han demostrado que las modificaciones en el horario pueden afectar los ritmos circadianos, alterando el sueño y generando fatiga, reducción de la concentración e incluso un aumento en los riesgos cardiovasculares en las semanas siguientes al cambio.
En términos de eficiencia energética, la justificación original para instaurar el horario de verano ha perdido relevancia con el avance tecnológico. La iluminación LED y los modernos sistemas de climatización han reducido significativamente el consumo eléctrico, lo que ha llevado a cuestionar la utilidad de seguir con estos ajustes.
Además, en el ámbito económico y político, muchos gobiernos han optado por mantener un horario fijo para evitar interrupciones en la logística comercial y la coordinación con mercados internacionales.
