Pérdida de biodiversidad: ¿Qué es? ¿Cuáles son las amenazas?
La pérdida de biodiversidad está marcando el futuro de las próximas generaciones. Pero, ¿cómo afecta al medio ambiente y cuáles son sus catastróficas consecuencias?
Juan Carlos Broncano
El momento crítico en el que la humanidad se encuentra ha vuelto a poner sobre la mesa la expresión pérdida de biodiversidad.
En esencia, la biodiversidad hace referencia a la variedad y variabilidad de los seres vivos que habitan en la Tierra. Esto incluye la diversidad dentro de cada especie, entre especies y de los propios ecosistemas.
Su disminución pone en riesgo la estabilidad de los ecosistemas. También amenaza la seguridad alimentaria, reduciendo la capacidad de adaptación frente al cambio climático y comprometiendo la salud humana en última estancia.

¿Qué es la pérdida de biodiversidad?
Si entramos en materia, la pérdida de biodiversidad se refiere a la disminución o desaparición de la variedad de especies de plantas y animales que habitan en un determinado ecosistema o en todo el planeta.
A pesar de que la biodiversidad evoluciona constantemente a través de una sucesión de procesos naturales, la actividad humana los está acelerando de manera vertiginosa.
Esta pérdida puede manifestarse de diversas formas. Por ejemplo, la extinción de especies, la reducción de la diversidad genética dentro de las poblaciones, la alteración de los hábitats naturales y la fragmentación de paisajes.
Al fin y al cabo, cada especie forma parte de un escenario mucho más complejo del que dependen el resto de seres vivos. Esto contribuye a procesos como la polinización, la descomposición de materia orgánica, el ciclo de nutrientes y la regulación del clima.
Para hacernos una idea, durante los últimos 50 años, los seres humanos hemos cambiado los ecosistemas más rápida y extensamente que en cualquier otro período comparable de la historia.
De hecho, la tasa actual de extinción de especies es 100 veces mayor que la tasa natural, considerándose como la sexta extinción masiva. La cosa no acaba ahí.

Según un estudio del CSIC, en el último siglo han desaparecido tantas especies como las que se habrían extinguido en 10.000 años en un escenario normal. Es más, el 25% de las especies evaluadas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza se encuentran en peligro de extinción.
Principales causas de la pérdida de biodiversidad
Las causas de la actual pérdida de biodiversidad son multifactoriales. Por un lado, la deforestación, la expansión de la agricultura intensiva y la urbanización han llevado a la destrucción y fragmentación de hábitats naturales.
El resto de factores tienen que ver precisamente con la alteración de uso del suelo. Por ejemplo, la contaminación, el cambio climático, la introducción de especies invasoras y la sobreexplotación. Pero hablemos de datos.
En 2019, un estudio del IPBES afirmaba que la agricultura industrial es una de las principales causas de la pérdida de biodiversidad.
Otro estudio publicado en los Anales de la Academia de Ciencias de Nueva York asegura que la contaminación por nutrientes y la deposición ácida en los bosques son algunos de los impulsores importantes del cambio ambiental que afectan a la biodiversidad.

Todo ello ha contribuido a la disminución de la productividad del 23% de las tierras del mundo y el 85% de los humedales del planeta. Al mismo tiempo, la alteración de los ecosistemas que el cambio climático genera está forzando a las especies a adaptarse o migrar. Algo que conlleva la extinción de muchas de ellas.
Según un informe de la ONU, del total estimado de ocho millones de especies que están en peligro, la mayoría podrían extinguirse en las próximas décadas.
Otro artículo publicado en la página web del Parlamento Europeo menciona que la «explotación directa como la caza y la sobrepesca» es una de las principales causas de esta disminución de biodiversidad.

Por último, el estudio Global threats from invasive alien species in the twenty-first century and national response capacities publicado en la revista científica Nature Communications en el año 2017 afirma que las especies invasoras representan una de las principales amenazas para la biodiversidad a nivel mundial, desplazando a las especies nativas y alterando los ecosistemas en mayor o menor medida.
Impactos ecológicos y sociales
La pérdida de biodiversidad también representa un riesgo en términos ecológicos y sociales, como señala el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Al depender de la biodiversidad para mantener sus funciones, la capacidad de los ecosistemas para regular aspectos como el clima, la polinización, la purificación del agua y la producción de alimentos puede verse afectada.
Esto puede llevar al colapso de ecosistemas enteros, con efectos devastadores para la flora y fauna. Las comunidades humanas, especialmente las más vulnerables, dependen directamente de los servicios de los ecosistemas para su subsistencia y bienestar, ya que la pérdida de biodiversidad amenaza directamente la seguridad alimentaria, el acceso al agua limpia, la salud pública y los medios de vida de millones de personas.
Por ejemplo, la disminución de polinizadores afecta gravemente la producción agrícola, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria de las poblaciones más pobres. Así mismo, la degradación de los ecosistemas acuáticos reduce la disponibilidad de agua dulce, lo que impacta desproporcionadamente a las comunidades marginadas sin acceso a infraestructura.
Estrategias actuales para la conservación de la biodiversidad
Afortunadamente, la conservación de la biodiversidad es una preocupación que se encuentra en el punto de mira de administraciones y gobiernos locales.
Por ejemplo, el Convenio sobre la Diversidad Biológica forma parte de un tratado internacional que busca proteger la biodiversidad a través de la conservación de los ecosistemas y la gestión sostenible de los recursos naturales.

Fue adoptado en 1992 y tiene como objetivo reducir la pérdida de biodiversidad y promover el uso sostenible de los recursos naturales.
Por su parte, los Objetivos de Desarrollo Sostenible son un conjunto de diecisiete metas globales establecidas por las Naciones Unidas para encarar los desafíos presentes y futuros relacionados con el medio ambiente, la economía y la sociedad en su conjunto.
En concreto, el objetivo número 15 se centra en la conservación de la biodiversidad y la gestión sostenible de los recursos naturales.
Así mismo, la Unión Europea adoptó en 2010 la Estrategia de biodiversidad de la UE para 2020, con el fin de tratar la pérdida de biodiversidad y mejorar la gestión de los ecosistemas con vistas también a 2050.
En lo que a políticas locales se refiere, programas como Red Natura 2000 han servido para proteger las especies y los hábitats de especial interés en áreas protegidas de Europa.
Así mismo, Programa LIFE forma parte de un proyecto de la Unión Europea que financia iniciativas de conservación de la biodiversidad y restauración de los ecosistemas, ayudando a proteger especies en peligro de extinción y a restaurar ecosistemas dañados.
Cómo puede contribuir el individuo
No deja de ser un problema estructural derivado del sistema económico actual. Existen algunas medidas que podemos aplicar a nivel individual para contribuir a la conservación de la biodiversidad.
Por ejemplo, tener precaución al conducir en carreteras que atraviesan zonas naturales. El objetivo es evitar atropellos de animales como el lince ibérico, evitar hacer fuego en zonas protegidas o sensibles, etcétera.
Así mismo, el respeto a la naturaleza cuando se permanece en entornos rurales es primordial para no afectar este tipo de entornos, evitando ruidos y disturbios, que pueden alterar la vida de animales, plantas y organismos de un modo u otro.
Lo mismo sucede con el desperdicio de basura, sobre todo de residuos plásticos y vidrios que puedan atrapar peces u ocasionar incendios difíciles de extinguir.

¿Y qué hay de las iniciativas locales? Apoyar y participar en iniciativas de restauración de ecosistemas, fortalecer y crear áreas protegidas a nivel local.
También colaborar en el manejo integrado del fuego en zonas boscosas y educar a los más pequeños sobre ecología y medio ambientes, son algunas de las prácticas que podemos aplicar como sociedad.
En definitiva, la pérdida de biodiversidad afecta a todos los seres vivos sin excepción. Dejando a un lado algunas de estas medidas, tomar conciencia del problema, apoyar movimientos que pongan el foco en los verdaderos causantes de esta problemática y asumir que el capitalismo voraz está acabando con los recursos del planeta, es el paso más importante hacia la sostenibilidad ambiental.