Alerta en La Patagonia: pierde más de 7.000 pingüinos por ataques de pumas en cuatro años

Sí es cierto que en La Patagonia siempre vivieron manadas de pumas, de hecho, es otro de sus vecinos más ilustres. Pero nunca ha habido tantos como hasta ahora.

Sergio Delgado Martorell

Los pingüinos han vivido durante cientos de años en absoluta tranquilidad y acampando a sus anchas en La Patagonia. Un paraíso helado con múltiples recursos para su subsistencia y donde, con mayor o menor fortuna, la curiosidad del hombre también ha sido respetuosa con estas bonitas aves.

El problema ha llegado no hace mucho. Es más serio de lo que parece. Y las autoridades aún no han establecido un plan serio y eficiente para protegerlos: el acoso y derribo de los pumas. Un depredador que amenaza la vida de los “propietarios” legítimos de La Patagonia, los pingüinos.

El origen de este desastre se encuentra en el Parque Nacional Monte León, donde la población de pumas no deja de aumentar tras décadas en retroceso. Un felino que, buscando comida, ha decidido atacar a sus vecinos de la Patagonia argentina. Ya son más de 7.000 aves las que han muerto como comida gourmet de estos pumas. Y la tendencia continúa.

En La Patagonia siempre hubo pumas, pero nunca se había llegado a este punto

Sí es cierto que en La Patagonia siempre vivieron manadas de pumas, de hecho, es otro de sus vecinos más ilustres. Pero nunca ha habido tantos como hasta ahora.

La situación se vuelve más cruel cuando se ha documentado que estos no solo atacan a los pingüinos para comérselos -unas aves que además no pueden volar y escapar-. Sino que, en ocasiones, les muerden dejándolos devorados solo parcialmente, complicando la calidad de vida del pingüino y pudiendo provocarle una muerte agonizante a los pocos días tras infecciones y pérdida de sangre continuada.

También la culpa la tiene el hombre. La ganadería ha desplazado a los pumas hacia áreas más próximas a donde viven los pingüinos y de ahí el número creciente de ataques.

Un dilema de conservación que debe afrontar Argentina

¿Está Argentina poniendo de su parte para proteger a los pingüinos? Los expertos aseguran que no mucho.

De hecho, un estudio realizado por la Wildlife Conservation Research de la Universidad de Oxford ha llegado a afirmar que la propia supervivencia a medio plazo de los pingüinos en esta parte del planeta está en muy serio peligro.

Este instituto, en colaboración con investigadores del Centro de Investigaciones de Puerto Deseado de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral y guardas del Parque Nacional Monte León, ha contado por miles el número de cadáveres de esta ave por culpa de la depredación de pumas entre 2007 y 2010. La masacre continua.

Fuente de la imagen: Pixabay

Más del 7% de los pingüinos de La Patagonia ya han sido asesinados por pumas

La mala suerte hizo que los pingüinos y los pumas se encontraran. Los actuales pingüinos llegaron desde Magallanes. Y, por otro lado, muchas granjas de La Patagonia fueron abonadas, situación que aprovecharon los pumas para multiplicarse de forma natural.

Según la investigación publicada en el Journal for Nature Conservation la desgracia tiene un número: el 7,6% de la población de pingüinos de La Patagonia ya ha desaparecido, principalmente por el ataque de los pumas. Eso es algo más de 93.000 ejemplares y no todos atacados por hambre.

«El hecho de que quedasen sin comer significa que los pumas mataban a más pingüinos de los que necesitaban como alimento«, afirma la autora principal de la investigación, Melisa Lera. «El número de cadáveres que presentan signos de depredación en la colonia es abrumador.»

Se da lo que los expertos califican como surplus killing o matanza por excedente. Es decir, cuando las presas son abundantes y fáciles de cazar, se atacan simplemente por atacar aunque no tengan los pumas hambre en ese momento.

¿Podría quedarse La Patagonia sin pingüinos?

La respuesta es no. La población es numerosa. Pero es obvio que, tal y como indica dicho estudio, deben aplicarse medidas de conservación y protección de los pingüinos.

Los investigadores creen que es prácticamente imposible que la población de estos se extinga en La Patagonia, pero también dependerá en gran medida de su capacidad reproductiva y de la de supervivencia de los más pequeños. Pero claro, si los pumas siguen matando, el futuro podría complicarse.