Polémica en Canadá por el sacrificio de un oso que se acercó a un parque
El ejemplar, habituado a la comida humana, fue abatido por agentes de conservación en Burnaby Mountain Park
Javier Castaño
Un oso negro en Burnaby (Columbia Británica, Canadá) se convirtió en protagonista de un caso que ha dividido a la opinión pública. El animal, que apareció en varios vídeos virales mientras se acercaba a visitantes en el Burnaby Mountain Park, fue finalmente capturado en una trampa y sacrificado por agentes de conservación.
Las imágenes del oso robando comida a excursionistas, o caminando sin temor hacia parejas sentadas en mantas de picnic, recorrieron redes sociales en cuestión de horas. Y pusieron sobre la mesa una cuestión que no es nueva: ¿hasta dónde puede llegar la convivencia entre humanos y fauna salvaje en un área metropolitana?
De la sorpresa al temor
El episodio más comentado ocurrió el 31 de agosto. Ese día, el oso irrumpió en una zona del parque donde decenas de personas descansaban y comían al aire libre. Mientras muchos recogieron sus pertenencias y se alejaron rápidamente, una pareja permaneció ajena al movimiento general, absorta en la lectura.
El vídeo muestra cómo el animal se acercó hasta quedar a pocos pasos de ellos. Sólo entonces, advertidos por los gritos de otros visitantes, reaccionaron. En segundos dejaron la manta, que el oso aprovechó para revisar en busca de comida.
Aunque nadie resultó herido, el incidente confirmó lo que los agentes ya sospechaban: el animal había perdido el miedo natural a las personas.
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La decisión de los agentes
Días después, el Servicio de Agentes de Conservación de Columbia Británica instaló una trampa en el parque. El 4 de septiembre el oso cayó en ella. Un día más tarde, se anunció que había sido sacrificado.
Kent Popjes, oficial de conservación, explicó que no existía la opción de reubicarlo. «Este tipo de osos son un riesgo: se acercan sin dudar y pueden arrebatar la comida de la mano», señaló. La decisión fue tomada tras consultar a biólogos del Ministerio de Aguas, Tierras y Recursos Naturales.
En paralelo, una parte del parque se cerró temporalmente. Las autoridades insistieron en que la prioridad era la seguridad de los visitantes.
Reacciones enfrentadas
El desenlace generó indignación entre muchos vecinos de Burnaby. Una petición en línea, impulsada por Kateryna Kurdyuk, pedía que se retiraran las trampas y se apostara por alternativas como los corredores de fauna o la reubicación.
«El oso no es el problema. Lo es la pérdida de hábitat y la expansión urbana», afirmó Kurdyuk. Para ella, el sacrificio muestra la falta de medidas preventivas y de educación ciudadana para reducir riesgos.
La petición recalcaba que el ejemplar nunca mostró comportamientos agresivos y que su presencia era resultado de la presión sobre los ecosistemas locales.
El papel de los humanos
Los especialistas recuerdan que los conflictos entre osos y personas suelen empezar con pequeños descuidos: bolsas de basura accesibles, restos de comida en áreas de picnic, comederos para aves instalados en jardines.
Popjes insistió en este punto: «No dejar comida sin vigilancia es el mayor problema». También recomendó guardar los alimentos en vehículos hasta el momento de consumirlos y mantener los espacios limpios.
Este recordatorio no es menor. Columbia Británica alberga una de las mayores poblaciones de osos negros de Norteamérica —se estima en decenas de miles de ejemplares, aunque no hay un censo exacto—. En entornos como Burnaby, donde las áreas verdes limitan con zonas urbanizadas, los encuentros son cada vez más frecuentes.
