Por qué Cuba sufre huracanes devastadores pero casi nunca pierde vidas

Cuba lleva décadas preparando su actuación contra los huracanes con planificación estatal, participación ciudadana y sólida protección civil

Mario Picazo

Aunque Cuba se encuentra en una de las zonas más activas del planeta en cuanto a huracanes, el número de muertes que estos fenómenos provocan en la isla es relativamente bajo. En comparación con otros países del Caribe o incluso con Estados Unidos, Cuba suele registrar muy pocas víctimas fatales cada vez que un ciclón tropical golpea la isla.

Los sorprendentes datos bajos de víctimas por huracán no son casualidad. Forman parte de una estrategia nacional de prevención y respuesta ante desastres que se ha desarrollado durante décadas y que combina planificación estatal, participación ciudadana y una sólida cultura de protección civil.

Desde hace años, Cuba se protege de la furia de los huracanes potenciando estrategias diferentes a las de otros países vecinos.

Foto: Pixabay

Preparación y respuesta rápida fundamentales para salvar vidas

Una de las principales herramientas de defensa para proteger a la población cubana es el sistema de evacuaciones masivas y obligatorias. Cuando un huracán amenaza el territorio, las autoridades activan un protocolo bien ensayado que moviliza a cientos de miles de personas hacia zonas seguras.

Por ejemplo, en octubre de 2025, antes del paso del huracán Melissa, fueron evacuadas más de 700.000 personas en todo el país. Esta capacidad de acción rápida se apoya en un sistema de defensa civil que funciona incluso en medio de crisis económicas o cortes de energía.

Otro factor esencial es la cultura de prevención que existe entre los cubanos. Desde las escuelas hasta los centros de trabajo, la población recibe formación periódica sobre cómo actuar ante tormentas severas. Los simulacros anuales, la comunicación constante de los medios oficiales y la confianza en las decisiones de las autoridades permiten una respuesta coordinada y eficaz.

A ello se suma la existencia de instituciones especializadas y descentralizadas para el manejo de emergencias. Cada municipio cuenta con comités de defensa civil que conocen sus áreas de riesgo, disponen de inventarios de refugios y mantienen planes de contingencia actualizados. Esto facilita la toma de decisiones a nivel local y reduce los tiempos de reacción cuando un ciclón se aproxima.

Factores sociales y estructurales parte de la fórmula de protección

La estructura política y social del país también influye. El sistema cubano da prioridad a la protección de la vida por encima de consideraciones económicas o de propiedad. Durante una emergencia, se ordena evacuar sin necesidad de aprobación judicial, y los recursos públicos se movilizan de inmediato.

En otras sociedades, donde predomina la responsabilidad individual o existen trabas administrativas, las evacuaciones suelen ser más lentas o desordenadas. En Cuba, la comunicación entre la población y las autoridades es muy directa.

Los cubanos están acostumbrados a seguir los partes meteorológicos y las orientaciones oficiales, que se difunden por radio y televisión con actualizaciones constantes. Esto genera una respuesta colectiva disciplinada que reduce el riesgo de muertes.

La poblacion ha ido aprendiendo desde edades muy temparanas como actuar y la importancia de prestar atencion a la informacion que se difunde. foto: Pixabay

Los desafíos que llegan ante el cambio climático

A pesar del eficiente plan de los cubanos, el éxito del sistema ahora se enfrenta a nuevos desafíos. El cambio climático está intensificando los huracanes atlánticos: se observan tormentas con vientos más fuertes, lluvias más intensas y mareas ciclónicas más peligrosas.

Además, el aumento del nivel del mar incrementa la vulnerabilidad de las zonas costeras, muchas de las cuales ya sufren erosión y salinización del suelo.

A esto se suma el envejecimiento de la infraestructura. Las viviendas, redes eléctricas y sistemas de drenaje requieren inversiones que se dificultan por la situación económica del país y las sanciones internacionales. Mantener la eficacia del sistema de protección civil exigirá, por tanto, modernizar instalaciones y reforzar la resiliencia local.

La lucha de Cuba contra huracanes históricos

A lo largo de su historia, Cuba ha sufrido algunos de los huracanes más devastadores del Atlántico. Estos eventos marcaron un antes y un después en la gestión del riesgo y explican por qué el país desarrolló una cultura tan fuerte de prevención.

Huracán de Santa Cruz del Sur (1932)

Considerado el más letal en la historia de Cuba, este ciclón de categoría 5 impactó la provincia de Camagüey el 9 de noviembre de 1932. Los vientos superaron los 270 kilómetros por hora y una marejada de más de seis metros arrasó el poblado costero de Santa Cruz del Sur.

Murieron más de 3.000 personas y la localidad quedó prácticamente destruida. Este desastre fue el punto de inflexión que llevó al gobierno de la época a crear sistemas de alerta temprana rudimentarios.

Gran huracán de La Habana (1846)

En octubre de 1846, un poderoso huracán equivalente a una categoría 5 azotó la capital cubana. La presión atmosférica cayó a 938 mbar, una de las más bajas jamás registradas en el país. La tormenta hundió decenas de barcos en el puerto de La Habana, destruyó viviendas coloniales y causó cientos de muertes. Aquel evento mostró la vulnerabilidad de la ciudad antes de que existieran servicios meteorológicos modernos.

El huracán Melissa llegó al oriente de la isla de Cuba como un potente categoría 3. Esta imagen visible del huracán fue tomada el 29 de octubre de 2025. (Crédito de la imagen: NOAA/RAMMB/Universidad Estatal de Colorado)

(Crédito de la imagen: NOAA/RAMMB/Universidad Estatal de Colorado)

Huracán de 1924

Este ciclón, también de categoría 5, golpeó la provincia de Pinar del Río en octubre de 1924. Aunque el número de víctimas fue menor que en 1932, los daños agrícolas fueron enormes.

La comunicación telegráfica quedó cortada y muchas plantaciones de tabaco desaparecieron. Fue el primer huracán de máxima intensidad documentado con instrumentos científicos en Cuba.

Huracán Flora (1963)

Uno de los huracanes más recordados del siglo XX en Cuba. Flora se desplazó lentamente sobre la región oriental durante varios días, dejando lluvias torrenciales que causaron inundaciones masivas. Más de 1.100 personas murieron, principalmente por crecidas repentinas.

A raíz de este evento, se reorganizó el sistema de defensa civil y se establecieron políticas de evacuación preventiva que todavía rigen hoy.

Precipitación en pulgadas acumulada durante el paso por Cuba del huracán Flora en octubre de 1963. mapa: NOAA

Huracán Irma (2017)

Irma alcanzó categoría 5 y recorrió casi toda la costa norte del país. A pesar de los daños materiales extensos, especialmente en las provincias de Camagüey, Villa Clara y La Habana, las muertes confirmadas fueron menos de una decena.

Esto se debió a la evacuación previa de más de 1,7 millones de personas, un récord en la historia reciente de Cuba.

Huracanes recientes

En los últimos años, Cuba ha enfrentado tormentas cada vez más frecuentes e intensas, como Ian (2022), Milton (2024) y Melissa (2025).

Aunque las pérdidas económicas han aumentado, el número de fallecidos sigue siendo bajo. El patrón demuestra que la preparación y la respuesta siguen siendo efectivas, pero también que el país enfrenta una presión creciente para mantener su nivel de resiliencia.

Recibe toda nuestra info, más rápido en Google

Sigue ElTiempo.es en Google +