¿Por qué está el cielo amarillo? La calima y el humo de los incendios enturbian el ambiente en Españ
Además del humo de los incendios presente en muchas zonas hoy tenemos algo de calima en el cielo.
Mar Gómez
El cielo de muchas regiones de España ha amanecido estos días con un aspecto inusual: velado, blanquecino y con tonalidades difusas. Hoy se unen en el cielo la presencia de calima en algunas zonas y la del humo arrastrado por el viento desde los numerosos incendios forestales que asolan el país.
En la Comunidad Valenciana por ejemplo, una espesa nube de humo proveniente del noroeste peninsular se unió al polvo en suspensión procedente del Sáhara, reforzando esa apariencia de cielo opaco, aunque sin repercutir notablemente en la visibilidad a nivel del suelo.
En el caso de Madrid o Segovia, el viento del suroeste impulso el humo de los incendios de Extremadura. Para Valladolid la calidad del aire empeoró notablemente por el humo de los incendios del noroeste de Castilla y León.
A todo esto ayer se unió la presencial de calima en el cielo impulsada por vientos del suroeste y arrastrada desde el norte de África afectando a las islas canarias por proximidad y por estos vientos a puntos del centro.
En la jornada de este martes esperamos ligera calima en las islas Canarias orientales y posibilidad de polvo en suspensión en el tercio oriental peninsular y Baleares. En el resto se ha ido retirando.

El riesgo de las partículas PM en la calidad del aire
El problema va más allá de lo estético: tanto la calima como el humo elevan de forma notable la concentración de partículas en suspensión (PM10 y PM2.5), las más dañinas para la salud.

La calidad del aire en España en este momento es poco saludable para grupos sensibles en cuatro provincias: León, Zamora, Salamanca y Cáceres.

Aunque existen más localidades puntuales dentro de las provincias con niveles que pueden resultar peligrosos para la salud debido a las elevadas concentraciones.
Estas partículas pueden penetrar en los pulmones y el torrente sanguíneo, aumentando el riesgo de problemas respiratorios y cardiovasculares, especialmente en personas vulnerables como niños, ancianos y pacientes con enfermedades previas.