¿Por qué la gigantesca explosión del cohete de Blue Origin preocupa tanto a la NASA?
El fallo del New Glenn durante un encendido estático podría afectar a los planes lunares de Blue Origin y al programa Artemis.
Alejandro Riveiro
El pasado jueves, 28 de mayo, el nuevo cohete de Blue Origin, New Glenn, explotó en la plataforma de lanzamiento 36.
Sucedió durante un encendido estático, cuando se estaba poniendo a prueba la integridad del nuevo cohete. Por suerte, no ha habido que lamentar daños personales, pero los estructurales son muy extensos.
Un posible problema para el programa Artemis
Blue Origin está en pleno proceso de evaluación de daños en su plataforma de lanzamiento (en el complejo 36, en Cabo Cañaveral) después de que un encendido estático terminase de la peor manera posible. El cohete explotó, dejando una gigantesca bola de fuego que fue visible a muchos kilómetros.
En la jornada del jueves, la compañía de Jeff Bezos cargó su cohete de combustible, con el objetivo de encender sus motores durante unos segundos para asegurarse de que todo estaba en orden. El cohete iba a utilizarse para lanzar satélites esta misma semana.
Sin embargo, apenas unos segundos después del encendido, el cohete explotó y destruyó parte de las instalaciones a su alrededor. Por suerte, el propio Jeff Bezos comunicaba, poco después, que todo el personal de la compañía estaba localizado, no había víctimas ni heridos.
El cohete iba a utilizarse para lanzar satélites esta misma semana.
En la parte material, sin embargo, las imágenes recogidas el viernes dejaban pocas dudas. Solo quedaban una torre del sistema de pararrayos en pie y el tanque de agua. Todo lo demás sufrió daños de mayor o menor consideración.
Por ejemplo, la segunda torre pararrayos quedó completamente destruida. Las autoridades también alertaron al público sobre la posible llegada de restos a la costa. Lejos de ser un incidente menor, es un varapalo para la compañía.
Llega en un mal momento, porque sucede apenas un mes después de que se decidiese dejar en tierra los cohetes New Glenn. Una decisión motivada porque la fase superior del cohete no logró colocar el satélite que llevaba en la órbita correcta.
Un cohete para llegar a la Luna
Hay que recordar que New Glenn es el cohete que Blue Origin quiere utilizar para enviar su aterrizador Blue Moon a la Luna.
Un aterrizador que, de hecho, debería volar en solo unos meses, dentro de la misión Moon Base I, que enviará al aterrizador Blue Moon Mark I Endurance.
Solo unos días antes, de hecho, la NASA anunciaba que le daba un contrato a Blue Origin de cientos de millones de dólares.
El cohete New Glenn ha volado tres veces hasta ahora, y parece que habrá que esperar una temporada hasta su siguiente despegue.
Todavía no hay información sobre cuánto durarán las reparaciones de la plataforma 36. Lo peor es que Blue Origin solo tiene una plataforma de lanzamiento en Florida.
Es la misma que se utilizó en los años 60, desde la que despegaron las misiones de los programas Mariner y Pioneer (entre otras).

Crédito: U.S. Space Force 45SW/Gwendolyn Kurzen
La compañía dedicó 1000 millones de dólares a reconstruir el complejo de lanzamiento, pasando de dos plataformas de despegue a una, después de que se lo alquilase a la Fuerza Aérea en 2015. Ahora, Blue Origin tendrá que superar varias etapas.
El cohete New Glenn ha volado tres veces hasta ahora, y parece que habrá que esperar una temporada hasta su siguiente despegue.
Primero, habrá que determinar qué provocó la explosión y corregir ese error para que no vuelva a suceder. Después, habrá que reparar el complejo de lanzamiento y preparar todo para el siguiente intento de despegue de un New Glenn.
Jared Isaacman, administrador de la NASA, ya ha dicho que la agencia espacial estadounidense analizará el posible impacto en el programa Artemis. Hasta esta explosión, Blue Origin estaba cumpliendo con los plazos para la misión Moon Base I.
Un incidente que podría retrasar muchas cosas
Además de esa misión, la compañía tiene previsto otro lanzamiento en 2027, para poder probar la capacidad de acoplamiento de Blue Moon con la cápsula Orión. Será dentro del marco de la misión Artemis III, siempre que la compañía esté lista.
Por cierto, el próximo 9 de junio se anunciará quiénes son los miembros de esa tripulación, que será esencial para preparar Artemis IV y V.
La mayor duda es qué va a suceder ahora. Blue Origin ya tiene un cohete funcional en New Glenn… pero ha encadenado dos errores seguidos (y diferentes).
Todo dependerá de la velocidad con la que la compañía sea capaz de subsanar todos los contratiempos con los que se está encontrando.
La compañía tendrá que trabajar en corregir el comportamiento de la segunda fase para garantizar que no se queda en una órbita demasiado baja. También tendrá que corregir lo que provocase que explotase durante el encendido estático.
Esto hace que la misión Moon Base I pueda quedar en el aire y se tenga que retrasar más. Aunque todo dependerá de la velocidad con la que la compañía sea capaz de subsanar todos los contratiempos con los que se está encontrando.
Si no fuese así, la NASA tendrá que depender exclusivamente de SpaceX. Su nueva nave, Starship, está avanzando a buen ritmo, pero también tiene que cumplir sus propios objetivos antes de que se pueda utilizar en misiones tripuladas.
Así que la situación es más delicada de lo que podríamos suponer. No implica que Artemis III vaya a retrasarse, o que Moon Base I no despegue este año, pero es un ejemplo de cómo cualquier mínimo contratiempo puede afectar incluso a los objetivos más ambiciosos.