Este verano 2025 podría no ser tan tórrido como los últimos en España y este sería el motivo
Después de varios veranos marcados por los récords de temperatura, el mapa de previsión apunta a un verano algo más cálido, pero no tan extremo.
Mar Gómez
Después de varios veranos marcados por récords de temperatura, olas de calor sucesivas y noches tropicales cada vez más frecuentes, el mapa de la previsión estacional para este verano 2025 apunta a que podríamos tener una estación solo «algo más cálida» de lo normal, pero sin un calor tan extremo como el de años pasados en la mayor parte de España.
¿Significa eso que no hará calor este verano en España? ¿No tendremos olas de calor? No exactamente. Pero sí podríamos estar ante un verano menos abrasador que el de los años pasados.
Anomalías cálidas sí, pero no tan cálidas como otros años
Las últimas salidas de los modelos con las tendencias en temperaturas para este verano 2025 sacan los mapas en tonos ligeramente anaranjados o neutros, lo que indica una anomalía térmica positiva muy débil en gran parte de España.
Esto contrasta con veranos anteriores, donde el color rojo intenso dominaba el mapa, anticipando temperaturas muy superiores a la media.
Tan solo las islas y el extremo norte peninsular podrían tener un verano más cálido de lo normal. Para el resto sería solo ligeramente más cálido de lo normal.
Incluso en el suroeste se espera que se encuentre dentro de la normalidad: sur de Extremadura y oeste de Andalucía (Huelva, Sevilla o Cádiz) podrían vivir un verano con temperaturas habituales en la zona dentro de la media estadística.

Aunque no significa que no vayamos a tener olas de calor, la tendencia general para España sugiere que el verano podría ser menos tórrido que los anteriores, sin tantas prolongaciones extremas ni registros históricos.
Las tendencias actuales apuntan a un verano que, aunque probablemente caluroso, podría no alcanzar los extremos abrasadores de años anteriores.
Estos datos cobran especial relevancia si los ponemos en perspectiva con las temperaturas medias del periodo 1991–2020. Por ejemplo, julio suele alcanzar temperaturas medias de 26,1 °C en Madrid, los 26,5 °C en Valencia o incluso los 28,5 °C en Sevilla. En ciudades costeras como Bilbao o Barcelona, los valores medios oscilan entre los 21 y 25 °C.

Por lo tanto, un verano “normal” ya implica calor intenso, especialmente en el interior sur peninsular y con las máximas. De ahí que cualquier anomalía extra tenga un gran impacto en la percepción térmica y en el confort climático.
Cabe recordar, además, que el verano pasado de 2024 fue el sexto más cálido de la serie histórica en España y del siglo XXI. El bimestre julio-agosto solo fue superado en temperaturas por el de 2022. Además, Fue un verano muy húmedo, con chubascos frecuentes en junio y un importante temporal de lluvias en Baleares en agosto.
Precipitaciones dentro de la media y buenas reservas de embalses
Las previsiones apuntan a que este verano del 2025 en España podría venir con precipitaciones dentro de la media climatológica, lo cual es lo esperado en esta estación, normalmente seca en gran parte del país.
Lo más relevante es que no se observan señales de una sequía meteorológica agravada, ya que los modelos no anticipan anomalías significativas por debajo de lo normal. Cabe recordar además que el verano arrancará tras una primavera especialmente húmeda en nuestro país con el caudal de nuestros embalses en máximos en comparación con los últimos años.

Si atendemos a los datos históricos, ciudades como Bilbao o Barcelona suelen registrar entre 50 y 58 mm en los meses de verano, mientras que Madrid apenas supera los 10 mm en julio y agosto, y Sevilla cae por debajo de los 5 mm.

Es decir, el verano ya parte de un régimen escaso de lluvias, y por eso el hecho de que los embalses estén por encima del 77 % de su capacidad es una gran noticia. Gracias a las lluvias de primavera, afrontamos el periodo estival con una situación hídrica favorable, sin grandes riesgos de escasez a corto plazo.
¿Qué patrón dominaría este verano en España?
Este verano en España podría estar marcado por una atmósfera relativamente estable, con la influencia de un anticiclón atlántico que, aunque presente, se mantendría más alejado hacia el centro y norte del Atlántico. Esta configuración no bloquearía por completo el paso de otras masas de aire, lo que permitiría cierta variabilidad en el tiempo.
No se esperan señales consistentes de un calor extremo prolongado, aunque no se descartan olas de calor puntuales durante el periodo estival. En determinadas situaciones, especialmente si se abren paso algunas vaguadas, podrían producirse incursiones de aire frío en altura que den lugar a DANAs, con mayor probabilidad en el este peninsular.
En conjunto, se perfila un verano caluroso pero menos extremo, con episodios intermitentes de inestabilidad que podrían afectar a distintas regiones del país.

¿Qué podría ocurrir con los incendios con esta previsión?
Aunque las previsiones apuntan a un verano algo menos tórrido que los anteriores y con un nivel de embalses elevado, el riesgo de incendios forestales seguirá presente. En verano, la vegetación se seca rápidamente, especialmente tras una primavera húmeda, lo que puede favorecer una mayor carga de combustible en el monte.
Además, basta una ola de calor puntual o condiciones de viento seco para disparar el peligro. Por eso, aunque el escenario no sea el más extremo, la prevención sigue siendo clave: campañas de concienciación, vigilancia y una rápida actuación son fundamentales para evitar que el fuego se propague.
