Pulgas y garrapatas todo el año: por qué el cambio climático amplía el riesgo para perros y gatos
Redacción
El aumento de las temperaturas favorece la actividad de estos parásitos. Es hora de replantearnos la prevención.
Si en tu familia hay un perro o un gato sabrás la cantidad de riesgos que debemos tener en cuenta para preservar la salud de nuestras mascotas.

Hubo un tiempo en que el invierno parecía darnos un respiro, pero hoy ese paréntesis ha desaparecido: las pulgas y las garrapatas ya no entienden de estaciones. El cambio climático, que modifica los ciclos biológicos de estos parásitos, está convirtiendo lo que era un problema estacional en una amenaza casi constante.
Un invierno que ya no frena a los parásitos
Este fenómeno se produce, en gran medida, debido a que los inviernos son más suaves y a que han aumentado las temperaturas medias. Ante este escenario, los ectoparásitos se mantienen activos durante más tiempo.

En paralelo, investigaciones recogidas por la Universidad de Valencia subrayan que las garrapatas son extremadamente sensibles a las condiciones ambientales, especialmente a la temperatura y la humedad: el calentamiento global no solo prolonga su periodo de actividad, sino que también facilita su expansión geográfica hacia zonas donde antes no podían sobrevivir.
Más riesgo, más enfermedades
También se traduce en un incremento del riesgo sanitario. Según datos de la Real Sociedad Canina de España (RSCE) más del 75% de los perros están expuestos a garrapatas, un porcentaje que refleja la magnitud del problema.

Estos arácnidos no solo son los causantes de molestias cutáneas o dermatitis, sino que además pueden causar enfermedades relevantes, como la ehrlichiosis o la babesiosis. La Fundación SOS Lyme advierte además de un aumento en los casos de Lyme en Europa debido a la mayor supervivencia y expansión de las garrapatas. Por ejemplo, un paseo por zonas verdes en el mes de febrero, que antes podía considerarse de bajo riesgo, ya no lo es necesariamente.
Por su parte, el Colegio de Veterinarios de León, alerta de que “estamos empezando a ver en nuestras clínicas perros llenos de pulgas y garrapatas en pleno invierno. Tras este cambio en el clima nos vemos en la obligación de recomendar que se mantenga durante todo el año la desparasitación externa”.

Lo primero es prevenir
Ante este contexto, los protocolos de prevención también están cambiando. La desparasitación estacional, limitada a los meses cálidos, resulta cada vez menos eficaz y veterinarios y expertos coinciden en la necesidad de adoptar estrategias de protección continuada durante todo el año, adaptadas a esta nueva realidad climática.
En este escenario, los métodos de reducción de larga duración adquieren especial relevancia. Entre ellos, el collar antiparasitario Seresto® se presenta como una de las soluciones más completas por su acción prolongada —hasta ocho meses— en perros y gatos.

Este dispositivo libera de forma controlada sus principios activos —imidacloprid y flumetrina se distribuyen de manera uniforme sobre la piel y el pelo—, ofreciendo protección continua frente a pulgas y garrapatas, además de proteger el entorno del animal al inhibir el desarrollo de las larvas.
¿Por qué Seresto®? Su mecanismo de acción permite repeler y eliminar parásitos antes incluso de que lleguen a picar, lo que reduce no solo la infestación, sino también el riesgo de transmisión de enfermedades, como la leishmaniosis, independientemente de la época del año.
A la utilización de Seresto® durante todo el año, debemos sumar otros consejos que propone la RSCE como son las revisiones tras los paseos en zonas de riesgo o hacer más hincapié en la limpieza del hogar, aspirando sofás y alfombras y lavando a menudo la cama de nuestra mascota.

La lógica es simple: si el riesgo se ha desestacionalizado, la prevención también debe hacerlo.