Este es el aspecto que tendrá la Tierra en 25 años
En un futuro nuestro planeta Tierra a vista de pajaro cambiará en bastantes aspectos. Desde la forma de explotar recursos a la estructura de nuestras ciudades.
Mario Picazo
Muchos nos preguntamos cómo será nuestro planeta en 25 años con el ritmo de cambio que está experimentando en muchos aspectos. La periodista Annalee Newitz, divulgadora de temas medioambientales, ha preguntado a expertos de diferentes disciplinas que basan su pronóstico en la ciencia, cuáles serán algunos de los escenarios del futuro.
Según Newitz, la situación de nuestro planeta en estos momentos es inestable e insostenible en algunos casos. Hay muchas incertidumbres políticas que de alguna manera condicionan como va a evolucionar el mundo medio ambiental. Para entender mejor como podría evolucionar nuestro planeta en dos décadas y media, hay que mirar al futuro de procesos como por ejemplo la minería.

Una minería mucho más integrada en el entorno
Hay consenso sobre cómo estamos haciendo los deberes en materia de sostenibilidad. Según un buen número de expertos, la mayor parte de los países del mundo tiene en marcha un plan de transición para hacer de su modelo energético uno más sostenible.
La implementación de energías limpias acelera, sobre todo en sectores como la eólica, la solar y la energía que generan las olas del mar. Según Wole Talabi, un ingeniero de yacimientos, vamos a seguir creciendo en el sector de las renovables a buen ritmo a la vez que explotamos cada vez más diferentes zonas del planeta para extraer metales que nos permitan fabricar baterías.
La diferencia es que las minas de donde se extraigan esos metales no mostrarán cortes y agujeros profundos en la superficie de la Tierra. Según Talabi, que actualmente trabaja en la extracción de recursos líquidos en Australia, las futuras minas podrían ser casi invisibles desde el aire. Las técnicas de minería del futuro podrían ser muy diferentes. En lugar de sacar tierra para extraer lo que hay dentro, podríamos extraerla sin hacer voladuras ni excavar en absoluto.
Habría que perforar uno o varios agujeros en la roca que se quiera extraer, e inyectar productos químicos que ayuden a que la extracción se optimice para conseguir solo lo que se necesita. Este tipo de minas ocuparían poco espacio y hasta serían más sostenibles ya que podrían estar rodeadas de árboles para integrarse en el entorno.
Equilibrio entre generar recursos y reducir la huella de carbono
Aunque con el paso de los años los métodos de extracción de minerales han evolucionado, la minería siempre ha estado marcada por ser una práctica poco sostenible y contaminante. Pero ¿qué pasaría si la minería del futuro fuera una en la que las operaciones mineras se limpian a sí mismas?
Es lo que los expertos llaman «acoplamiento», y en él, el uso intensivo de energía durante un proceso de extracción va unido a una reducción de carbono de manera simultánea. La técnica ya se ha puesto en marcha en Australia, y consiste en añadir dióxido de carbono a las rocas extraídas durante la minería.
Este proceso llamado mineralización de carbono, ocurre de forma natural, pero así suele llegar a tardar miles de años. Talabi afirma que una técnica de acoplamiento similar podría transformar por completo las plataformas de gas marinas ancladas en numerosos enclaves oceánicos del planeta.

Las plataformas del futuro pueden tener un aspecto y una función muy diferente a la actual. Las grandes superficies de acero que las recubren se sustituirían por paneles solares, y estos se rodearían de grandes extensiones de algas verdes capaces de consumir dióxido de carbono y reduciendo la huella de carbono.
Como en otros procesos de descarbonización, este también podría servir para enterrar el dióxido de carbono bajo la superficie. La función de estas plataformas sería mucho más sencilla. Transportar gas desde el océano hacia la costa donde se almacena y trata y en sentido contrario transportar dióxido de carbono a las profundidades del océano para disolverlo y mineralizarlo con el tiempo.
Ciudades integradas en el entorno con movilidad sostenible
Esta idea de convertir materia contaminante en otro elemento limpio también lo ve claro Deb Chachra, profesora de ciencia de materiales en Olin College, Massachusetts. Según Chachra, en un futuro dejaremos de usar hormigón tal y como lo conocemos hoy, para hacer que nuestras ciudades sean más sostenibles.
Las ciudades necesitarán absorber más agua de escorrentía, convertirse en esponjas para potenciar la cobertura vegetal y la biodiversidad que la habita. Una ciudad con manzanas más porosas, rodeadas de vegetación capaz de capturar el agua que las recorre es una ciudad más sana.
Este tipo de diseño urbanístico también ayudaría a recargar los acuíferos, pero ¿Cómo nos moveremos por estas ciudades más verdes? Jinhua Zhao, profesor de ciudades y transporte en el Instituto de Tecnología de Massachusetts tiene las ideas muy claras.

No acaba de ver que los coches voladores sean el futuro del transporte urbano, pero si cree que nuestra forma de desplazarnos cambiará drásticamente. Como nos movamos por las urbes del futuro va a depender de la densidad de población en el área que nos planteemos movilizar.
Para Zhao la ciudad ideal del futuro sería una cuyo centro esté lleno de bicicletas, motos y patinetes que convivirían con los peatones. Para ayudar a la gente a desplazarse por zonas residenciales menos densas valdrían los taxis robot.
Más allá del centro, hacia zonas periféricas o incluso fuera de la ciudad, los urbanitas podrían usar trenes de alta velocidad, que viajarían a velocidades de hasta 480 kilómetros por hora. Una ciudad completamente diferente a muchas que hoy se van poblando a un ritmo frenético.