Qué destinos evitar si hay ola de calor en julio (y adónde ir en su lugar) 

David Escribano

Julio es uno de los meses más calurosos en España y en buena parte del sur de Europa, y ciertos lugares pueden volverse prácticamente intransitables a determinadas horas del día.

Museos sin aire acondicionado, calles que desprenden calor, playas donde la arena quema y noches donde dormir sin climatización es misión imposible. Son los destinos a evitar si hay ola de calor en julio.

Pero por cada destino que conviene evitar cuando los termómetros se disparan, hay alternativas más frescas que ofrecen experiencias similares: buena gastronomía, cultura, naturaleza o patrimonio, pero con noches que nos permiten descansar y días que no exigen esconderse bajo una sombrilla.

A continuación, te proponemos siete destinos sustitutivos para escapar del bochorno sin renunciar a la esencia del viaje. 

1. Evita Sevilla en julio… y elige Burgos 

portada catedral gótica
Fuente imagen: Pixabay

Sevilla es una ciudad fascinante, pero en julio puede convertirse en un horno.

Con máximas que superan fácilmente los 40 ºC y mínimas que rondan los 28 ºC, recorrer la ciudad durante el día se vuelve una tarea desalentadora, sobre todo si hay una ola de calor en julio. Ni sus patios ni su sombra alivian del todo el golpe de calor, y muchas de sus joyas arquitectónicas, como el Alcázar o la Catedral, son difíciles de disfrutar en esas condiciones. 

La alternativa: Burgos, en Castilla y León, ofrece también una rica herencia histórica, con una catedral gótica Patrimonio de la Humanidad, un casco viejo animado y excelente gastronomía castellana. Pero lo mejor es su clima: incluso en los días más cálidos de julio, las noches suelen caer por debajo de los 15 ºC, lo que permite dormir plácidamente sin aire acondicionado. 

2. Evita Marsella (Francia)… y apuesta por La Rochelle

torres medievales junto al mar destinos ola de calor julio
Fuente imagen: Pixabay

Marsella, con su bullicioso puerto, su herencia multicultural y su cercanía al Mediterráneo, es un gran destino europeo que no nos queda muy lejos. Pero en julio el calor y la humedad se combinan con la aglomeración turística, haciendo que muchas zonas se vuelvan incómodas para explorar.

La alternativa: La Rochelle, en la costa atlántica francesa, tiene también historia, mar y cultura, pero con un clima más suave. Sus playas, su puerto viejo y el casco histórico invitan a pasear sin sentir que el calor derrite el pavimento. Además, sus noches frescas permiten descansar y disfrutar de cenas al aire libre.

3. Evita Madrid… y escápate a Vitoria-Gasteiz 

ciudad histórica Vitoria Gasteiz destinos ola de calor julio
Fuente imagen: Pixabay

Madrid en julio es una ciudad que provoca auténtico sofoco. Con temperaturas que rondan o superan los 38 ºC de día y mínimas que rara vez bajan de los 24 ºC por la noche, sus calles de asfalto se convierten en auténticas planchas. Los parques y museos ofrecen algo de refugio, pero el calor condiciona casi toda la experiencia urbana. 

La alternativa: Vitoria-Gasteiz, en el País Vasco, ofrece también vida cultural, arquitectura monumental y una interesante oferta de ocio urbano, pero con temperaturas mucho más suaves. Es un buen destino si hay ola de calor en julio, pues puede mantener máximas en torno a los 26 ºC, y sus noches rara vez se vuelven agobiantes. También cuenta con anillos verdes, parques amplios y una forma de vida más relajada que invita a recorrerla a pie sin sobresaltos térmicos. 

4. Evita Granada… y elige Riaza (Segovia) 

Granada es una de las ciudades más queridas por los viajeros, pero también una de las más castigadas por el calor estival. El contraste entre la belleza de la Alhambra y la sensación de estar derritiéndote sobre el asfalto no siempre es fácil de gestionar, sobre todo si se quiere hacer turismo a pie durante el día. 

La alternativa: Si buscas un entorno pintoresco, con casas tradicionales, vistas a montañas y buena comida, Riaza es una excelente elección. Este pueblo segoviano, a los pies de la Sierra de Ayllón, ofrece rutas frescas, arquitectura serrana y temperaturas más llevaderas. Aunque los días pueden ser templados, las noches en Riaza bajan por debajo de los 15 ºC, y el aire de montaña se agradece al caer el sol. 

5. Evita Valencia… y ve a Luarca (Asturias) 

Las playas urbanas de Valencia pueden ser atractivas, pero en julio el calor húmedo de la costa levantina puede ser especialmente incómodo. Además, las noches rara vez refrescan, y la combinación de asfalto y humedad hace que la ciudad no ofrezca demasiado alivio nocturno. 

La alternativa: Luarca, en la costa occidental de Asturias, es un pueblo marinero con un encanto que rivaliza con cualquier destino mediterráneo. Sus casas blancas, sus puertos, su gastronomía de mar y sus acantilados ofrecen todo lo bueno del turismo costero, pero con un clima atlántico mucho más suave. Aquí, los 25 ºC son considerados un día caluroso, y las noches son frescas incluso en julio. 

6. Evita Lisboa… y prueba A Coruña

Lisboa es una de las ciudades más encantadoras de Europa, pero en julio las cuestas empedradas, el calor seco y la falta de sombra en muchos de sus miradores hacen que el turismo sea agotador. Incluso la cercanía al mar no siempre basta para refrescarla.

La alternativa: A Coruña, en la costa gallega, comparte espíritu atlántico, buena gastronomía y patrimonio histórico. Con temperaturas mucho más moderadas —raramente por encima de los 25 ºC—, es perfecta para recorrer sus paseos marítimos, visitar la Torre de Hércules o disfrutar de una tapa frente al océano sin sentir que el sol te obliga a buscar refugio.

7. Evita Roma (Italia)… y viaja a San Sebastián 

bahia repleta de barcos y playa

Roma es uno de esos destinos europeos que muchos sueñan con visitar en verano. Sin embargo, en julio puede ser una verdadera tortura.

El calor es seco, el asfalto abrasa, y los puntos turísticos más famosos están masificados y sin sombra. Subir a pie al Palatino o esperar cola bajo el sol para entrar al Coliseo puede arruinar nuestro humor durante las vacaciones. 

La alternativa: Si buscas una ciudad con historia, buena gastronomía, ambiente animado y vistas espectaculares, San Sebastián es una opción excelente. Su ubicación junto al mar Cantábrico y su clima templado hacen que rara vez se superen los 28 ºC, y las noches son frescas.

Podremos combinar días de playa en la Concha con paseos urbanos por el casco viejo o excursiones a los montes cercanos. Y por supuesto, disfrutar de los mejores pintxos sin que el calor nos deje sin apetito. 

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