Qué son las cúpulas de calor y ¿son más frecuentes ahora?

Imagen de un termómetro marcando 45ºC en el sur peninsular a pleno sol durante un episodio de cúpula de calor prolongado

Marc Gassó

La expresión de cúpula de calor es un concepto nuevo que aún es desconocido para el gran público, pero, con el paso de los años, aparecerá cada vez más en los titulares meteorológicos. Aunque pueda parecer un fenómeno complejo de entender, es relativamente fácil saber cómo funciona. Hay que imaginar la atmósfera como un sistema dinámico en el que cuando se instalan el calor y las altas presiones, actuan como una tapa sobre una olla. A partir de ahí, se entenderá el resto.

¿Qué es una cúpula de calor?

Una cúpula de calor es una situación atmosférica caracterizada por la presencia de una extensa zona de altas presiones que permanece prácticamente estacionaria durante varios días o incluso semanas. Con esta situación, el aire situado bajo esa área de altas presiones desciende lentamente hacia la superficie (por subsidencia). Este movimiento descendente provoca un calentamiento adicional del aire debido a la compresión atmosférica y, como consecuencia, las temperaturas aumentan progresivamente con el paso de los días y el ambiente se vuelve cada vez más estable, cálido y seco.

Una tapa invisible sobre la atmósfera

La mejor forma de entender una cúpula de calor es imaginar una tapa colocada sobre una región determinada. Esa «tapa» dificulta la formación de nubes y limita la llegada de perturbaciones que no son capaces de llegar con energía y refrescar y remover el ambiente. El resultado de todo esto, es una acumulación progresiva de calor que puede mantenerse durante varios días e incluso semanas.

La relación entre la cúpula de calor y las olas de calor

Una cúpula de calor y una ola de calor no son sinónimos, ni son exactamente lo mismo, aunque una situación conlleva a que se de la otra. En otras palabras, una cúpula de calor puede ser el motor que desencadena una ola de calor, pero no todas las olas de calor vienen provocadas por una cúpula de calor.

La cúpula de calor hace referencia a la situación sinóptica en altura que favorece el calentamiento persistente y que puede durar muchos días e incluso algunas semanas, mientras que la ola de calor es el episodio de temperaturas excepcionalmente altas en superficie que experimenta la población durante, como mínimo, 3 días.

La combinación sinóptica de piezas

En muchas ocasiones, las situaciones más extremas aparecen cuando una cúpula de calor coincide con otros elementos favorables. Por ejemplo, la llegada de una masa de aire sahariana puede aportar aire muy cálido desde el norte de África.

Si ese aire queda atrapado bajo una potente cúpula de calor, las temperaturas pueden alcanzar valores extraordinarios. Precisamente esta combinación es la que suele estar detrás de algunos de los récords de temperatura máxima registrados en el sur de Europa durante los últimos veranos.

El papel de la dorsal sahariana

Uno de los conceptos más habituales en los análisis meteorológicos estivales es el de la dorsal sahariana. Se trata de una prolongación de altas presiones en niveles medios y altos de la atmósfera que se extiende desde el desierto del Sáhara hacia latitudes más septentrionales.

Cuando una dorsal sahariana se fortalece y avanza hacia la península ibérica o hacia el Mediterráneo occidental, favorece la llegada de aire extremadamente cálido.

Una conexión directa con el desierto

La influencia de una dorsal sahariana va siempre acompañada de la entrada de masas de aire cálido proveniente del Sahara. Estas masas de aire se caracterizan por presentar temperaturas muy elevadas y, frecuentemente, transportan polvo en suspensión procedente del desierto.

La coincidencia de una dorsal sahariana y una potente cúpula de calor hacen el «combo» perfecto para registrar temperaturas extremas, sobretodo, en ámplias zonas del interior peninsular.

Noches de insomnio

Uno de los aspectos más incómodos de una ola de calor asociada a una cúpula de calor es la persistencia de temperaturas elevadas durante la noche. Normalmente, tras una jornada muy cálida, el suelo pierde parte del calor acumulado mediante radiación. Sin embargo, estas configuraciones atmosféricas dificultan este proceso en las grandes ciudades debido al efecto isla de calor.

Las noches tropicales

Se considera una noche tropical cuando la temperatura mínima no baja de los 20 °C en toda la noche y esto ocurre durante muchas noches estivales que son cada vez más frecuentes durante los episodios intensos de calor, especialmente en áreas costeras y grandes ciudades españolas.

Las noches tórridas

En situaciones especialmente extremas pueden aparecer también en España las noches tórridas, también conocidas en algunos lugares como noches ecuatoriales, cuando la temperatura mínima no desciende de los 25 °C. Estos valores son cada vez más frecuentes durante las olas de calor recientes, puesto que ya se han registrado en diferentes puntos del Mediterráneo.

Además, no solo es el valor del termómetro lo destacable. Cuando las temperaturas nocturnas permanecen elevadas, el organismo tiene más dificultades para recuperarse del estrés térmico acumulado durante el día.

La influencia de la isla de calor urbana

Las ciudades suelen sufrir con especial intensidad los efectos de una cúpula de calor. Esto se debe al conocido fenómeno de la isla de calor urbana. La gran cantidad de asfalto, hormigón y edificios favorece la absorción de energía solar durante el día. Posteriormente, esa energía se libera lentamente durante la noche.

https://twitter.com/AlbertoAHidalgo/status/2016849328166318147

Un problema creciente en las grandes ciudades

La combinación de una cúpula de calor, una intensa ola de calor y el efecto de isla de calor puede provocar diferencias de muchos grados entre el centro de una gran ciudad y las zonas rurales cercanas. Por este motivo, las noches tropicales y tórridas suelen ser mucho más frecuentes en entornos urbanos densamente edificados.

¿Son más frecuentes las cúpulas de calor?

La investigación científica sigue la evolución de las cúpulas de calor y de otros fenómenos asociados a los extremos térmicos y numerosos estudios apuntan a que el aumento global de las temperaturas favorece que las situaciones de calor intenso alcancen valores cada vez más elevados. Por lo tanto, cuando aparece una cúpula de calor, el punto de partida ya es más cálido que décadas atrás.

Más duración y más intensidad

Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es la posibilidad de que algunas olas de calor sean más persistentes. Cuando una cúpula de calor permanece bloqueada durante muchos días, la acumulación de calor puede convertirse en un problema importante para la salud, la agricultura, los ecosistemas y los recursos hídricos.

Cómo protegerse durante una cúpula de calor

Los efectos de una cúpula de calor pueden reducirse adoptando medidas sencillas pero efectivas. Entre las recomendaciones más habituales destacan:

  • Mantener una adecuada hidratación,
  • Evitar actividades físicas intensas durante las horas centrales del día
  • Permanecer en lugares frescos siempre que sea posible.
  • Prestar atención a las personas más vulnerables. Ancianos, niños pequeños o personas con enfermedades crónicas.

Cúpulas de calor cada vez más recurrentes

España experimentará episodios de calor cada vez más intensos y prolongados. En un contexto de aumento de las temperaturas global, la aparición de una cúpula de calor sobre la península ibérica puede traducirse en registros térmicos más extremos que los observados en el pasado.

La combinación de una cada vez más potente dorsal sahariana sumado al efecto de isla de calor en las grandes ciudades y pueblos seguirá favoreciendo que haya cada vez más noches tropicales y tórridas, dificultando el descanso y aumentando el impacto sobre la salud. Todo ello apunta a que las futuras olas de calor podrían ser más frecuentes, más duraderas y afectar a una mayor extensión del territorio español.

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