¿Qué sucede con la AMOC? ¿Podríamos ir hacia un enfriamiento?
La AMOC, corriente clave para el clima, se está debilitando y podría colapsar. Su desaceleración afectaría al Ártico y a los cinturones de lluvias, generando sequías y cambios en los monzones.
Mar Gómez
De nuevo la corriente de vuelco meridional del Atlántico (la AMOC) por sus siglas en inglés, vuelve a ser noticia. Un nuevo estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, analiza los efectos del freno de esta poderosa corriente y su impacto en el clima. Pero ¿qué es, por que es tan importante y que podría pasar?
Qué es la AMOC
Empecemos por el principio. Las corrientes del océano funcionan como una cinta transportadora global sin fin que mueve el oxígeno, los nutrientes, el carbono y el calor por todo el mundo. Es lo que se llama la circulación termohalina.
La circulación termohalina se produce debido a las variaciones en la densidad del agua, que están influenciadas por las variaciones en la temperatura y la salinidad.
Pues bien la AMOC es una corriente vital para la regulación del clima de la Tierra y es la rama atlántica de la circulación termohalina. Es un movimiento de vuelco a gran escala de todo el Atlántico, desde el Océano Antártico hasta el extremo norte.
Mueve alrededor de 15 millones de metros cúbicos de agua por segundo. Juega un papel crucial en el clima de Europa y a ella pertenece la famosa Corriente del Golfo.

¿Cómo funciona?
Las aguas más cálidas, más saladas y densas se mueven fluyendo hacia el norte para enfriarse y hundirse por debajo de las aguas en latitudes más altas, a la vez que liberan calor a la atmósfera.
Cuando esto ocurre y el agua se hunde, se desplaza de nuevo hacia el sur, donde se calienta de nuevo y se repite el ciclo.
La AMOC transporta hasta el 25% del transporte de calor global atmósfera-océano hacia el norte en el hemisferio norte. Si el agua procedente del deshielo de las regiones polares se vierte al océano como se está haciendo, se reduce su salinidad y densidad y el sistema de la AMOC puede verse frenado y colapsar.

De hecho, la AMOC ha disminuido un 15 % desde 1950 y se está en su estado más débil en más de un milenio, según investigaciones anteriores que provocaron especulaciones sobre un colapso inminente.
¿Qué efectos tendría un colapso de esta corriente?
La desaceleración de esta corriente podría reducir ligeramente el calentamiento del ártico y alterar los cinturones de lluvias tropicales, afectando a las sequias y monzones.

Mientras que el Ártico está en camino de un aumento de la temperatura de 10ºC para 2100, el estudio sugiere que si la AMOC continúa disminuyendo, las temperaturas del Ártico podrían aumentar en «sólo» 8ºC.
Aunque la desaceleración de AMOC podría proporcionar un alivio limitado del calentamiento del Ártico, los investigadores advierten que podría desencadenar otras perturbaciones climáticas.

Dados los impactos, el riesgo de un colapso de la AMOC es algo que debe evitarse a toda costa. ¿Cuándo ocurrirá? No lo sabemos, aunque algunos estudios apuntan a que sucederá antes de lo esperado, en pocas décadas o en este siglo.