Récord mundial de CO₂ en 2025: más gases, más desigualdad, menos margen climático
Los paises que más gases de efecto invernadero emiten siguen siendo los habituales, y las concentraciones siguen subiendo en muchos de ellos.
Mario Picazo
Cada año que pasa se observa un aumento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. En 2025 se llegaron a medir cerca de 38.100 millones de toneladas de CO₂ equivalente, un 1,1 % más que en 2024 y el nivel más alto jamás registrado en tiempos modernos. Este dato procede del informe EDGAR 2025, que recopila emisiones territoriales de casi todos los países.
La mayor parte de este aumento se debe a las emisiones de dióxido de carbono (CO₂) derivadas de la quema de combustibles fósiles. El carbón, el petróleo y el gas por sí solos ya representan alrededor del 75 % del total de GEI emitidos globalmente.
De momento, la tendencia sigue siendo al alza y supone un retroceso importante respecto a los objetivos del Acuerdo de París, firmado por la mayoría de los países para limitar el calentamiento global a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales.
Aun con algunos esfuerzos aislados para reducir emisiones en sectores específicos, como energía o transporte, la falta de reducciones generales y sostenidas en los principales emisores deja claro que las emisiones globales continúan incrementándose año tras año. Algunos de los principales países emisores han iniciado acciones más contundentes, salvo el actual Gobierno de Estados Unidos, que rema en dirección contraria.
Los principales países emisores de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono, siguen siendo los mismos que en años anteriores, aunque algunos han conseguido recortar sus emisiones.
La lista de los principales países emisores sin grandes cambios
Los países que figuran en lo alto de la lista de emisores apenas cambian de un año para otro. Las emisiones totales por país muestran cómo unos pocos estados, con grandes economías y poblaciones, dominan las cifras globales.
En los últimos años, según estimaciones recientes, China, Estados Unidos, India, la Unión Europea, Rusia y Brasil han representado una parte significativa de las emisiones totales del planeta. Estos grandes emisores, en conjunto, explican más de la mitad de los gases de efecto invernadero emitidos a escala global, impulsados por la industrialización, la energía basada en combustibles fósiles y el transporte intensivo.
Sin embargo, los datos de emisiones absolutas por sí solos no cuentan toda la historia. Los países con grandes poblaciones tienden a registrar cifras totales elevadas simplemente por su tamaño. Por eso resulta esencial considerar también las emisiones per cápita, que ofrecen una mejor idea del impacto medio de cada habitante dentro de una economía. Esto cobra aún más importancia cuando se evalúa la responsabilidad equitativa en el calentamiento global.

Las emisiones de CO₂ per cápita cuentan otra historia
Al observar las emisiones de dióxido de carbono per cápita, las diferencias geográficas resultan aún más notables. Mientras que el promedio global de emisiones de CO₂ por persona se mantiene relativamente estable en torno a 5 toneladas por habitante al año, existen países donde este valor es varias veces superior y otros donde es considerablemente más bajo.
De acuerdo con datos recopilados y analizados por diferentes fuentes, entre los países con mayores emisiones de CO₂ per cápita destacan economías con sectores intensivos en energía y combustibles fósiles, especialmente países productores de petróleo, economías desarrolladas con alto consumo energético y estados con industria pesada.
Aunque las posiciones exactas dependen de la fuente de datos y del año de referencia, es frecuente encontrar entre los países con emisiones más altas por habitante a Estados Unidos, varios países del Golfo Pérsico como Catar o Kuwait, y otras economías ricas con patrones de consumo energético intensivo.
En Estados Unidos, por ejemplo, la media se sitúa en torno a 17 toneladas de CO₂ por persona al año, muy por encima del promedio global. En España, sin embargo, ese dato se reduce a entre 4 y 5 toneladas por persona y año, una cifra que se ha mantenido relativamente constante en los últimos años.

Los países con menos recursos en el fondo de la lista
El contraste aparece en países con economías más pequeñas o menor desarrollo industrial. También destacan aquellos con fuertes políticas de eficiencia energética y energías renovables, que exhiben cifras per cápita mucho más bajas.
En numerosas naciones africanas, asiáticas y latinoamericanas, estas cifras pueden situarse muy por debajo del promedio global, en algunos casos incluso por debajo de 2 toneladas por persona al año. Esta disparidad refleja no solo diferencias en el uso de energía, sino también en la estructura de las economías, los hábitos de consumo y las políticas energéticas nacionales.

Cómo la riqueza influye en la huella de carbono
Más allá de las diferencias entre países, un análisis centrado en las personas revela una desigualdad aún más profunda. Un estudio reciente de Oxfam ha evidenciado que el 0,1 % más rico de la población mundial genera diariamente más emisiones de carbono que la mitad más pobre de la humanidad a lo largo de todo un año.
Este dato deja claro que la huella climática asociada a los patrones de consumo de unas pocas decenas de millones de personas supera ampliamente a la de miles de millones con menor poder adquisitivo.
Desde la década de 1990, las emisiones per cápita del sector más rico han aumentado considerablemente, mientras que las de los grupos más pobres han crecido solo ligeramente o incluso se han estancado.
Esta doble dinámica pone de manifiesto que no todos contribuimos por igual al calentamiento global. Los niveles de consumo, las formas de transporte, los estilos de vida y el acceso a bienes intensivos en energía se traducen en cargas de emisiones muy distintas entre segmentos socioeconómicos.