Ruptura Trump-Musk: ¿puede sobrevivir la NASA sin SpaceX?

El conflicto entre Trump y Musk pone en peligro los planes de la NASA para Marte y deja a SpaceX fuera del nuevo presupuesto espacial.

Alejandro Riveiro

En los últimos días, hemos visto un agrio enfrentamiento entre Donald Trump y Elon Musk. Aunque hemos visto mucho de ese choque en redes sociales, lo cierto es que hay una consecuencia muy clara: ¿y ahora qué sucede con los planes de Marte?

¿El primer cambio? La NASA tendrá un administrador diferente

Es difícil pensar que no se deba al deterioro de la relación de Elon Musk con Donald Trump, pero una de las noticias más recientes es que Jared Isaacman no se convertirá en administrador de NASA, a pesar de haber sido nominado anteriormente por Trump.

El propio Trump anunciaba que Isaacman ya no tenía su nominación «tras una revisión detallada de sus asociaciones previas». Supuestamente, el motivo se debería a que Isaacman realizó donaciones a los demócratas en el pasado.

La agencia espacial estadounidense verá su presupuesto reducido en un 25%, aunque se contempla una inyección de 1000 millones de dólares para un programa de exploración de Marte.

Sin embargo, la noticia llegaba apenas unos días después de que Trump y Musk comenzasen su conflicto. La conexión es muy difícil de ignorar y deja a la agencia espacial estadounidense a la espera de tener un nuevo administrador.

Concepto artístico de una nave Starship en una base lunar. Crédito: SpaceX

En plena escalada de declaraciones entre Trump y Musk, este último llegó a anunciar que SpaceX procedería a desmantelar la cápsula Dragon. Algo que rectificó solo unas horas después, en un tweet que publicaba en la red social X.

Un anuncio que, a su vez, llegaba tras un mensaje de Donald Trump en el que amenazaba con que la compañía de Elon Musk tuviese una participación mucho más reducida en las actividades espaciales de Estados Unidos, alegando el coste de esas operaciones.

Esto obliga a preguntarse qué va a suceder a partir del próximo año, con el presupuesto que la Casa Blanca quiere llevar a cabo para la NASA. La agencia espacial estadounidense verá su presupuesto reducido en un 25%.

¿Es posible un programa de exploración sin SpaceX?

Al margen de esa reducción, sí se contempla una inyección de 1000 millones de dólares en un programa de exploración de Marte. El gran objetivo de Trump, hay que recordar, es lograr enviar una misión tripulada al planeta rojo.

Algo en lo que la nave Starship (de la compañía SpaceX, de Elon Musk) debería ser una pieza fundamental. La ruptura entre Trump y Musk parece lo suficientemente seria como para pensar que esta colaboración entre NASA y SpaceX ha quedado tocada.

En el panorama anterior, con Jared Isaacman como administrador de la agencia espacial estadounidense, y una relación amistosa entre Trump y Musk, parecía claro que SpaceX recibiría un buen puñado de contratos para lograr el objetivo de llegar a Marte

Ahora es difícil saber qué sucederá porque Trump solo ha explicado que su nuevo nominado «estará alineado con la misión». No hay ningún candidato y no sabemos cuáles serán sus intenciones, pero debemos suponer que Marte sigue siendo el objetivo.

Si es así, y nos olvidamos de la participación de SpaceX, es difícil imaginar un camino (realista) que permita a NASA enviar misiones tripuladas a Marte. El nuevo presupuesto de la agencia contempla la participación del sector privado.

Pero de todas las compañías, solo SpaceX ha avanzado lo suficiente como para pensar que Starship pueda viajar al planeta rojo en unos años. Blue Origin, la compañía de Jeff Bezos, está desarrollando un nuevo cohete, llamado New Glenn.

La opción de Blue Origin

Este cohete tendrá la capacidad de llegar a Marte (de hecho ya tiene una misión asignada, que es EscaPADE, con destino al planeta rojo). Pero llevar a cabo misiones tripuladas es un asunto completamente diferente.

Starship se ha concebido desde un primer momento pensado en que, tarde o temprano, pueda transportar seres humanos. No es el caso de New Glenn, que podría utilizarse para ese fin, pero tiene mucho trabajo por delante.

Ambas naves, en realidad, necesitarán muchos avances tecnológicos (especialmente en lo relacionado con el soporte vital para mantener una tripulación viva). New Glenn, además, está también en pleno desarrollo y todavía queda trabajo por delante.

Aunque NASA puede sobrevivir sin SpaceX en muchos aspectos, lo referente a la exploración tripulada de Marte se antoja extremadamente complicada. También afectará a lanzamientos de futuras misiones que pudiesen utilizar cohetes de la compañía.

Pero, en cualquier caso, habrá que esperar para ver quién es el próximo nominado de Trump y si sus planes para NASA cambian después de que la relación con Musk haya terminado. Además, los presupuestos todavía no están aprobados.

Así que habrá que prestar mucha atención a lo que suceda en las próximas semanas y meses. El futuro de NASA no es el más halagüeño, y las cosas podrían complicarse todavía más. Hay quienes plantean que, en el Congreso, podrían cancelarse incluso más misiones de las que ya están planteadas en el presupuesto actual.

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