Salamandra venenosa: características, hábitat y precauciones

Las salamandras venenosas no solo son tóxicas, sino también esenciales para el ecosistema. Te contamos todo sobre ellas en este artículo.

Elena Plaza

¿Sabías que en España tenemos un tipo de salamandra venenosa? A pesar de esta característica, las salamandras son animales fascinantes: tienen colores llamativos, hacen la metamorfosis, viven tanto en el agua como en la tierra y nos ayudan a mantener a raya a los mosquitos.

Algunas tienen la capacidad de regenerar partes de su cuerpo como el corazón y el cerebro, otras son unisexuales y tienen la capacidad de clonarse e de incluso descartar el material genético del macho.

Además, al igual que todas las criaturas de la clase Amphibia, tienen un estatus importante como bioindicadores en los ecosistemas terrestres y acuáticos debido a su notable capacidad para detectar las variaciones en los niveles de nutrientes y la presencia de contaminantes ambientales.

¿Qué son las salamandras venenosas?

Las salamandras son anfibios y hay más de 700 especies distintas. Pertenecen al orden Caudata que incluye salamandras y tritones (el otro orden dentro de los anfibios es el orden Anura que son las ranas y sapos).

Dentro del orden Caudata hay varias familias entre las que se encuentran salamandras acuáticas, salamandras sin pulpones, salamandras gigantes, las hay que hacen ruido (como la salamandra acuática larvaria o “perro de agua”), que respiran por branquias, por pulmones y otras directamente por la piel.

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Salamandra Cryptobranchus alleganiensis, salamandra gigante llamada «perro de agua». Autor: Brian Gratwicke. Fuente: Wikipedia – https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Hellbender_Cryptobranchus_alleganiensis.jpg

Respecto a su alimentación, son carnívoras, pero sin duda lo que más llama la atención es el proceso de reproducción que tienen. Algunas son unisexuales, son capaces de reproducrse de forma asexual sin necesidad de que los huevos sean fecundados. Es decir, tienen la capacidad de clonarse.

Lo que pasa es que se perpetúa el mismo ADN, así que para variar de vez en cuanto, existe la cleptogénesis. Se trata de un descubrimiento reciente en el que se sabe que algunas salamandras hembra pueden robar genes de los machos para mejorar su reproducción.

Características de las salamandras venenosas

Glándulas tóxicas

Las salamandras tienen tres tipos de glándulas en la piel: mucosas, granulares y mixtas. Las glándulas mucosas, como su propio nombre indican, generan moco.

Las glándulas granulares, denominadas glándulas venenosas, se reparten por todo el dorso del animal y además, se encuentran más acumuladas en las macroglándulas parotoides de la cabeza.

Por último, las glándulas mixtas, son una mezcla de las anteriores y secretan tanto veneno como moco.

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Salamandra común, que es una salamandra venenosa y que se encuentra en España. En la fotografía se puede observar las glándulas tóxicas, glándulas parótidas, detrás de los ojos y la coloración aposemántica. Fuente: banco de imágenes de Canva.

Coloración aposemática

El aposematismo se define como la asociación de una señal de advertencia con un mecanismo de defensa como la toxicidad, la mala palatabilidad (mal sabor) o la nocividad. Esta capacidad no es exclusiva de las salamandras; es una estrategia común en varios grupos de animales, incluidos algunos insectos.

Las coloraciones aposemáticas suelen incluir tonos brillantes como el amarillo, rojo y negro, que son fácilmente reconocibles por los depredadores. Aunque existen estudios que afirman que no está comprobado que los colores sirvan para algo.

Además de su coloración, las salamandras adoptan posturas defensivas cuando se sienten amenazadas por un depredador potencial: agachan la cola para enseñar las glándulas parótidas cargadas de stoxinas, elevan la cola o muestran las zonas con los colores más brillantes.

Tamaño y forma

Existen salamandras de 2 cm como la salamandra que habita en la Sierra de Juárez (México) frente a otras gigantes que llegan a medir 180 cm y a pesar 65 kilos, como la salamandra gigante china.

Al orden Caudata también se le llama urodela (del griego «oura», cola, y «delo», visible). Respecto a su forma, lo más característico es que son los únicos anfibios que tienen cola. Y esto hace que las confundamos con algunos reptiles como lagartijas, salamanquesas o los gekos.

Al margen de esta característica común, existen muchos tipos de urodelos. Quizás la familia más rara y que no se renocería como tal, es la familia de las anfiumas. Son como serpientes acuáticas pero tienen dos o tres apéndices pequeños llamados dedos.

Regeneración

Las salamandras son conocidas por su extraordinaria capacidad de regenerar una variedad de tejidos y órganos. Este proceso incluye la regeneración de extremidades, la médula espinal, partes del cerebro, el corazón, y otros órganos internos.

Cuando una salamandra pierde una extremidad, se forma una masa de células llamada blastema en el lugar de la lesión. Este blastema contiene células similares a las células madre, que se originan de los tejidos circundantes, como cartílago, piel y músculo. Estas células conservan una «memoria» del tejido del que provienen, lo que les permite regenerar específicamente ese tipo de tejido.

Las salamandras también pueden regenerar partes de órganos internos como el corazón y el cerebro, como por ejemplo, el ajolote (Ambystoma mexicanum). Este proceso se está estudiando para entender mejor cómo se podrían activar estos mecanismos en mamíferos.

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Ambystomatidae mexicanum también llamado ajolote, axolote o monstruo acuático. Tiene la capacidad de regenerar corazón y cerebro. Fuente: banco de imágenes de Canva.

Tipos comunes de salamandras venenosas

Salamandra común (Salamandra salamandra)

La salamandra común es la típica salamandra negra y amarilla que vemos cuando vamos por el campo. Es una salamandra venenosa para sus depredadores. Su veneno contiene neurotoxinas que pueden afectar el sistema nervioso. Es decir, es un veneno neurotóxico que causan convulsiones seguidas de parálisis respiratoria letal en varios vertebrados pequeños. El veneno tiene un sabor amargo que disuade a los depredadores.

Este veneno tiene unas sustancias llamadas samandarona, samandarina, samandaridina, samandenona y samandina. En los humanos el riesgo de envenenamiento es bajo, y los efectos adversos suelen ocurrir solo si hay contacto con heridas abiertas o mucosas.

Además de la función antidepredadora, se sabe que las salamandras venenosas secretan estas toxinas con una función antiinfecciosa frente microorganismos (hongos, bacterias, etc). En concreto frente a una plaga letal del hongo Batrachochytrium salamandrivorans.

Tritón vientre de fuego (Cynops pyrrhogaster)

El tritón vientre de fuego (Cynops pyrrhogaster) es venenoso. Este tritón secreta toxinas a través de su piel, principalmente tetrodotoxina, que es una sustancia altamente tóxica. En concreto es neurotóxica y paralizante. La tetrodotoxina puede causar serios efectos adversos si es ingerida o entra en contacto con mucosas, sirviendo como un mecanismo de defensa muy eficaz contra los depredadores.

El tritón vientre de fuego es nativo de Japón. Habita en una variedad de ambientes acuáticos como estanques, arroyos, y áreas con aguas tranquilas, prefiriendo generalmente hábitats con abundante vegetación acuática.

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Cynops pyrrhogaster macho de Japón. Se trata de una salamandra venenosa llamada Tritón vientre de fuego. Fuente: banco de imágenes de Canva.

Tritón taricha de América del Norte

El tritón taricha de América del Norte, conocido científicamente como Taricha granulosa, es una especie de anfibio caudato con piel rugosa y está considerado uno de los anfibios más tóxicos que hay.

La piel de este tritón también produce tetrodotoxina. Los científicos creen que, a medida que su principal depredador, la culebra común (Thamnophis sirtalis), desarrolla resistencia, los tritones aumentan su toxicidad. La naturaleza es fascinante.

De hecho, no todos los ejemplares contienen la misma cantidad. En lugares donde hay muchas culebras, los tritones taricha son más venenosos. Y algunos individuos de tritón taricha de ciertas poblaciones contienen suficiente veneno para matar a varias personas, lo que lo convierte en uno de los animales más tóxicos de América del Norte.

Los científicos no se ponen de acuerdo en determinar si es el propio tritón el que genera el veneno o si es producido por el tipo de bacterias que habitan en su piel.

Hábitat de las salamandras venenosas

Zonas húmedas

Las salamandras venenosas se adaptan muy bien a ambientes con alta humedad. Por ejemplo, la salamandra común habita en bosques caducifolios y mixtos, prefiriendo áreas cercanas a arroyos y pequeños cuerpos de agua, así como zonas con abundante hojarasca y troncos caídos.

Salamandra común venenosa negra y amarilla en Ávila. Autora: Elena Plaza Moreno.
Salamandra común negra y amarilla en Ávila en zona con abundante hojarasca. Autora: Elena Plaza Moreno

Estos entornos húmedos proporcionan la humedad necesaria para mantener su piel permeable, ofrecen refugio contra depredadores y albergan una abundancia de presas, principalmente insectos y otros pequeños invertebrados.

Subterráneo

Algunas especies de salamandras venenosas han desarrollado adaptaciones para la vida en hábitats subterráneos, como cuevas, grietas profundas en rocas y complejos sistemas de raíces de árboles.

El ambiente subterráneo proporciona ventajas para estas especies, ofreciéndoles protección contra las fluctuaciones extremas de temperatura, manteniendo una humedad constante vital para su supervivencia, y reduciendo la presencia de depredadores.

Distribución geográfica

Las salamandras venenosas se encuentran en diversas regiones del mundo. En España, la salamandra venenosa más frecuente y emblemática es la salamandra común, donde encontramos 9 subtipos, algunos de ellos en zonas muy localizadas, lo que hace que estén en peligro de extinción.

Además de la Salamandra común, en España tenemos otros tipos de salamandras y varios tipos de tritones autóctonos y endémicos como son el tritón pirenaico (Calotriton asper), el tritón del Montseny (Calotriton arnoldi), el gallipato (Pleurodeles waltl), el tritón ibérico (Lissotriton boscai), el tritón jaspeado (Triturus marmoratus), etc.

Distribución de las subespecies de S. salamandra en la Península Ibérica. Representación esquemática de la distribución de las subespecies. Reproducida con el permiso del autor: David Bucley. Fuente: Buckley, D., Alcobendas, M., & García-París, M. (2009). The evolution of viviparity in salamanders (Amphibia, Caudata): Organization, variation, and the hierarchical nature of the evolutionary process. Sociedad Española de Biología Evolutiva. http://hdl.handle.net/10261/88500
Distribución de las subespecies de S. salamandra en la Península Ibérica. Representación esquemática de la distribución de las subespecies. Reproducida con el permiso del autor: David Bucley. Fuente: Buckley, D., Alcobendas, M., & García-París, M. (2009). The evolution of viviparity in salamanders (Amphibia, Caudata): Organization, variation, and the hierarchical nature of the evolutionary process. Sociedad Española de Biología Evolutiva. http://hdl.handle.net/10261/88500

Precauciones y seguridad con las salamandras venenosas

Evitar el contacto directo

Las salamandras generalmente usan su toxina como mecanismo de defensa pasiva y no son agresivas hacia los humanos.

La intoxicación por anfibios en humanos es un fenómeno poco común y se ha documentado en el caso de tritones que poseen TTX en América del Norte, pero no en relación con las salamandras.

Los aceites y sustancias en nuestras manos pueden ser dañinos para la piel permeable de la salamandra. Aunque no son agresivas, la mejor práctica es observar a las salamandras en su hábitat natural sin tocarlas, tanto para tu seguridad como para la de ellas debido a su estatus como especie protegida.

Lavado de manos

En el caso de que toquemos una salamandra, se recomienda el lavado de manos posterior. Antes del lavado de manos, evita tocarte la cara o los ojos.

El lavado de manos vale para la protección de las toxinas, pero también para la prevención de enfermedades ya que las salamandras pueden portar bacterias o parásitos en su piel.

Algunas personas pueden experimentar reacciones alérgicas o irritaciones cutáneas si manipulan a la salamandra sin precauciones. En caso de irritación en la piel o cualquier otra mucosa después del contacto con una salamadra, consulta a un médico.

Respecto a las salamandras venenosas y los perros, seguramente si cogen alguna la suelten rápidamente por el sabor. Si se produce una irritación de las mucosas de la boca o nariz del perro y tienes dudas, acude al veterinario.

Educación y conciencia

Al ser una especie con requerimientos muy estrictos en lo relativo a aguas limpias, frescas, elevado contenido de humedad, es muy sensible a la alteración de su hábitat.

Beneficios y papel ecológico

Control de plagas

Las salamandras actúan como depredadores naturales de insectos y otros invertebrados, desempeñando un papel esencial en el mantenimiento del equilibrio en las poblaciones de insectos que pueden ser dañinos.

Gracias a su voracidad por los mosquitos y sus larvas en ambientes acuáticos, contribuyen significativamente al control natural de estas plagas, lo que a su vez reduce la necesidad de utilizar pesticidas químicos en las áreas donde son abundantes.

Indicadores de salud ambiental

Las salamandras son extremadamente sensibles a los cambios en su entorno debido a su piel permeable. Su presencia o ausencia en un área puede ser un indicador fiable de la calidad del agua y del suelo.

Reaccionan rápidamente a la contaminación, funcionando como un «sistema de alerta temprana» para detectar problemas ambientales. Los cambios en sus poblaciones pueden señalar la existencia de problemas más amplios en el ecosistema.

Conservación de la biodiversidad

La presencia de salamandras no solo mejora la diversidad genética y de especies en sus hábitats, sino que también desempeña un papel clave en las redes tróficas, ya que funcionan como presas y como depredadoras.

Algunas especies de salamandras presentan endemismo en regiones específicas, lo que subraya la importancia de su conservación para mantener la biodiversidad local.

Las salamandras se enfrentan a una serie de amenazas, en particular la degradación del hábitat como resultado de la deforestación y la expansión urbana. La contaminación del agua por contaminantes agrícolas e industriales, junto con el cambio climático que altera los regímenes de temperatura y humedad, son factores importantes que afectan a estas especies.

Además, las infecciones con bacterias y hongos como la quitridiomicosis han tenido efectos devastadores en las poblaciones de anfibios, incluidas las salamandras.

Conclusión

Recuerda, en España sí tenemos un tipo de salamandra venenosa. Pero es prácticamente inofensiva para el ser humano y actúan como pequeñas guardianas del ecosistema. Así que, ¡cuida de ellas y ellas cuidarán de ti!

Bibliografía

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