Se viraliza el vídeo de un lince ibérico de color blanco en Jaén: ¿Albinismo o leucemia?

La imagen de un lince ibérico blanco en Jaén desconcierta a los científicos, que investigan causas ambientales del cambio de color.

María Rivas

A veces la naturaleza guarda silencios, y luego —sin previo aviso— se deja ver. Esta vez fue Andalucía la afortunada, ya que el episodio ocurrió en Jaén. Y nada más simbólico que entre los olivares que en otoño se tiñen de polvo en la provincia. Allí, una cámara oculta registró algo que nadie esperaba: la silueta de un lince ibérico blanco.

El fotógrafo Ángel Hidalgo lo descubrió días después. Estaba revisando las tarjetas de memoria de su cámara cuando ocurrió. Tal y como ha comentado a muchos medios, al principio pensó que era un fallo del sensor, una sobreexposición quizá. Pero cuanto más miraba, más evidente resultaba: el animal estaba ahí, completamente real. “Aún me cuesta creerlo”, comentaba en redes, mientras las imágenes empezaban a circular.

La hembra, llamada Satureja, nació en libertad y pertenece a una de las poblaciones controladas dentro del programa Life Lynx Connect, que coordina la recuperación del lince ibérico en Andalucía.

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¿Lince albino o leucémico?

Como era de esperar, su pelaje claro despertó todo tipo de teorías y de ideas. Algunos medios mencionaron el leucismo. Otros se atrevieron a hablar de de albinismo. El coordinador del plan de recuperación, Francisco Javier Salcedo, lo explicó con cautela: «No hay mutación genética. Lo que observamos es una despigmentación temporal. Ya sucedió antes con otro ejemplar y recuperó su color».

Según los biólogos, el fenómeno podría estar ligado al estrés ambiental o incluso a la exposición a productos fitosanitarios en los olivares donde se mueve el animal.

La teoría científica es compleja. Sin embargo, si tratamos de entenderla, en el fondo, es sencilla. Algún suceso interrumpe la producción de melanina y, como consecuencia, el pelaje del lince acaba aclarándose. Es como cuando el cabello humano pierde pigmento por tensión prolongada. Con el tiempo, el color suele volver.

Aunque sea ha vuelto muy viral, cabe destacar que este no es para nada el primer caso. Ya en la misma Andalucía se documentó otro episodio similar y también fue en una hembra. Cabe destacar que las dos comparten territorio y (quizá) un mismo linaje pero lo cierto es que ningún estudio ha encontrado una causa genética estable.

Este hallazgo llega en un momento fundamental para la especie. Y es que en 2024 el MITECO contabilizó más de 2 400 linces en la Península Ibérica. Esto significa que se ha producido un crecimiento cercano al 19 % respecto al año anterior. Afortunadamente, la cifra ilustra el avance de uno de los proyectos de conservación más ambiciosos de Europa.

Lince ibérico
Fuente: Banco de imágenes Canva

Fuente imagen destacada: HORA JAÉN (Twitter/X)