Selva: Qué es, tipos y por qué es vital para el mundo

Explora las selvas, sus tipos, su biodiversidad única y por qué son esenciales para la salud del planeta.

Elisabeth Lahoz

Estas áreas, conocidas como «los pulmones del planeta», se caracterizan por su vegetación exuberante y su papel indispensable en la regulación del clima global. Las selvas nos suministran oxígeno, absorben hasta 2000 millones de toneladas de CO2 al año y son hogar de multitud de especies.

¿Qué es una selva?

Una selva, jungla o bosque tropical es un ecosistema densamente poblado por plantas y árboles de grandes dimensiones, con un clima húmedo y una biodiversidad excepcional.

Tipos de selvas

Selvas tropicales 

Son las selvas más conocidas, situadas cerca del ecuador. Destacan por su clima cálido, con una temperatura media anual que oscila entre 20 ºC y 25 ºC, y humedad constante.

Los bosques tropicales son las mayores reservas de biodiversidad. A pesar de que solo cubren alrededor del 6 % de la superficie terrestre, albergan más de la mitad de la diversidad biológica del planeta. Se encuentran principalmente en América del Sur (Amazonas), África Central (cuenca del Congo) y el sudeste asiático (Borneo y Sumatra).

El clima en esta selva es cálido y húmedo durante todo el año, con lluvias abundantes. Y es hábitat de una enorme variedad de especies de fauna y flora, muchas de ellas endémicas. La selva amazónica, la mayor del mundo, alberga unas 40 000 especies de plantas, desde árboles que superan los 30 metros hasta helechos y musgos a ras del suelo.

Selvas templadas

Estas selvas crecen en regiones con clima oceánico húmedo y estaciones bien definidas. Como las anteriores, son húmedas y densas. También llamadas bosques laurifolios o laurisilva, se ubican en zonas costeras de América del Norte, el sudoeste de Sudamérica, Nueva Zelanda y partes de Asia oriental.

Un ejemplo destacado es la selva templada de los Grandes Bosques del Norte, en Estados Unidos y Canadá. Aquí habitan especies tales como ciervos, osos negros (Ursus americanus) y aves como búhos o águilas, además de árboles coníferos como el abeto de Douglas, pinos y helechos.

Selvas de montaña

Ubicadas en altitudes elevadas, las selvas altas o bosques nubosos, como también se las denomina, presentan condiciones extremas. Las especies que aquí viven han desarrollado adaptaciones únicas para sobrevivir al frío y la altitud.

El leopardo de las nieves es todo un ejemplo de adaptación. Habita las selvas de montaña del Himalaya y cuenta con un pelaje denso y pulmones adaptados a los bajos niveles de oxígeno.

Diferencias entre selvas de montaña y otros tipos de selva

A diferencia de las tropicales y templadas, estas selvas tienen menor biodiversidad pero albergan especies endémicas únicas. Destacan el tapir de montaña en los Andes o el monal himalayo, un ave colorida propia de Asia central.

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Foto de Miguel Cuenca, Pexels.

Importancia de las selvas para el planeta

Las selvas del mundo producen aproximadamente el 40 % del oxígeno que respiramos. Además, son sumideros de carbono, ayudando a mitigar el calentamiento global. Millones de especies dependen de la selva para su supervivencia, muchas de las cuales están en riesgo por la destrucción de su hábitat.

Entre las especies en peligro que habitan estos ecosistemas están el gorila de montaña en África y el delfín rosado del Amazonas. Además, las selvas estabilizan el clima al almacenar grandes cantidades de CO2, regular los ciclos hídricos e influir en los patrones de lluvias.

No hay que olvidar que se estima que una cuarta parte de los medicamentos provienen de árboles y plantas selváticas, incluyendo tratamientos contra el cáncer.

La selva también proporciona alimento y materiales esenciales para las comunidades locales e indígenas, como madera, resinas, fibras o látex. En total, unos 1600 millones de personas dependen de los recursos del bosque primario tropical como fuente de sustento.

Foto de Dương Nhân, Pexels.

Amenazas que enfrentan las selvas 

Deforestación

La principal amenaza que enfrenta la selva es la deforestación, impulsada por actividades humanas. La expansión agrícola, especialmente para la ganadería y cultivos comerciales como la soja; la tala indiscriminada; la minería, y la construcción de infraestructuras son los mayores responsables.

Según datos del World Resources Institute, en 2023 se perdieron 3,7 millones de hectáreas de bosques primarios tropicales, lo que equivale a perder casi 10 campos de fútbol de bosque por minuto.

Aunque esto supone una disminución del 9 % respecto a 2022, la tasa de pérdida fue similar a la de 2019 y 2021, indicando que la deforestación sigue siendo un problema persistente. Esta pérdida de árboles destruye hábitats, contribuye a la erosión del suelo y agrava el cambio climático.

Cambio climático

El cambio del clima provocado por el ser humano afecta al equilibrio de la selva, poniendo en peligro su rica biodiversidad y capacidad para almacenar carbono. El aumento de las temperaturas y la alteración en los patrones de lluvia alteran los ecosistemas y amenazan a las especies de la selva.

Pérdida de biodiversidad 

La extinción de especies desequilibra los ecosistemas selváticos, afecta a las cadenas alimenticias y pone en peligro su funcionamiento, así como su capacidad de recuperación frente a las citadas amenazas. La desaparición de especies clave rompe los equilibrios ecológicos, afectando a procesos como la polinización o la dispersión de semillas.

Por ejemplo, la extinción de grandes mamíferos herbívoros en la Amazonía podría disminuir la regeneración forestal.

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Foto de Luis Kuthe, Pexels.

Cómo proteger las selvas

Hay varios organismos globales que impulsan proyectos de conservación. El Pacto por la Selva Tropical es un acuerdo entre países amazónicos para coordinar políticas de desarrollo sostenible y protección de los derechos indígenas.

Por otro lado, REDD+ (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación Forestal) es una iniciativa que motiva a los países en desarrollo a preservar sus bosques mediante incentivos económicos y compensaciones por la reducción de emisiones.

Consumo responsable 

Reduciendo el consumo de productos vinculados con la deforestación, como el aceite de palma y la madera ilegal, puedes ayudar a proteger estos ecosistemas vitales.

Apoyo a organizaciones de conservación 

Colaborar con ONG como Rainforest Alliance o Amazon Conservation Team, que trabaja con comunidades indígenas, también contribuye a la conservación de la selva. Además, apoyar proyectos locales como RESTAURA Bosques en Perú y Guardaparques voluntarios del Amazonas (Brasil) es clave para financiar su protección y restauración.

Imagen portada: Foto de Jeff  Guab en Pexels.