Tarragona devuelve al mar a 24 tortugas bebé nacidas en La Savinosa
Los ejemplares han permanecido en desarrollo asistido durante varios meses antes de regresar a su hábitat natural.
Redacción
En la costa de Tarragona, el tiempo parece haberse detenido por unos instantes. La arena húmeda de La Savinosa ha vuelto a recibir el rastro de unas crías de tortuga. No llegaron para quedarse, sino para marcharse. Veinticuatro tortugas careta que nacieron el pasado verano han emprendido esta semana su camino hacia el mar.
Fue en agosto de 2024 cuando se localizó un nido en esta playa, el único de esa temporada en toda Cataluña. Aquel hallazgo activó un dispositivo que incluyó vigilancia, incubación y asistencia técnica. Algunas de las crías fueron liberadas poco después de nacer. Pero otras, las más frágiles, siguieron otro camino.
Un recorrido diferente
Estas últimas 24 no fueron al mar enseguida. Durante cerca de diez meses permanecieron en el centro de recuperación de la Fundación CRAM, donde crecieron lejos del oleaje. Bajo supervisión y cuidados, ganaron peso, desarrollaron su caparazón y fortalecieron sus reflejos. El objetivo era sencillo, pero vital: ofrecerles una oportunidad más sólida de supervivencia.
Esta técnica, aplicada en casos seleccionados, no es nueva. Pero su uso se ha hecho más frecuente a medida que las condiciones del medio cambian. Las playas ya no son lo que eran. Ni el agua. Ni el cielo.

Entre memoria y futuro
La Savinosa ya forma parte de esa nueva cartografía de la biodiversidad mediterránea. No solo porque en ella nacieron más de un centenar de crías de Caretta caretta, sino porque se convirtió en uno de los pocos puntos del litoral catalán donde se reprodujo esta especie el año pasado.
Los primeros ejemplares, más de ochenta, regresaron al mar pocos días después de romper el cascarón. Estas últimas 24 cierran ese ciclo. Lo hacen ahora, casi un año después, cuando la temperatura del agua vuelve a subir y los días se alargan.
Con la llegada del verano, La Savinosa y otras playas del entorno serán objeto de seguimiento. Entre los meses de junio y noviembre, no se descarta que nuevas tortugas lleguen a desovar. En los últimos años, estos episodios se han repetido con una frecuencia creciente en zonas donde antes eran excepcionales.
La modificación de las rutas migratorias, el calentamiento del mar y otros factores ambientales están provocando que especies como la tortuga boba exploren áreas distintas para anidar. El litoral catalán, antaño marginal para esta especie, comienza a convertirse en una alternativa viable.
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Fuente imagen destacada: Silvia Paneque (X)