Todo lo que necesitas saber para no perderte las Perseidas en 2025
La lluvia de las Perseidas es una de las grandes oportunidades para ver estrellas fugaces, y en 2025 no será una excepción.
Alejandro Riveiro
Como cada año, una de las grandes citas con el firmamento es la lluvia de las Perseidas, que alcanzará su pico de actividad el 12 de agosto de 2025. En esta ocasión, la Luna afeará el espectáculo al permanecer sobre el horizonte durante buena parte de la noche.
Las Perseidas de 2025 serán espectaculares (a pesar de todo)
La lluvia de las Perseidas es una de las citas habituales con el firmamento cada año, y 2025 no va a ser una excepción. El pico de actividad siempre tiene lugar en la noche del 12 de agosto, pero las Perseidas se caracterizan por darnos varias oportunidades.
Normalmente, tanto las noches del 11 como la del 12 de agosto son buenas oportunidades para ver estrellas fugaces. En ocasiones, incluso la jornada del 13 de agosto puede ser una buena opción. Si bien es cierto que no siempre sucede.
Todo depende de cuándo se produzca el pico de actividad, porque la cantidad de meteoros que podemos ver cae rápidamente tras terminar. En esta ocasión, la Luna será un obstáculo relativamente importante, porque estará en fase menguante.
«Aunque la Luna reste visibilidad, las Perseidas siempre logran dejarnos con la boca abierta».
Aproximadamente, el 80% de nuestro satélite estará iluminado. Esto quiere decir que su brillo ocultará algunos de los meteoros más tenues que podremos ver. Además, también implica que se pondrá bajo el horizonte tras el amanecer.
Así que su presencia hará que la cantidad de meteoros que podamos ver sea inferior a lo que observaríamos en condiciones perfectas. Sin embargo, las Perseidas son lo suficientemente activas como para que siga siendo todo un espectáculo.
Hay que recordar, a fin de cuentas, que en condiciones ideales (con la luna en fase de luna nueva y sin contaminación lumínica alguna), la lluvia de las Perseidas puede dejarnos hasta 120 meteoros por hora (similar a las Gemínidas, en diciembre).
Tal vez te interese:
- Las teorías conspiratorias más famosas de la astronomía
- Eventos astronómicos Julio 2025: el cielo se llena de ocultaciones, afelio y meteoros
- Próxima luna llena y calendario lunar 2025: todas las fechas y nombres populares
El mejor momento para la observación
La radiante, el punto desde el que parecen proceder las estrellas fugaces, se eleva sobre el horizonte hacia la medianoche y alcanza su punto más alto en el cielo en las horas previas al amanecer. Las Perseidas suelen ser más activas antes del amanecer.
La lluvia de estrellas en sí, en realidad, es mucho más larga. Comienza hacia el 14 de julio y termina el 1 de septiembre. Entre esas fechas, ya podremos ver Perseidas, pero no debemos esperar que sea una cantidad significativa fuera del pico de actividad.
Si queremos disfrutar de la lluvia de estrellas, es importante seguir los consejos habituales para este tipo de citas. Es decir, buscar un lugar lejos de la contaminación lumínica de ciudades (o grandes poblaciones) y llegar al menos treinta minutos antes de observar.
Ese es el tiempo que necesitan nuestros ojos para acostumbrarse a la oscuridad. Aunque la lluvia tiene lugar en pleno verano, las noches pueden ser frescas según donde nos encontremos. Tanto como para quizá necesitar ropa de abrigo.
Al margen de esto, es necesario también buscar un lugar en el que podamos observar tanto cielo como sea posible. Aunque las estrellas fugaces parecen proceder de la constelación de Perseo, pueden aparecer en cualquier lugar del firmamento.
En realidad, la radiante lo que nos indica es que, si trazamos el movimiento de esas estrellas fugaces, todas parecen compartir un origen común en la dirección de esa constelación. Por eso, cuanto más cielo podamos ver, mejor.
El origen de las «las lágrimas de San Lorenzo»
Cuando observamos estrellas fugaces, lo que estamos viendo es pequeños granos de polvo, a menudo de apenas el tamaño de un grano de arena, desintegrándose en nuestra atmósfera a una altura de unos 100 kilómetros sobre la superficie.
El objeto responsable de las Perseidas es el cometa Swift-Tuttle, que completa una órbita alrededor del Sol cada 133 años. En ese recorrido, deja tras de sí un rastro de polvo que permanece en esa órbita.
La Tierra, durante esta época del año, entra en la zona del espacio en la que se encuentra ese material y nos deja uno de los grandes espectáculos de cada año. Su último perihelio se produjo en 1992 y, por tanto, no volverá a visitarnos hasta 2126.
«Cada estrella fugaz que vemos es una postal del pasado del cometa Swift-Tuttle».
El cometa mide 26 kilómetros y, en su próxima visita, será un objeto destacado en el firmamento, visible a simple vista con facilidad. Habrá otras ocasiones en las que será incluso más brillante, porque pasará más cerca de nuestro planeta.
Lo más importante es que, por suerte, no necesitamos que el cometa esté cerca del Sol para poder ver las Perseidas. De hecho, la mayoría de partículas han permanecido durante mucho tiempo en el espacio.
Aproximadamente, las partículas pueden permanecer unos 1000 años antes de que choquen con la atmósfera de nuestro planeta. Así que, cuando vemos esas estrellas fugaces tan espectaculares, estamos viendo las huellas de muchas visitas pasadas del cometa Swift-Tuttle.