Trastorno Afectivo Estacional (TAE): Síntomas, Causas y Tratamientos
El Trastorno Afectivo Estacional (TAE) es un problema de salud que afecta a muchas personas con la llegada del otoño e invierno. Sus síntomas incluyen tristeza, falta de motivación, y cansancio.
Pablo Ramos
La llegada de los cambios de estación puede conllevar para algunas personas sensaciones de desapego, abatimiento, cansancio e incluso desánimo y fatiga sin motivo aparente. Son síntomas comunes que suelen aparecer en personas que padecen un problema de salud denominado Trastorno Afectivo Estacional (TAE).
¿Qué es el Trastorno Afectivo Estacional?
El Trastorno Afectivo Estacional (TAE) es un problema de salud de tipo depresivo que se produce durante el cambio de estación, especialmente en otoño e invierno, coincidiendo con los periodos de menor incidencia de la luz solar y la reducción de la vida social al aire libre. Aunque puede aparecer en otros periodos del año, como la primavera y el verano.
Este trastorno puede mermar la calidad de vida del paciente durante su desarrollo. Sin embargo, suele ser pasajero en la mayoría de los casos.
«El trastorno afectivo estacional es una depresión, tipificada como Depresión Mayor en la nomenclatura diagnóstica, pero que sigue un patrón estacional, es decir, ocurre solo en un período específico del año o se asocia a él», explica Juan Castilla, psicólogo general sanitario y divulgador del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid.
De este modo, el TAE puede producirse en diferentes periodos del año, aunque es más común durante el otoño y el invierno.
“Aunque la investigación en torno a los trastornos afectivos emocionales es amplia, la causa exacta no está completamente determinada. Una de las teorías más aceptadas fundamenta su causa en las alteraciones en el ritmo circadiano debido a la reducción de la luz solar y cambios en los niveles de serotonina y melatonina en el cerebro”, incide Susana Mantas, especialista en trastornos psicológicos y salud mental positiva, y miembro de la Junta de Gobierno de la Delegación de Girona del Colegio Oficial de Psicología de Cataluña.

Síntomas del Trastorno Afectivo Estacional
No todas las personas con este trastorno experimentan todos los síntomas, pero sí varios de los siguientes: sentimientos de tristeza, ausencia de motivación, irritabilidad, desesperanza, pérdida de interés, falta de energía, aumento de peso, agresividad, insomnio o exceso de sueño, y falta de concentración.
En los casos más graves, pueden aparecer pensamientos negativos relacionados con la muerte o el suicidio.
«En el trastorno afectivo estacional, la persona presenta los síntomas de depresión en alguna época del año, como el verano o la primavera, aunque es mucho más frecuente que ocurra en otoño y/o invierno», recalca Castilla.
¿El TAE puede aparecer en verano?
El TAE en otoño e invierno suele presentar síntomas como el incremento de la ingesta de alimentos, aumento de peso, exceso de sueño y añoranza al reducir la actividad social. Por otro lado, las personas que lo padecen en verano suelen experimentar insomnio, pérdida de apetito y peso, ansiedad, episodios de irritación, agitación y conductas violentas.
¿Cuál es la duración típica de un episodio de TAE?
La duración de un episodio de Trastorno Afectivo Estacional puede variar según el caso. Algunas personas lo sufren durante unas semanas, mientras que otras pueden padecerlo durante toda la estación.
Causas y factores de riesgo
Las causas del Trastorno Afectivo Estacional no están del todo claras, ya que pueden ser muy variadas. Los expertos señalan que las personas con TAE suelen tener niveles irregulares de serotonina, uno de los principales reguladores del estado de ánimo.
Asimismo, pueden tener un exceso de melatonina, lo que dificulta el sueño, y una falta de vitamina D.
Por otro lado, los expertos indican que los trastornos afectivos pueden estar causados por desequilibrios químicos en el cerebro. Esta alteración puede producirse por causas naturales o por factores externos como traumas, acontecimientos inesperados o estrés.

Población de riesgo
Las mujeres y las personas jóvenes son los colectivos más propensos a experimentar Trastorno Afectivo Estacional, aunque los factores que determinan su aparición pueden ser variados.
Por ejemplo, aquellas personas que residen lejos del ecuador, en latitudes más altas con menos horas de luz, tienen un mayor riesgo de padecer TAE.
En concreto, se estima que entre el 1% y el 10% de la población puede padecer este trastorno, siendo más frecuente en mujeres y en países nórdicos. Sin embargo, el riesgo disminuye con la edad.
Aquellas personas con antecedentes familiares de TAE o de otro tipo de depresión también pueden tener un mayor riesgo de padecer este trastorno o de agravar los síntomas de otros trastornos depresivos o bipolares según la estación del año.
«La incidencia del trastorno afectivo estacional (TAE) puede variar de un año a otro debido a varios factores, como cambios significativos en las condiciones climatológicas, en las relaciones sociales o en la cantidad de luz solar», detalla Castilla.
Además, es importante tener en cuenta que cada persona tiene un reloj biológico distinto. Por lo tanto, los cambios en la luz solar pueden provocar «desajustes» que pueden ser mínimos o excesivos en función de la persona.
«Nuestros ritmos circadianos tienen un papel muy importante en la producción de melatonina, la hormona del sueño, que es muy sensible a la luz, tanto natural como artificial. A menor exposición a la luz, mayor desajuste se puede producir», explica Castilla.

¿Cómo saber si tengo trastorno afectivo estacional o depresión?
El diagnóstico del Trastorno Afectivo Estacional puede ser complejo, ya que los problemas de salud relacionados con la tristeza y el estado de ánimo pueden resultar confusos.
Lo más adecuado es acudir a un profesional sanitario de la rama de la psicología, que analizará cada caso y su contexto para discernir las causas y los síntomas que originan el problema, y pautar un tratamiento si fuera necesario.
Tratamientos para el Trastorno Afectivo Estacional
Los tratamientos para el Trastorno Afectivo Estacional varían en función del paciente y sus necesidades. Es importante recordar que este trastorno está catalogado como una depresión.
«La psicoterapia con un profesional colegiado en Psicología es la opción más eficaz, donde se trabaja para reemplazar los pensamientos negativos asociados a la época del año», señala Castilla.
Durante la terapia, se evalúan posibles desencadenantes personales, como duelos no resueltos, rupturas traumáticas, patrones familiares disfuncionales o la percepción de una vida rutinaria, para establecer pautas y conductas alternativas que permitan un afrontamiento más eficaz y menos doloroso.
«Si se detecta una deficiencia de vitamina D u otros nutrientes mediante un análisis de sangre, se puede pautar un soporte vitamínico adecuado y recomendar una mayor exposición solar», añade Castilla.
Además, el tratamiento puede incluir fototerapia (terapia de luz), psicoterapia, fármacos antidepresivos y, muy importante, cambios en el estilo de vida, como hacer ejercicio y mantener una dieta saludable. «Algunas investigaciones sugieren que la deficiencia de vitamina D, debido a la falta de la luz solar, puede estar relacionada con el TAE. Este dato estaría vinculado al aumento de TAE entre los jóvenes, debido a la adicción a las pantallas que comporta una menor exposición a la luz solar. El TAE es una condición manejable y con un pronóstico generalmente favorable cuando se trata adecuadamente», apunta Mantas
¿Cómo prevenir el Trastorno Afectivo Estacional?
Prevenir el Trastorno Afectivo Estacional puede ser complejo, pero existen medidas para reducir el riesgo. Mantener una dieta equilibrada rica en minerales y vitaminas, especialmente vitamina D, contribuye a mejorar el bienestar.
Además, la exposición moderada pero frecuente al sol también puede marcar la diferencia. En algunos casos, se recomienda el uso de aparatos de fototerapia como alternativa a la ausencia de luz solar.