Trump pretende cerrar Mauna Loa referencia de medida del CO2
El gobierno de Estados Unidos quiere cerrar el grifo de la financiacion a una de las estaciones de medida de CO2 más importantes del mundo
Mario Picazo
Llevamos décadas siguiendo de cerca la evolución de la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, aunque hace 150 años ya se hablaba del conocido efecto invernadero. En 1896 se publicaba por primera un artículo relacionado la concentración de gases de efecto invernadero con el Cambio Climático de nuestro planeta.
Más de medio siglo después se empezó a medir la concentración de dióxido de carbono para tratar de entender el impacto que tenía la actividad humana en nuestra atmósfera. Fue el científico Charles Keeling quien decidió instalar una estación para medir ese dato en lo alto de la isla de Hawái. Aprovechando la altitud del volcán Mauna Loa y la escasa perturbación de ciudades en pleno Pacífico empezó a medir CO2 en 1956.

Un valioso registro interrumpido por el gobierno de Trump
Ahora la administración que preside Donald Trump quiere apagar el grifo de la financiación de un observatorio que es la referencia de concentración de CO2 para el mundo entero. Algo que también quiere hacer con la extensa red de registros de gases de efecto invernadero que gestiona su administración. Dejar de monitorear las concentraciones de estos gases es una forma de ocultar su progresivo aumento.
Los datos recopilados en Mauna Loa desde 1958 sirven para ver cómo ha variado este gas de efecto invernadero en la atmósfera, y como amplifica el Cambio Climático. La estación toma muestras del aire y mide los niveles globales de CO₂ y con ellos los expertos han ido construyendo la conocida curva de Keeling. Es uno de los gráficos más conocidos en el campo de la investigación climática porque muestra el aumento de los niveles de dióxido de carbono con el paso del tiempo.
La reacción por parte de científicos de Estados Unidos y del mundo entero no ha tardado en llegar. Mauna Loa es fundamental para seguir la secuencia que arranco hace ya más de seis décadas. No se puede investigar el problema del Cambio Climático si este no se mide. De no contar con el registro que llega de Hawái, hacer estudios que relacionen el aumento del principal gas de efecto invernadero y el calentamiento del planeta será complicado.

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Registros de CO2 para entender una gran variedad de procesos
Cuando arrancaron los primeros registros de dióxido de carbono en Mauna Loa, se pudo ver por primera vez el ciclo anual del CO2. A medida que las plantas crecen en verano, absorben CO₂ y lo extraen de la atmósfera. Al morir y descomponerse en invierno, el CO₂ regresa a la atmósfera. Una clara muestra de nuestro planeta en pleno proceso de respiración.
También se ha visto como el aumento de un gas tan importante como el CO2 en la atmosférico no ha dejado de aumentar. El dato posteriormente serviría para que meteorólogos y oceanógrafos entendieran que tanto la tierra como los océanos absorbían cerca de la mitad del CO2 producido por los humanos. El resto, la otra mitad, se iba acumulando en la atmósfera ayudando a calentarla.
Con los datos recopilados se pudo poner etiqueta de origen al dióxido de carbono adicional, pero se sabía que el origen estaba relacionado con la actividad humana y que el aumento tenía una relación importante con la quema de combustibles fósiles. Basta con relacionar el aumento de la actividad humana con el de la concentración de CO2 para entender esa relación.

La importancia de medir la concentración de CO2
Los datos que han quedado registrados en la curva de Keeling muestran como en la década de 1960, los niveles de CO2 rondaban las 320 partes por millón. Hoy, en pleno 2025 ya superan las 420 ppm. La reconstrucción paleo-climática nos ha demostrado que no hemos tenido esas concentraciones en al menos tres millones de años. Los expertos también apuntan que la tasa de aumento supera con creces cualquier cambio natural en los últimos 50 millones de años.
Hoy los modelos climáticos con los que trabajan numerosos centros de investigación del mundo dependen de registros como el de CO2 de Mauna Loa para elaborar sus predicciones. Saber cuánto CO2 hay en la atmósfera nos permite calcular el grado de calentamiento del planeta y como ese exceso de energía puede afectar el clima.
Parece que al actual gobierno de Estados Unidos no le interesa que ese dato, que solo sigue aumentando, se siga obteniendo cada día. El calentamiento global se amplifica cada año entre otras cosas por la quema de combustibles fósiles. Una verdad incómoda que choca con la actual política de Trump basada en el progresivo aumento del uso de combustibles fósiles.