Trump pretende cerrar NCAR, santuario de investigación del clima
NCAR es uno de los centros de investigacion atmosferica más importantes del mundo y su cierre podría ser inminente
Mario Picazo
El Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR) es, literalmente, para muchos expertos que llevan años estudiando, entre otros temas, el cambio climático, «la nave nodriza global».
Casi todos los que realizan investigaciones sobre clima, ciencias atmosféricas y meteorología, no solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo, han pasado por sus puertas y se han beneficiado de sus increíbles recursos.
Pese a la importancia de este centro de investigación, hace unas semanas el Gobierno de Donald Trump comunicó su intención de desmantelarlo. Russ Vought, director de la Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca, anunció en un comunicado reciente: «Esta instalación es una de las mayores fuentes de alarmismo climático del país.
Se está llevando a cabo una revisión exhaustiva y todas las actividades vitales, como la investigación meteorológica, se trasladarán a otra entidad o ubicación».

Cerrar NCAR es apagar el motor del conocimiento climático
NCAR se fundó en 1960 y desarrolló algunos de los primeros modelos de predicción meteorológica y climática del mundo.
Actualmente, sus 830 empleados trabajan en programas que abarcan desde la predicción de tormentas hasta la contaminación atmosférica, además de operar modelos climáticos avanzados. Su investigación del sistema Tierra se centra en cambio climático, meteorología, hidrología y desarrollo de modelos numéricos.
Los expertos del laboratorio climático más importante de Estados Unidos, ubicado en Boulder, Colorado, no han tardado en responder. NCAR apoya a los científicos que vuelan hacia huracanes. También a los meteorólogos que desarrollan nueva tecnología de radar, a los físicos que idean y codifican nuevos modelos meteorológicos y, sí, al modelo climático comunitario más grande del mundo.
Para los expertos que trabajan en el centro, el ataque podría ser simplemente una forma de silenciar la información científica que se transmite. A la administración no le gusta la idea del cambio climático y cualquier cosa relacionada con el clima debe ser perjudicial para su gobierno.

El desmantelamiento de NCAR se suma a la ofensiva científica del gobierno Trump
En diciembre del año pasado, la administración Trump también canceló 109 millones de dólares en subvenciones para transporte ecológico a Colorado. Esto incluye fondos para mejorar la infraestructura de carga de vehículos eléctricos y estudiar combustibles alternativos para trenes.
El gobierno demócrata que gobierna el estado de las Rocosas no está precisamente en buenos términos con la Casa Blanca, y eso sumado a las verdades incómodas que se publican en revistas científicas sobre el clima no favorece al centro.
Según publica un artículo del principal periódico de Colorado, el Denver Post, la política actual del estado choca con el gobierno central.
Tres demócratas del Congreso, el senador Michael Bennet, el senador John Hickenlooper y el representante Joe Neguse afirmaron que la amenaza al NCAR era “sumamente peligrosa y descaradamente vengativa”, y que “tienen la intención de luchar contra los intentos de desmantelar esta institución de investigación de vanguardia con todas las herramientas a su alcance”.

Sesenta y cinco años de ciencia climática en riesgo
Desmantelar NCAR es como dar un golpe a la piedra angular que sostiene nuestra comprensión científica del planeta. Y esa comprensión ya estaba bajo presión tras la congelación de la financiación de la red nacional de Centros Científicos de Adaptación Climática en septiembre por parte de la administración Trump.
También se ha puesto en marcha la interrupción de los registros clave de datos satelitales de la NASA, la eliminación de los indicadores climáticos de la EPA y un sinfín de otras acciones, grandes y pequeñas, todas ellas destinadas a suprimir nuestra capacidad de estudiar cómo los humanos están afectando al clima terrestre.
Sin la sólida presencia del NCAR, las agencias estatales que antes no se especializaban en la predicción meteorológica y climática podrían verse obligadas a intensificar sus esfuerzos. NCAR era uno de los últimos centros de investigación operativos que transmitía a nuestras comunidades respuestas sobre desastres relacionados con el clima.