Última hora del incendio de Los Gallardos: la meteorología da una tregua
El incendio de Los Gallardos sigue bajo vigilancia tras dejar una de las tragedias forestales más graves de los últimos años, en una zona de relieve complejo y vegetación muy seca.
Mar Gómez
El incendio forestal de Los Gallardos, en Almería, continúa siendo una de las emergencias más graves de este verano y una de las tragedias forestales más duras de los últimos años en España. Según las últimas informaciones publicadas, el fuego deja un balance provisional de 12 personas fallecidas, varios heridos y desaparecidos, además de miles de hectáreas afectadas en el entorno de la Sierra de Cabrera-Bédar.
La evolución más reciente invita a un cierto optimismo prudente: las condiciones meteorológicas de la noche y primeras horas del día han sido más favorables para los trabajos de extinción, con menos viento y mayor humedad relativa, dos factores clave para intentar consolidar el perímetro y evitar reactivaciones. Aun así, el incendio no puede darse por resuelto, porque sigue habiendo puntos calientes y una gran cantidad de combustible vegetal seco en una zona de relieve complejo.
Una zona especialmente vulnerable al fuego
Los Gallardos se sitúa en el Levante almeriense, en un entorno donde se combinan sierras, ramblas, matorral mediterráneo, viviendas dispersas y carreteras secundarias. Esta mezcla hace que un incendio pueda evolucionar con rapidez y que las evacuaciones sean especialmente complejas si el fuego cambia de dirección o si el humo reduce la visibilidad.
Además, parte del entorno afectado se encuentra cerca de la Sierra de Cabrera-Bédar, una zona de alto valor natural y con una orografía que puede condicionar mucho el comportamiento del fuego. Las pendientes, barrancos y vientos canalizados pueden acelerar la propagación y complicar el trabajo de los equipos de emergencia.
Por qué avanzó tan rápido
La clave está en la combinación de calor, viento, baja humedad y vegetación disponible para arder. En este tipo de incendios, la meteorología no prende la chispa, pero sí puede convertir un foco inicial en una emergencia muy difícil de controlar.
En las horas críticas se dieron condiciones muy adversas: temperaturas elevadas, humedad baja y rachas de viento. Es lo que muchas veces resumimos con la llamada “regla del 30”: más de 30 ºC, menos del 30 % de humedad y viento por encima de 30 km/h. No es una fórmula exacta, pero ayuda a entender cuándo el fuego puede propagarse de forma muy rápida.

A esto se suma otro factor: el territorio. Cuando hay mucha vegetación seca acumulada, matorral continuo y zonas de difícil acceso, el fuego encuentra más combustible y puede avanzar por saltos, generar focos secundarios y superar la capacidad de ataque inicial.
Previsión meteorológica para las próximas horas en Los Gallardos
Durante este domingo, la situación meteorológica será más favorable que en los momentos más críticos, aunque no exenta de riesgo.

A lo largo de las horas centrales del día se esperan temperaturas todavía altas, con valores en torno a 30-33 ºC, y máximas que podrían rondar los 33 ºC durante la tarde. No hablamos del calor extremo de jornadas anteriores, pero sigue siendo un ambiente cálido para una zona afectada por un gran incendio.
El viento soplará principalmente de componente este y nordeste durante buena parte de la tarde, con intensidades en general moderadas, en torno a 15-20 km/h, aunque de forma puntual podría haber alguna racha algo más elevada. Este viento no parece tan adverso como el de los primeros momentos del incendio, pero seguirá siendo un factor a vigilar, sobre todo en laderas, barrancos y zonas donde pueda cambiar la dirección del humo.

La humedad relativa se mantendrá más alta que en días anteriores, aproximadamente entre el 50 % y el 60 % durante buena parte de la tarde. Este dato es importante: una humedad más elevada ayuda a que la vegetación no esté tan disponible para arder como cuando los valores caen por debajo del 15 % o 20 %. Aun así, después de varios días de calor y sequedad, el combustible vegetal no se recupera de forma inmediata.
De cara a la noche, las condiciones mejorarán algo más. Las temperaturas bajarán progresivamente hasta valores cercanos a 27 ºC a última hora del domingo y unos 25-26 ºC durante la madrugada del lunes. La humedad volverá a recuperarse, con valores que podrían superar el 60-70 % durante la noche y acercarse al 80 % en algunos momentos de la madrugada. El viento tenderá a ser más flojo, rolando entre oeste, suroeste y este según la hora.
La noche puede ayudar, pero no elimina el riesgo
La recuperación nocturna de la humedad y el descenso de temperatura pueden abrir una ventana importante para los equipos de extinción. En incendios forestales, muchas veces las horas nocturnas son fundamentales para trabajar con más seguridad, consolidar líneas y enfriar puntos calientes.
Pero hay que ser prudentes. Aunque la meteorología mejore, un incendio de esta magnitud puede mantener brasas, raíces encendidas o focos latentes durante muchas horas. Si durante el día vuelve a bajar la humedad o aumenta el viento, pueden producirse reactivaciones.