Resuelto el «misterio del meteorito»: eran los restos de un cohete chino volviendo a la Tierra
Lo que muchos creían que era un meteorito ha resultado ser algo mucho más terrenal: este destello sorprendió en la medianoche del domingo sobre Andalucía, Murcia y Baleares.
Javier Castaño
No era un meteorito. Tampoco una Perseida adelantada. La pasada noche del 10 de agosto, pocos minutos antes de la medianoche, una luz prolongada y rasante cruzó el cielo desde el Atlántico hasta el Mediterráneo. Quienes estaban en Málaga, Cádiz, Valencia, Ronda o Antequera —y también en Baleares— la vieron avanzar lenta, demasiado lenta para ser una estrella fugaz.
Las imágenes, como ocurre ahora, aparecieron en redes antes de que nadie supiera qué había pasado. Vídeos grabados desde Torrevieja, Los Balcones, zonas rurales de Málaga o el interior de Alicante mostraban una cola incandescente, a veces partida en dos, parecida a la de un cometa.
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La explicación no estaba en el espacio profundo
La confirmación llegó unas horas después. La Red de Investigación de Bólidos y Meteoritos (SPMN), la red Andalmet y el proyecto SMART del Instituto de Astrofísica de Andalucía coincidieron: no era un cuerpo celeste, sino la cuarta fase del cohete chino Jielong-3.
Había sido lanzado el 8 de agosto desde el Mar Amarillo para colocar en órbita un satélite de comunicaciones de Geely Automotive.
El objeto, identificado como NORAD 65131, empezó a arder al rozar la atmósfera a 118 kilómetros de altitud. Entró a casi 29.000 kilómetros por hora y en pocos segundos se fragmentó en decenas de piezas. Cruzó Andalucía, Murcia, el sur de Alicante y continuó hacia Baleares. Lo que quedara entero terminó probablemente en el Mediterráneo.
Cohete en vez de meteorito: una confusión comprensible
El tiempo que permaneció visible —más de lo que dura un meteoro— y su trayectoria horizontal hicieron que la gente pensara en un bólido natural. El calendario no ayudaba: en pleno agosto, con la lluvia de Perseidas a punto de alcanzar su máximo, cualquier destello en el cielo es sospechoso.
En Valencia, varios testigos aseguraban que la luz viajaba “en dos trozos” y que dejaba una estela tan larga que parecía no acabar nunca. En zonas del interior de Málaga, sin farolas cerca, el brillo resaltaba más que en la costa.
Basura espacial: un visitante recurrente
Ver una reentrada a simple vista no es habitual, pero cada vez es menos raro. Los restos de cohetes y satélites se acumulan en órbita. Según la Agencia Espacial Europea (ESA), hay más de 36.000 fragmentos de más de 10 centímetros dando vueltas alrededor de la Tierra, además de millones de piezas más pequeñas.
La mayoría se desintegran, como ocurrió con el Jielong-3. Aunque no siempre. A finales de marzo, la caída de un Falcon 9 de SpaceX dejó una espiral luminosa sobre España.
Fuente imagen destacada: Proyecto Mastral