Un iceberg se tiñe de azul y se derrite tras décadas a la deriva

El agua producida por el deshielo del iceberg tiñe de azul la mole de hielo que lleva 40 años a la deriva por el océano Antártico.

Pablo Ramos

El color de los icebergs, como masa de hielo enorme, es blanco. Sin embargo, según qué condiciones y bajo unas circunstancias concretas, puede variar la tonalidad y teñirse de azul.

Recientemente, la agencia espacial norteamericana NASA ha publicado una fotografía del iceberg A-23A que muestra cómo en las últimas semanas su color ha cambiado y ha pasado a ser mayoritariamente azul.

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Fuente de imagen: NASA

Este iceberg ha pasado de los tonos blanquecinos a adoptar gamas cromáticas azules.
Según la NASA, este cambio de color se debe al deshielo del iceberg, en el que el hielo pasa a estado líquido en forma de agua.

Charcos de agua en un iceberg azul

“Se pueden ver extensos charcos de agua de deshielo azul en su superficie. Aunque mucho más pequeño que antes, lo que queda sigue siendo uno de los icebergs más grandes del océano, cubriendo un área mayor que la de la ciudad de Nueva York”, recoge la agencia.

Esta imagen ha sido tomada a través del sistema de captación de imágenes satelitales MODIS el 26 de diciembre de 2025, en la que se pueden ver “extensos charcos de agua de deshielo azul en su superficie”. Además, se aprecia cómo el peso del agua se introduce por las grietas del hielo, favoreciendo la desintegración y abriendo aún más dichas grietas.

“Obsérvese también la delgada línea blanca alrededor del borde exterior del iceberg, que aparentemente retiene agua azul de deshielo: un patrón de «terraplén-foso» causado por la curvatura ascendente de la placa del iceberg a medida que sus bordes se derriten en la línea de flotación”, explica Ted Scambos, investigador principal de la Universidad de Colorado en Boulder.

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Fuente de imagen: NASA

Un iceberg de 40 años a la deriva

El iceberg A-23A se desprendió en 1986, hace más de 40 años, y durante mucho tiempo fue considerado uno de los icebergs más grandes jamás desprendidos, con una superficie de unos 60 kilómetros cuadrados.

Actualmente vaga por el Atlántico Sur, cerca de Georgia del Sur, una isla con la que casi colisiona hace unos años. Pero el deshielo que padece desde hace décadas está cerca de acabar con su trayecto.

En base a este proceso y a su ritmo de derretimiento, se estima que este enorme iceberg podría estar a unos pocos días o semanas de su desintegración y desaparición. “Ciertamente, no espero que el A-23A sobreviva al verano austral”, ha especificado Chris Shuman, científico jubilado de la Universidad de Maryland, en EE. UU.