Un nuevo estudio advierte: Barcelona tendrá olas de calor hasta 6 grados más intensas
Expertos de la Universidad Autónoma de Barcelona plantean estás medidas urgentes de adaptación a las olas de calor que llegarán más fuertes.
Mario Picazo
En ciudades como Barcelona las olas de calor se ven amplificadas por la propia isla de calor que genera el entorno urbano. Son ya numerosas las urbes del planeta donde durante los meses de verano el calor llega a extremos preocupantes haciendo que las olas de calor sean más intensas y duraderas y afectando a millones de personas.
El área metropolitana de Barcelona es uno de los lugares donde van a más. Según las predicciones realizadas por un equipo de expertos de la Universidad Autónoma de la ciudad (UAB), las olas de calor serán más intensas. Los cálculos apuntan a que podrían ser de hasta 6 grados centígrados más fuertes que las de hoy a finales siglo.
Barcelona ya muestra gran vulnerabilidad frente a estos extremos. Su área metropolitana concentra 3,3 millones de personas en apenas 636 km², y en las últimas olas de calor la mortalidad aumentó hasta un 27%. De hecho, la combinación de altas temperaturas diurnas y las noches anormalmente cálidas (‘noches tropicales y ecuatoriales’) es crítica para la salud pública.

Barcelona convertida en una olla a presión para finales de siglo
El estudio del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la UAB, está liderado por el investigador Sergi Ventura. Usando simulaciones meteorológicas de alta resolución y la metodología del pseudo-calentamiento global (PGW), los científicos han comparado episodios históricos (1991–2020) con condiciones previstas para 2041–2070 y 2071–2100.
De los resultados obtenidos se concluye que las olas de calor en el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) podrían intensificarse de forma drástica hacia finales de este siglo. Pero cuanto se caliente en verano la ciudad dependerá entre otros factores de lo aportemos los humanos en materia de gases de efecto invernadero con el consiguiente calentamiento del aire.
Para el 2100 la ciudad de Barcelona podría experimentar olas de calor hasta 6 grados más intensas que las de hoy
En un escenario conservador sin grandes recortes en las emisiones de gases invernadero, las temperaturas máximas medias podrían subir unos 4°C y las mínimas cerca de 3,5 °C hacia 2100. Pero en un escenario más realista con menor reducción de gases, los aumentos puntuales de temperatura podrían rondar hasta 6°C.
Modelos numéricos para simular un escenario casi inhabitable
La metodología empleada por el equipo de investigación de la UAB es cada vez más frecuente y se basa en el uso del método de pseudo-calentamiento global (PGW). Consiste en repetir eventos extremos recientes bajo un clima futuro más cálido. Ese grado de calidez puede ser más conservador o extremo según las concentraciones de gases de efecto invernadero que aportemos los humanos.
Para ello se aporta información meteorológica histórica con datos de presión atmosférica, temperatura, humedad, vientos, etc. durante los veranos cálidos en el área metropolitana de Barcelona. A esas condiciones se suman las temperaturas globales de fondo amplificadas con proyecciones de Cambio Climático.
El escenario evaluado es bastante realista, ya que se asume que no se reducen las emisiones de CO₂. De hecho, para el año 2100 se estima que el CO₂ atmosférico prácticamente se duplique respecto a la actualidad, lo cual coincide con trayectorias cercanas al escenario RCP8.5 de altos gases invernadero que se usa en estudios del IPCC.

Transformación de las condiciones ambientales de la ciudad
Las conclusiones del estudio arrojan datos realmente preocupantes teniendo en cuenta que la población del área metropolitana de la ciudad seguirá aumentando con el paso de los años. Entre los resultados clave obtenidos destacan los siguientes:
Aumento de temperatura: Para finales de siglo, las temperaturas máximas medias del verano podrían subir 4 °C y las mínimas 3,5 °C respecto a las condiciones actuales. En los episodios más extremos (atmósfera muy estable), los picos térmicos puntuales llegarían a ser 6 °C mayores que hoy.
Valores extremos: En este escenario cálido, muchas zonas interiores de la ciudad registrarían máximas superiores a 45 °C, y las áreas urbanas densas de Barcelona superarían los 42 °C. A su vez, las mínimas en la costa podrían no descender de 32 °C durante la noche.
Isla de calor urbana: El calentamiento sería especialmente intenso en los centros urbanos. Los materiales de la ciudad (asfalto, hormigón, ladrillo) absorben y retienen gran radiación térmica, y la reducida ventilación por los vientos locales hace que la ciudad conserve más calor.
Menor humedad relativa: Se prevé una caída general de la humedad relativa del aire en torno al 6% de media para máximos diarios y al 5,3% para mínimos. También se esperan reducciones puntuales de hasta 16% en la zona del Garraf. Esto refleja, entre otros factores, alteraciones en las refrescantes brisas marinas habituales.
Atmósfera más estable: El estudio indica que la altura geopotencial a 500 hPa podría aumentar hasta 100 metros en la cuenca Mediterránea. En la práctica, esto significa una atmósfera más cálida y estable durante el verano, que favorecería la persistencia de las olas de calor y menos episodios de precipitación.

La adaptación fundamental ante la lenta mitigación climática
Dado que el ritmo de mitigación del Cambio Climático no avanza al ritmo deseado, los autores del estudio insisten en lo importante y urgente que son las estrategias de adaptación. Ventura subraya que la mitad de la población mundial vive en ciudades, y para el 2050 esa cifra seá del 70%. Por eso conocer con detalle estos escenarios es “crucial” para diseñar respuestas urbanas a lo que va a ir llegando en materia climática este siglo.
El estudio refuerza la recomendación de avanzar en planes como el Plan Clima de Barcelona, que establece reducir un 40% las emisiones de efecto invernadero para 2030 (respecto a 2005) y contempla medidas de mitigación urbana. Entre las acciones sugeridas figuran la creación de nuevos espacios verdes y cubiertas vegetales (1,6 km² adicionales de sombra urbana), la promoción del transporte público y estrategias de gestión del calor en edificios públicos.
Estas medidas pueden atenuar el impacto de las olas de calor sobre la población. Como concluyen los investigadores, solo reduciendo drásticamente las emisiones globales y combinándolo con adaptación local se podrá evitar el escenario más severo planteado por el estudio.