Un parapentista chino sobrevive tras absorberle una nube que lo elevó a 8.598 metros de altitud

Atrapado en una nube cumulonimbus, el piloto alcanzó una altura equiparable al Everest, sin oxígeno suplementario y a -40 ºC

Redacción

No era un reto ni una maniobra arriesgada. Solo pretendía probar un nuevo arnés de segunda mano en un entorno conocido, las montañas Qilian. Sin embargo, el pasado 24 de mayo, el destino de Peng Yujiang,un parapentista chino de 55 años, dio un giro inesperado.

Una corriente convectiva lo arrastró hasta los 8.598 metros de altitud, sumergiéndolo en un entorno extremo: sin oxígeno, rodeado de hielo y completamente desorientado.

La ascensión: de un vuelo de prueba a una experiencia límite

El despegue tuvo lugar a mediodía, a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, en un enclave de entrenamiento habitual en la provincia de Gansu.

Nada indicaba que iba a producirse una anomalía atmosférica. Pero en apenas veinte minutos, su parapente fue atrapado por una corriente ascendente generada dentro de una nube cumulonimbus, un fenómeno conocido entre los expertos como «succión de nubes», que puede resultar letal.

Las imágenes captadas durante el vuelo muestran al piloto rodeado de hielo, con los guantes mal ajustados y señales evidentes de congelación en las manos. A pesar de las condiciones, logró mantenerse operativo y descender de forma controlada. El aterrizaje se produjo a más de 30 kilómetros del punto de partida, tras un trayecto cercano a las rutas de aviación comercial.

Una sanción a posteriori pese a la proeza del parapentista chino

Aunque contaba con una licencia de parapente de nivel B, Peng no había tramitado el plan de vuelo ni solicitado autorización para utilizar el espacio aéreo. Las autoridades chinas han abierto una investigación y le han impuesto una suspensión de seis meses de toda actividad de vuelo.

El informe de la Asociación Provincial de Deportes Aeronáuticos de Gansu matiza que la actividad previa al vuelo no requería permiso, y califica el incidente de imprevisible. Aun así, el caso ha reabierto el debate sobre la regulación de este tipo de vuelos en zonas de meteorología inestable.

Riesgos de volar cerca de las nubes: un viejo fantasma que regresa

El fenómeno que experimentó Peng no es nuevo. En 2008, un parapentista también fue absorbido por una nube tormentosa en el Tíbet y su cadáver fue hallado días más tarde, congelado y sin oxígeno, a más de 70 kilómetros de su última posición conocida. Son episodios poco frecuentes, pero cuando ocurren, raramente acaban con un final feliz.

El límite seguro para vuelos en parapente suele establecerse entre los 4.000 y los 5.000 metros. Superarlo sin equipamiento de altura, como botellas de oxígeno o protección térmica avanzada, implica un riesgo severo de hipoxia, pérdida de conocimiento o congelaciones irreversibles.

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