Un pez guitarra acaba en la basura en Cádiz y desata una oleada de indignación

El pez guitarra, especie en peligro crítico, apareció en la basura en Cádiz. El suceso ha generado alarma entre científicos y conservacionistas.

Javier Castaño

Valdelagrana. Playa de El Puerto de Santa María. Cádiz. Allí fue grabado un vídeo que ha terminado circulando por redes. Un grupo de jóvenes encuentra lo que creen que es una manta marina en un contenedor de basura. Se equivocaban.

El animal era un pez guitarra, uno de los más amenazados del continente. La escena —trivial para quienes la grabaron— ha provocado una reacción inmediata entre biólogos y conservacionistas. No solo por la imagen. Por lo que representa.

Una especie que sobrevive por poco

Conocido también como guitarrón, el pez guitarra está catalogado en peligro crítico de extinción. Su morfología resulta peculiar: cuerpo plano como una raya, cola que recuerda a un tiburón. Puede alcanzar los dos metros y superar los diez años de vida. No supone riesgo alguno para el ser humano.

Hasta hace poco era común en las aguas del Atlántico oriental y el Mediterráneo, desde Portugal hasta Angola. Hoy, apenas resiste en algunas zonas del litoral andaluz, especialmente en Cádiz y Huelva.

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Ignorancia, pesca y lentitud reproductiva del pez guitarra

Varias causas explican su declive. La sobrepesca, tanto dirigida como accidental. La extracción de aletas, altamente valoradas. Una madurez sexual lenta. Y una reproducción escasa. Todo ello ha reducido su presencia a mínimos históricos.

A ello se suma algo menos tangible, pero igual de determinante: el desconocimiento social sobre su valor ecológico. Para muchos, sigue siendo un pez más. El episodio de Valdelagrana lo evidencia con claridad.

Pez guitarra
Fuente: Banco de imágenes Canva

Investigación en marcha

Desde 2018, el Proyecto Glaucostegus trata de revertir la situación. Lo lideran el Acuario de Sevilla, la Fundación Oceanográfico, la Fundación Azul Marino y la asociación LAMNA. El objetivo es ambicioso: rastrear, proteger y entender a esta especie en libertad.

En estos años se han registrado más de 80 avistamientos, incluso de ejemplares recién nacidos. Una señal débil, pero esperanzadora.

La implicación de pescadores locales ha sido decisiva. Ellos notifican ubicaciones, condiciones, técnicas empleadas. Esa colaboración ha permitido detectar también prácticas ilegales. Un engranaje frágil, pero vivo.

La coincidencia que duele

A finales de mayo, en la misma playa donde apareció el ejemplar tirado, tuvo lugar una campaña científica de muestreo. Participaron más de 40 investigadores, que examinaron 33 peces guitarra vivos siguiendo protocolos específicos para reducir su estrés.

Semanas después, uno de esos animales —o quizás otro— termina en un cubo de basura. La escena contrasta con el cuidado del operativo anterior. Y evidencia la falta de conexión entre la ciencia y la realidad social.

¿Cría en acuarios?

Se estudia. Algunos acuarios españoles valoran iniciar programas de cría en cautividad. No como sustituto, sino como complemento. Reforzar la población. Reintroducir ejemplares en el medio. Aunque todavía es una hipótesis.

Por ahora, el foco sigue puesto en el medio natural, donde Cádiz y Huelva ofrecen las últimas condiciones viables: temperatura moderada, salinidad adecuada, fondos blandos, disponibilidad de alimento. Todo lo demás —protección normativa, vigilancia, educación— sigue siendo insuficiente.