Un terremoto de magnitud 5 sacude Granada: por qué esta zona registra tantos terremotos

Un terremoto de magnitud 5 ha sacudido Granada provocando numerosos daños materiales.

Mar Gómez

Granada ha vuelto a temblar con fuerza. Un terremoto de magnitud 5,0 se registró a las 01:04 horas de este sábado 15 de agosto, con epicentro al noreste de Alhendín, en el área metropolitana de Granada. El terremoto ha sido muy superficial y ha alcanzado una intensidad máxima estimada de V-VI, según los últimos datos del Instituto Geográfico Nacional.

— Manuel Martín 𝄢 (@18010manu) August 15, 2026

El movimiento se ha sentido ampliamente en Andalucía y ha provocado daños materiales, desprendimientos y caída de elementos de fachadas y tejados, aunque por el momento no constan heridos. Emergencias 112 ha gestionado más de 200 avisos y la Junta de Andalucía ha activado la fase de emergencia, situación operativa 1, del Plan ante el Riesgo Sísmico. También se ha desalojado preventivamente un edificio en Las Gabias.

Pero hay un detalle importante: el terremoto de magnitud 5 no ha sido un episodio aislado.

Horas antes, a las 18:43 del viernes, ya se había producido un terremoto de magnitud 3,7 al noroeste de La Zubia. Después del movimiento principal de la 01:04, el IGN ha seguido registrando decenas de pequeños terremotos alrededor de Gójar, Ogíjares, La Zubia, Alhendín, Otura, Armilla o Dílar. Entre ellos destaca otro de magnitud 3,3 registrado a las 06:34 al norte de Gójar. La actividad continuaba durante la mañana.

¿Por qué tiembla tanto Granada?

La respuesta está varios kilómetros bajo nuestros pies y empieza mucho más lejos de Granada.

La cordillera Bética se encuentra dentro de la amplia zona de interacción entre las placas africana y euroasiática, que actualmente convergen de forma oblicua a un ritmo del orden de 5 milímetros al año. Puede parecernos una cantidad insignificante, pero a escala geológica esa deformación es continua.

Placas tectónicas.

Dentro de ese gran escenario de convergencia, la cuenca de Granada está atravesada por sistemas de fallas activas y presenta localmente un régimen predominantemente extensivo. Es decir, mientras a escala regional existe convergencia entre placas, parte de la corteza en las Béticas centrales se está deformando mediante fallas normales.

Las rocas pueden soportar esa deformación durante un tiempo. Se acumula tensión hasta que alguna zona de una falla ya no puede resistirla y se desliza bruscamente. La energía almacenada se libera entonces en forma de ondas sísmicas. Eso es, esencialmente, un terremoto.

¿Por qué se ha sentido con tanta fuerza?

Aquí entra en juego otro factor: la profundidad. El terremoto de esta madrugada ha sido muy superficial. Cuando un terremoto ocurre cerca de la superficie, las ondas sísmicas tienen que recorrer menos distancia hasta llegar hasta nosotros, por lo que el movimiento puede sentirse de manera especialmente intensa en las localidades próximas al epicentro. El propio IGN recuerda que un terremoto muy superficial puede producir intensidades elevadas aunque su magnitud no sea extraordinariamente grande.

Y aquí conviene diferenciar dos conceptos que solemos confundir: magnitud e intensidad no son lo mismo.

La magnitud mide el tamaño del terremoto y es un único valor. La intensidad describe cómo se ha sentido y qué efectos ha producido en cada lugar, por lo que cambia dependiendo de nuestra distancia al epicentro y de otros factores.

Granada ya conoce bien este fenómeno

La cuenca de Granada es una de las regiones con mayor actividad sísmica de la Península Ibérica y se caracteriza precisamente por numerosos terremotos superficiales de magnitud baja o moderada. En 2020 y 2021, la zona de Atarfe y Santa Fe protagonizó un conocido episodio de elevada actividad sísmica.

La historia también demuestra que la sismicidad granadina no es nueva. El IGN recoge terremotos históricos importantes, desde el ocurrido al sur de Granada en 1431 hasta el devastador terremoto de Arenas del Rey de 1884.

Eso no significa que la secuencia actual vaya a desembocar en un terremoto mayor.

Y este punto es fundamental: los terremotos no pueden predecirse actualmente indicando con precisión cuándo, dónde y con qué magnitud ocurrirá el siguiente. Podemos conocer las zonas con mayor peligrosidad, estudiar las fallas, registrar las réplicas y calcular probabilidades, pero no pronosticar un terremoto como hacemos con una tormenta.

Por eso, durante las próximas horas habrá que seguir la evolución de la actividad sísmica y, sobre todo, la información de los organismos oficiales.

La Tierra bajo Granada lleva moviéndose millones de años. Esta madrugada simplemente hemos vuelto a sentir, durante unos segundos, una pequeña parte de esa enorme maquinaria geológica que continúa funcionando bajo nuestros pies.

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