Una esquiadora se acerca demasiado a un leopardo de las nieves y acaba siendo atacada
Un leopardo de las nieves atacó a una esquiadora en China. El episodio explica cómo el invierno altera el comportamiento de la fauna salvaje.
Natalia Marqués
Un animal casi invisible, un invierno extremo y una mala decisión humana. Así se explica el ataque sufrido por una esquiadora en el norte de China tras acercarse demasiado a un leopardo de las nieves, uno de los grandes felinos más esquivos del planeta.
El vídeo del incidente se ha viralizado en las últimas horas, pero lo ocurrido va mucho más allá de una imprudencia puntual.
Cuando el invierno empuja a la fauna hacia zonas humanas
El suceso tuvo lugar en el condado de Fuyun, en una región montañosa próxima al Geoparque Mundial de la UNESCO de Keketuohai, en Xinjiang. Se trata de un entorno de alta montaña donde el invierno reduce drásticamente la disponibilidad de presas.
En este contexto, no es extraño que algunos depredadores amplíen su área de movimiento. Cuando la nieve cubre los valles y escasea el alimento, los leopardos de las nieves pueden acercarse más de lo habitual a zonas transitadas, algo que las autoridades locales llevaban días advirtiendo.
La esquiadora, que regresaba a su alojamiento al anochecer, se detuvo al ver al animal. Se acercó a unos tres metros para intentar fotografiarlo. Ese margen, que puede parecer amplio, es crítico para un felino salvaje.
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Qué desencadena un ataque de un leopardo de las nieves
El leopardo de las nieves no caza humanos. No los reconoce como presa. Pero eso no lo convierte en un animal inofensivo.
Son felinos muy territoriales, con una gran capacidad de salto y una reacción defensiva rápida cuando se sienten acorralados o sorprendidos. En este caso, el animal se encontró con una persona detenida, mirándolo de frente y reduciendo distancias.

El resultado fue inmediato. El felino atacó y derribó a la mujer sobre la nieve. Las imágenes muestran a la esquiadora inmovilizada hasta que un instructor logró ahuyentar al animal con sus bastones. El casco de esquí fue determinante. Absorbió gran parte del impacto y evitó lesiones más graves en la cabeza y el cuello.
Por qué estos ataques son tan poco frecuentes
Según el Snow Leopard Trust, China concentra cerca del 60 % de la población mundial de leopardos de las nieves. Aun así, los ataques a personas son extremadamente raros.
La explicación está en su comportamiento. Es un animal esquivo, silencioso y especializado en evitar el contacto humano. Vive en zonas remotas, se mueve de noche y suele huir ante cualquier presencia.
Los pocos incidentes registrados tienen patrones comunes: proximidad excesiva, sorpresa a corta distancia o situaciones de estrés ligadas a la falta de alimento, especialmente en invierno. Este caso encaja en todos ellos.
Avisos ignorados y un mensaje claro de las autoridades
Días antes del ataque, las autoridades habían emitido advertencias explícitas a turistas y residentes:
no abandonar los vehículos, no caminar solos y no intentar fotografiar a la fauna salvaje.
Un leopardo de las nieves ya había sido visto en las inmediaciones, posiblemente buscando comida. No se ha confirmado si se trata del mismo ejemplar, pero el mensaje posterior ha sido reforzado. No por alarma, sino por prevención.
Convivir con la fauna no es domesticarla
El episodio sirve como recordatorio de algo esencial en entornos naturales: la fauna no se adapta a nuestras normas, somos nosotros quienes debemos entender sus límites.
En regiones de alta montaña, el invierno no solo endurece el clima. También modifica el comportamiento de los animales, empujándolos a zonas donde el riesgo de encuentros aumenta.
El leopardo de las nieves seguirá siendo uno de los símbolos de la biodiversidad asiática. Misterioso, raro de ver y clave en el equilibrio de estos ecosistemas. Pero incluso los animales más esquivos pueden reaccionar cuando se invade su espacio. Y en la montaña, esa frontera se cruza mucho antes de lo que parece.