Una multitud de delfines sorprende a los visitantes en la costa de California
Pasajeros en Newport Beach presenciaron una estampida de más de 100 delfines, que mostraron un inusual despliegue de energía y saltos.
María Rivas
El mar frente a Newport Beach (California) ofreció el pasado miércoles 27 de agosto una de esas escenas que quedan grabadas en la memoria de quienes las presencian.
Mientras una embarcación de Newport Coastal Adventure realizaba una salida de observación de ballenas, más de un centenar de delfines irrumpió en grupo, avanzando a gran velocidad junto al barco.
Los animales, en una auténtica exhibición de energía, emergían del agua de manera constante. Algunos alcanzaron los tres metros de altura en cada salto, un despliegue que arrancó exclamaciones de asombro entre los pasajeros. Varios de ellos reconocieron que nunca habían presenciado un comportamiento semejante.
Tal vez te interese:
- El simpático recibimiento que hizo una manada de delfines a los astronautas al aterrizar
- ¡Fascinante clase de gimnasia marina! Unos delfines sorprenden con sus saltos
- Delfines: características, hábitat y comportamiento
Desde la compañía Davey’s Locker Whale Watching, especializada en excursiones marinas en la zona, explicaron que este tipo de acrobacias, conocidas como «altos vuelos», no se observan con frecuencia en los delfines mulares. Los especialistas subrayaron que gestos tan espectaculares revelan tanto la naturaleza juguetona de la especie como la fortaleza de sus lazos sociales.
California es uno de los lugares del mundo donde es posible contemplar con mayor facilidad a estos cetáceos, aunque no siempre en formaciones tan numerosas ni en una coreografía tan dinámica.
La imagen de más de cien delfines saltando y nadando en paralelo al barco recuerda la vitalidad de un océano que, pese a la presión humana, sigue ofreciendo momentos únicos.
La secuencia fue grabada por algunos de los presentes y pronto comenzó a circular en redes sociales, donde las reacciones oscilaron entre la sorpresa y la admiración.
Para quienes tuvieron la fortuna de vivirlo en primera persona, la experiencia se convirtió en una de esas vivencias irrepetibles que la naturaleza, de vez en cuando, regala a orillas del Pacífico.