Una ola de frío paraliza Europa con temperaturas muy por debajo de lo normal
Una masa de aire ártico sostiene una ola de frío en Europa, con registros térmicos muy por debajo de lo habitual y nevadas que complican la actividad cotidiana.
Adrián Martínez
El episodio de bajas temperaturas que ha vivido España durante las últimas jornadas no sólo ha afectado a la Península Ibérica, sino que también a la mayor parte de Europa, donde se han registrado temperaturas excepcionalmente bajas, nevadas abundantes y numerosas incidencias en la vida diaria.
El episodio, que afecta tanto al norte como al centro y este del continente, está marcado por la llegada de aire muy frío de origen ártico y por una configuración atmosférica que favorece la persistencia del frío.
Europa queda bajo un frío persistente
La actual ola de frío que azota Europa se originó por la instalación de un bloqueo anticiclónico en latitudes altas, especialmente en el entorno de Groenlandia y el norte del Atlántico. Está distribución atmosférica forzó al chorro polar a desplazarse hacia el sur, favoreciendo la entrada directa de masas de aire ártico muy frío sobre Europa.
Las temperaturas que se han registrado durante los últimos días se sitúan entre 8 y 15 grados por debajo de los valores normales en amplias zonas del continente.
En países del este y centro de Europa, como Polonia, República Checa o Hungría, los termómetros han descendido por debajo de los –10 °C en algunas regiones, mientras que en áreas del norte, como Escandinavia o los países bálticos, se han alcanzado puntualmente valores cercanos a –25 °C.
Incluso en regiones del oeste europeo, menos habituadas a este frío intenso, se han producido heladas generalizadas y temperaturas negativas durante el día. En España se registraron valores negativos para algunas capitales de provincia.
El frío se combina con nevadas generalizadas
A su vez, la presencia de bajas presiones en el Mediterráneo y Europa central ha favorecido la inestabilidad, dando lugar a episodios de nieve en numerosas regiones.
Uno de los fenómenos más destacados de este episodio han sido las fuertes nevadas. La combinación de aire frío y humedad ha provocado acumulaciones de nieve significativas, especialmente en el norte, centro y este de Europa.
En algunas zonas urbanas se han llegado a superar los 30 centímetros de nieve, mientras que en áreas montañosas las cantidades han sido aún mayores. Ciudades poco acostumbradas a episodios de nieve persistente, como París, han amanecido varios días cubiertas de blanco, complicando la movilidad urbana y los desplazamientos interurbanos.
Ola de frío Europa: el invierno paraliza el ritmo diario
El transporte y los servicios básicos se han visto fuertemente afectados por este episodio invernal. Cientos de vuelos han sido cancelados, retrasados o desviados en aeropuertos europeos debido a la nieve, el hielo y las fuertes rachas de viento.
También se han registrado interrupciones en el tráfico ferroviario y numerosos accidentes en carretera por la presencia de placas de hielo. Además, varios países han optado por cerrar centros educativos de forma preventiva y reforzar los dispositivos de atención a personas vulnerables ante el riesgo de hipotermia.
Un episodio invernal que aún no termina
Según las previsiones meteorológicas actuales, la ola de frío aún no ha llegado a su fin. Aunque se espera una ligera recuperación de las temperaturas en amplias regiones durante los próximos días, el ambiente invernal y las heladas nocturnas continuarán presentes en buena parte de Europa.
No se descarta la llegada de nuevos frentes con nieve asociados a la borrasca Goretti a lo largo del jueves y el viernes.
En España sin embargo los termómetros continúan sumando grados, dejando las heladas de primeras horas de la mañana restringidas a zonas de alta montaña.
