Una ola gigante deja 1 fallecido y 35 heridos en la Costa Atlántica argentina

El mar se retiró de forma extraña y regresó con fuerza en minutos, sorprendiendo a cientos de personas en la costa bonaerense.

Natalia Marqués

El mar parecía tranquilo. Era una tarde de calor intenso y la playa estaba llena. Nada indicaba lo que estaba a punto de ocurrir.

En Santa Clara del Mar, en la costa bonaerense, una ola de gran tamaño avanzó de forma repentina tierra adentro y rompió la normalidad del verano. El balance fue grave: una persona fallecida, 35 heridos y el desalojo preventivo de varios balnearios del distrito de Mar Chiquita.

El episodio se produjo en cuestión de minutos. El agua superó la línea habitual de orilla y alcanzó zonas donde se concentraban bañistas y pertenencias. Hubo personas arrastradas, golpes contra objetos y escenas de confusión. Guardavidas y servicios sanitarios intervinieron de inmediato para sacar a la gente del agua y atender a los afectados.

En puntos cercanos de la costa, como Mar del Plata, también se registraron olas fuera de lo normal, lo que refuerza la idea de un fenómeno que no se limitó a un único tramo de playa.

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El mar dio una señal extraña antes de golpear la costa

Varios testigos coinciden en un detalle inquietante. Antes del impacto, el mar se retiró más de lo habitual. La bajante dejó grandes franjas de arena al descubierto. Algunos avanzaron buscando profundidad. Otros simplemente observaron el retroceso con sorpresa.

Después llegó el golpe. El agua regresó con fuerza y el nivel subió de forma brusca, sin apenas margen de reacción. En ese momento se produjeron la mayoría de los rescates.

La víctima mortal sería un joven turista, que se golpeó contra rocas al ser arrastrado por la corriente. Entre los heridos predominan las contusiones y golpes leves, aunque un hombre sufrió un episodio cardíaco y tuvo que ser atendido de urgencia.

Las autoridades investigan ahora qué provocó el suceso. Entre las hipótesis figura la de un meteotsunami, un fenómeno poco frecuente que no tiene origen sísmico y que puede generar subidas repentinas del nivel del mar asociadas a cambios atmosféricos.

El episodio deja una imagen clara: incluso en días aparentemente tranquilos, el mar puede cambiar en segundos. Y cuando lo hace, alejarse de la orilla es la única reacción segura.