Una primavera meteorológica bajo sospecha: tres meses con más calor y lluvias sin patrón claro
La primavera de este año llega con temperaturas más cálidas de lo habitual y precipitaciones sin una tendencia clara.
Adrián Martínez
Aunque todavía quedan unas semanas para el inicio de la primavera astronómica, el invierno meteorológico se despide este sábado, dando paso a la primavera meteorológica el domingo 1 de marzo.
La previsión estacional para esta estación apunta a un trimestre (marzo, abril y mayo) marcado por temperaturas superiores a lo habitual en buena parte del país. En cuanto a lluvias, la tendencia es mucho más incierta en lo que a precipitaciones se refiere.
Una primavera más cálida de lo normal
El escenario más probable para la primavera meteorológica de este año es el de un trimestre más cálido de lo normal en gran parte del territorio. La señal es especialmente clara en el este peninsular y en Baleares, donde aumenta de forma notable la probabilidad de que la temperatura media de los tres meses quede por encima de los valores habituales para la época.
En el centro y norte peninsular también predomina la tendencia cálida, aunque con algo menos de intensidad que en el área mediterránea. Esto sugiere una primavera con predominio de jornadas templadas y suaves.

En el suroeste peninsular y en Canarias la inclinación hacia un trimestre cálido sigue presente, pero es más moderada. Para estas zonas, el margen entre un comportamiento normal y uno más cálido es menor, lo que deja abierta la puerta a una primavera algo más variable, con valores más cerca de lo normal.
En cualquier caso, se trata de una previsión probabilística. No implica que todos los días vayan a ser más cálidos de lo normal ni descarta la llegada de frío o episodios de inestabilidad. Lo que señala es que, en el promedio del trimestre, existe una mayor probabilidad de cerrar la primavera con temperaturas por encima de la media climática.
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En cuanto a lluvias, no hay una tendencia clara
En contraste con la señal térmica, el panorama de precipitaciones es mucho menos definido. Para amplias zonas de la Península y en Baleares no se aprecia una tendencia clara hacia un trimestre más húmedo o más seco de lo habitual. Esto indica que, en principio, la primavera podría situarse en valores próximos a la media, dentro de la variabilidad típica de esta estación.
La primavera se trata de un periodo de transición caracterizado por cambios frecuentes de tiempo y por la aparición de episodios de lluvias intensas de carácter convectivo.
Por ello, aunque el balance final pueda acercarse a la normalidad, no se descartan periodos de precipitaciones abundantes alternados con fases más secas.

El único área donde se aprecia una ligera inclinación hacia un escenario más seco es el suroeste peninsular y, en menor medida, Canarias. Aun así, la señal no es lo suficientemente marcada como para hablar de un trimestre claramente seco.
En conjunto, la primavera de 2026 se perfila como cálida en la mayor parte del país y con precipitaciones sin una tendencia clara. Como toda previsión estacional, este escenario podrá ajustarse en función de la evolución atmosférica en las próximas semanas.