Una serpiente invasora que ya nada en el mar pone en jaque a las lagartijas autóctonas de Ibiza
La culebra de herradura ya ocupa gran parte de Ibiza y está llevando al límite a las lagartijas autóctonas de la isla.
Pablo Ramos
Las serpientes no solo reptan, algunas de ellas también pueden nadar, incluso en mar abierto. Así lo ha constatado un equipo internacional de científicos, que ha documentado cómo la serpiente de herradura, que fue introducida de manera involuntaria en la isla de Ibiza, es capaz de nadar a mar abierto desde la isla hasta los islotes.
Este trabajo, publicado en la revista científica Ecology, también constata que estas serpientes, consideradas exóticas en la isla de Ibiza, han diezmado buena parte de la población de la lagartija pitiusa, una especie endémica de la isla. También están extinguiendo a las poblaciones en los islotes que rodean Ibiza.

“En el artículo científico explicamos que cuando empezamos a detectar las primeras serpientes pensábamos que se trataba de introducciones accidentales, quizá vinculadas a embarcaciones o al transporte humano.»
«Pero, a medida que recopilamos vídeos, fotografías y testimonios de serpientes nadando en mar abierto, entendimos que eran capaces de llegar por sí mismas”, relata Oriol Lapiedra, investigador del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) y autor principal del estudio.
Serpiente nadadora en Ibiza
Según los expertos, esta es la primera vez que se documenta y se constata el comportamiento nadador de la serpiente de herradura. Hasta ahora, se consideraba muy poco probable que una serpiente colonizara activamente otros territorios nadando.
“Uno de los motivos podría ser que las serpientes ya han agotado buena parte del alimento en la isla principal”, apuntan desde CREAF.
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Se estima que la lagartija pitiusa, Podarcis pityusensis, uno de los símbolos y especie emblemática de Ibiza “ha sufrido una reducción drástica en los últimos 20 años” llegando incluso a desaparecer por los ataques de esta especie exótica de serpiente.
“Los responsables han sido los propios humanos, que trasladaron involuntariamente a la isla la culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis), supuestamente escondida en olivos importados de la Península.

Una vez en Ibiza, esta serpiente exótica se ha expandido por casi toda la isla —ya ocupa más del 90% del territorio— y ha devorado a la mayoría de ejemplares de la lagartija endémica, que no estaba acostumbrada a este nuevo depredador”, explican desde CREAF en un comunicado.
Población en riesgo
Es más, tal es la gravedad de la situación que los expertos advierten que “perder estas poblaciones evolutivamente únicas significa que nunca volveremos a ver ejemplares iguales”.
“Cuando la serpiente conquista una nueva zona de la isla puede tardar menos de tres años en extirpar toda la población de lagartijas; la invasión se mueve como un incendio, con un frente que avanza a medida que se acaba la comida”, añade Lapiedra.
Más allá de Ibiza y los islotes, el problema también ha llegado a Formentera. Una isla vecina y donde ya se han encontrado ejemplares de serpiente de herradura que podrían acabar con la población de lagartijas en pocos años dado el ritmo a que crece su población y su capacidad de depredación.
“Hemos puesto en marcha un programa de monitoreo para evaluar la extensión de esta colonización. La detección temprana de nuevos eventos de colonización, junto con el seguimiento del estado de las poblaciones de lagartos, es crucial para comprender cómo se desarrollan las invasiones a lo largo del tiempo”, apuntan los expertos.
Y añaden: “más allá de la conservación local, este caso ilustra la imprevisibilidad del comportamiento de las especies invasoras y la importancia de una investigación continua para anticipar y prevenir futuros impactos ecológicos”.