Una tormenta geomagnética G1 podría alcanzar la Tierra este martes

La NOAA prevé episodios de tormenta geomagnética de nivel G1 durante el martes 8 de septiembre por la posible llegada de varias eyecciones de masa coronal emitidas por el Sol en los últimos días.

Mar Gómez

El Sol vuelve a centrar la atención de los científicos. El Space Weather Prediction Center (SWPC) de NOAA prevé que durante el martes 8 de septiembre puedan alcanzarse condiciones de tormenta geomagnética G1, el nivel más bajo de una escala que va desde G1 —menor— hasta G5 —extrema—.

Pronóstico emitido por la NOAA.

Según la actualización emitida por NOAA la causa será la posible llegada a nuestro planeta de varias eyecciones de masa coronal, conocidas como CME, expulsadas por el Sol los días 2 y 5 de septiembre, que además podrían encontrarse inmersas en una corriente de viento solar de alta velocidad.

CME expulsada por el sol. Fuente: NOAA

La situación, además, continúa evolucionando. Se ha identificado una nueva CME de tipo halo asociada a una llamarada solar de clase C5.0 observada el 6 de septiembre. Los modelos indican que este nuevo material podría alcanzar el entorno terrestre entre las últimas horas del día 8 y las primeras del 9 de septiembre.

Por tanto, nuestro planeta podría recibir varias perturbaciones solares en un intervalo relativamente corto de tiempo.

¿Qué está llegando realmente desde el Sol?

Una eyección de masa coronal no es una llamarada viajando hacia la Tierra. Se trata de una enorme expulsión de plasma y campos magnéticos procedentes de la corona solar que puede contener miles de millones de toneladas de material.

Cuando una CME está dirigida hacia nuestro planeta puede recorrer los aproximadamente 150 millones de kilómetros que separan el Sol de la Tierra en cuestión de días.

Pero que llegue hasta nosotros no significa automáticamente que vaya a desencadenar una gran tormenta.

Uno de los factores decisivos será la orientación del campo magnético interplanetario transportado por ese material. Si presenta durante un tiempo suficiente una componente orientada hacia el sur, puede acoplarse de manera más eficiente con el campo magnético terrestre y transferir energía hacia nuestra magnetosfera. Es entonces cuando puede desencadenarse una tormenta geomagnética.

¿Qué significa que sea G1?

La NOAA utiliza cinco niveles para clasificar estas perturbaciones: G1 es menor y G5 corresponde a una tormenta geomagnética extrema.

Por tanto, la situación prevista para el martes se encuentra en el nivel más bajo de la escala.

En episodios G1 pueden registrarse fluctuaciones débiles en algunas redes eléctricas y pequeños efectos sobre determinadas operaciones de satélites. Las auroras también pueden extenderse algo más hacia latitudes inferiores a las habituales.

No estamos, por tanto, ante un episodio comparable con las grandes tormentas geomagnéticas capaces de producir alteraciones tecnológicas importantes.

Y, sobre todo, una tormenta G1 no representa un peligro directo para las personas que se encuentran en la superficie terrestre. Nuestra atmósfera y nuestro campo magnético constituyen una formidable protección frente a las partículas energéticas procedentes del espacio.

¿Podremos ver auroras desde España?

Con una tormenta G1, sería muy poco probable. Las auroras se producen cuando partículas energéticas guiadas por el campo magnético terrestre interactúan con los gases de las capas altas de nuestra atmósfera. Durante una tormenta geomagnética, el óvalo auroral puede expandirse hacia latitudes inferiores.

Predicción de auroras. Fuente: NOAA

Pero en episodios G1 las auroras suelen mantenerse fundamentalmente en latitudes altas. Es porible que en Norteamérica puedan llegar a observarse en regiones como el norte de Michigan o Maine.

Para que las auroras alcancen latitudes como las de España normalmente sería necesario un episodio geomagnético bastante más intenso, aunque la visibilidad depende también de otros factores como la orientación del campo magnético solar, la duración de la perturbación y las condiciones locales.

Por tanto, con la previsión actual no cabe esperar auroras generalizadas sobre España.

También se vigila la radiación solar

La actividad de los últimos días ha tenido otra consecuencia interesante. El 5 de septiembre, el flujo de protones de más de 10 MeV superó temporalmente el umbral correspondiente a una tormenta de radiación solar S1 —menor—, alcanzando un máximo de 17,8 unidades pfu antes de volver a disminuir.

Para los próximos días se mantiene únicamente una probabilidad del 10 % de alcanzar S1 o superior. Además, estima un 20 % de probabilidad de apagones de radio menores o moderados, R1-R2, hasta el 9 de septiembre.

Son fenómenos distintos: una tormenta de radiación solar, un apagón de radio y una tormenta geomagnética responden a procesos diferentes y NOAA utiliza escalas independientes —S, R y G— para clasificarlos.

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