Ver para creer: El desierto de Atacama, el más árido del planeta, amanece cubierto de nieve
Una nevada transformó el paisaje del desierto más seco del planeta, cubriendo con un velo blanco las instalaciones del observatorio ALMA.
Javier Castaño
El jueves 26 de junio, una inusual nevada sorprendió a los equipos científicos que operan en el altiplano chileno. El fenómeno, que no se registraba con esta intensidad desde hace más de una década, cubrió de blanco varios sectores del desierto de Atacama. Incluido el Centro de Apoyo a Operaciones del observatorio ALMA, situado a unos 2.900 metros de altitud.
En redes sociales, el observatorio compartió imágenes y vídeos del inédito amanecer. Las estructuras del radiotelescopio y el entorno inmediato aparecían rodeados de nieve. No sólo en el llano de Chajnantor —donde se encuentran las antenas principales—, sino también en zonas donde este tipo de fenómenos no suelen alcanzar visibilidad.
Un entorno extremo en alerta meteorológica
Durante la madrugada, las temperaturas descendieron por debajo de los -12 ºC. Por otro lado, la sensación térmica los -28 ºC, cifras extraordinarias incluso para esta región de alta montaña.
Como medida preventiva, se activó el llamado modo supervivencia, un protocolo operativo que permite resguardar los equipos científicos ante condiciones meteorológicas severas. Las antenas fueron reorientadas para enfrentar las ráfagas sin comprometer su estabilidad.
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El desierto de Atacama, una ventana premium al cosmos
Ubicado a más de 1.700 kilómetros de Santiago, el observatorio ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) es fruto de una colaboración científica entre Europa, Estados Unidos y Japón. Su emplazamiento responde a la excepcional sequedad de la atmósfera en esta región, lo que lo convierte en un punto clave para las observaciones astronómicas más sensibles.
Pero lo que otorga valor científico a esta zona también acentúa la singularidad del fenómeno reciente: la nieve en un entorno prácticamente ajeno a la humedad. Aunque se han registrado nevadas esporádicas en los sectores más elevados, una cobertura así en las instalaciones base no se producía desde hacía más de diez años.

Una rareza con paralelismos marcianos
El desierto de Atacama ha sido durante años un escenario de prueba para la exploración planetaria. Sus suelos, por su capacidad oxidante y la escasa presencia de vida microbiana, han servido como modelo para comprender el comportamiento de materiales orgánicos en ambientes extremos como el de Marte.
Varios equipos de investigación han utilizado esta zona para simular misiones espaciales e investigar la resistencia de distintos componentes tecnológicos.
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