Un calentamiento súbito estratosférico temprano pone en jaque al vórtice polar ¿Qué podría pasar?
Los próximos días se producirá un calentamiento súbito estratosférico (CSE) que podría alterar el vórtice polar a las puertas del invierno
Roberto Granda
Estamos a las puertas del inicio del invierno meteorológico en el hemisferio norte. Como siempre, el vórtice polar está ya configurado, y su evolución normal sería la de continuar reforzándose en el inicio del invierno. Sin embargo, este año podría no ser así.
Durante los últimos días de noviembre se va a producir un calentamiento súbito estratosférico (CSE) que podría llegar a revertir los vientos zonales en el vórtice polar estratosférico. ¿Qué implica esto? No es una certeza, pero los CSE suelen conllevar cambios de patrón en superficie.
Un fuerte CSE podría alterar el vórtice polar
En primer lugar, ¿qué es el vórtice polar? Cuando hablamos de ello, nos referimos a una zona de circulación ciclónica del viento circumpolar. Existen dos: el troposférico (el que nos afecta directamente) y el estratosférico, que se da en invierno. Es este último el que nos interesa.
En circunstancias normales, el vórtice polar estratosférico presenta un viento fuerte que circula de oeste a este. Sin embargo, en ocasiones, se puede producir un calentamiento súbito estratosférico. Esto implica que en una zona de la estratosfera, por diversos mecanismos (a veces forzados desde la troposfera) se produce un calentamiento repentino.

Como los vientos dependen de los contrastes térmicos de las masas de aire de latitudes altas con latitudes bajas, el hecho de que aparezca una zona cálida en latitudes altas rompe el esquema. Así pues, los vientos del vórtice estratosférico se debilitan y pueden llegar a revertirse.
Aquí es donde llega la parte interesante: ¿qué implica si los vientos se revierten? Imaginemos que la atmósfera es un conjunto de engranajes acoplados. Si el engranaje superior (el vórtice estratosférico) empieza de repente a girar en sentido contrario, el funcionamiento de los inferiores (la troposfera) se verá alterado.
Algo así es lo que puede ocurrir en la atmósfera. El puede es importante, ya que es un área aún en estudio, pero hay evidencias sólidas de que los CSE y las reversiones del vórtice polar estratosférico suelen llevar a importantes cambios de patrón en el vórtice polar troposférico, el que nos afecta directamente.
Unas consecuencias que no son inmediatas
Si bien el calentamiento del vórtice polar estratosférico puede propagarse al troposférico, no es algo inmediato. Por lo general, puede tardar de 2 a 3 semanas, y sus consecuencias no son del todo predecibles.
En España, por ejemplo, en muchas ocasiones nos beneficia, al provocar patrones atmosféricos de bloqueo en latitudes altas, lo que puede traer tanto aire frío como borrascas a la península.
En otras ocasiones, sin embargo, no ocurre así. Los cambios de patrón se producen, pero la península puede quedar bajo las zonas de estabilidad provocadas por la disrupción de la circulación general atmosférica en la troposfera.
En esta ocasión… los efectos podrían ser rápidos
En esta ocasión, el probable CSE repercutiría rápidamente en la troposfera. Según las previsiones, su propagación sería muy rápida en la vertical de la atmósfera. De ser así, sus efectos podrían notarse ya en diciembre.

Además, hay otro factor importante: de cumplirse, este sería el CSE más pronto que se habría dado desde que tenemos datos. Esto implica que no conocemos cuáles pueden ser sus efectos en comparación con otros episodios previos.