Insolación o golpe de calor, ¿son lo mismo?

Ambos problemas de salud pueden provocar importantes lesiones en los pacientes.

Pablo Ramos

Pablo Ramos

La insolación y los golpes de calor son dos problemas de salud importantes. Su incidencia en la población se incrementa durante el verano. Se debe, principalmente, por las altas temperaturas, por pasar más tiempo al aire libre o por realizar actividades deportivas intensas.

Ambos problemas son causadas por exceso de temperatura en el cuerpo o porque el organismo no es capaz de termorregularse. Una de las preguntas que más se realizan es si son lo mismo.

Diferencias entre insolación y golpe de calor  

Un golpe de calor es un trastorno que se produce por una exposición prolongada a altas temperaturas o por el esfuerzo físico realizado. Puede resultar muy grave si el cuerpo alcanza temperaturas superiores a los 40ºC. 

Si esto ocurre y si no se adoptan medidas ni se ofrece un tratamiento adecuado, un golpe de calor puede provocar un fallo multiorgánico. En el cerebro, el corazón, los músculos o los riñones entre otras partes del cuerpo. 

Ante ambos problemas de salud es fundamental adoptar medidas de manera inmediata

Por su parte, una insolación es un problema de salud que puede resultar muy grave. Se produce cuando una persona pasa demasiado tiempo al sol. De tal manera que su cuerpo no es capaz de refrigerar ni bajar la temperatura de forma normal.

Esto es porque el sudor no cumple su función o apenas se produce sudoración.  Según los expertos, es un trastorno más frecuente en colectivos como niños , ancianos u operarios que realizan su tareas expuestos al sol. También en aquellas personas que consumen algunos medicamentos o alcohol.

Tratamiento de los problemas de salud por calor 

Ante ambos problemas de salud es fundamental adoptar medidas de manera inmediata, ya que pueden tener consecuencias muy graves para los pacientes. 

En el caso del golpe de calor, se aconseja refrescar a la persona que sufre este trastorno. Llegando incluso a introducirle en agua fría o helada de forma rápida para bajar la temperatura. También se pueden recurrir a otros métodos como humedecer a la persona y darle aire.

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Así mismo, se puede recurrir al hielo o a la mantas de enfriamiento. Especialmente en áreas del cuerpo como las ingles, las cervicales, las axilas o la espalda. En casos puntuales también se abordar el golpe de calor con ciertos medicamentos pero siempre bajo supervisión médica. 

Otros consejos que se pueden aplicar

En las insolaciones, se aconseja retirar al paciente de la exposición solar. Seguidamente hay que colocarle en un espacio fresco, a la sombra y ventilado sin apenas ropa. También bajarle la temperatura corporal con baños de agua fría. 

Asimismo, se recomienda masajear el cuerpo para estimular la circulación sanguínea. De esta manera, se favorece que la sangre fría llegue lo antes posible a órganos vitales como el cerebro o el corazón. 

No obstante, hay que tener en cuenta que ambos problemas de salud (golpe de calor e insolación) son muy graves y que con la adopción de pequeñas medidas preventivas. Por ejemplo, mantener una buena hidratación, evitar la exposición solar prolongada y las altas temperaturas en las horas centrales del día.