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Ola de calor (onda de calor)


Una ola de calor (o onda de calor) es un calentamiento importante del aire o invasión de aire muy caliente, sobre una zona extensa en el que aparecen temperaturas anormalmente elevadas durante un periodo más o menos prolongado de al menos tres días seguidos, en que al menos el 10% de las estaciones consultadas miden máximas por encima del percentil del 95% de su serie de temperaturas máximas diarias de los meses de julio y agosto (los más cálidos en nuestra latitud) del período citado. Una vez calculado el percentil del 95% se localizan, dentro del intervalo de tiempo considerado, el 5% de los días más cálidos y por último se toma como «temperatura umbral» la más baja de las máximas registradas en esos días.

La ola de calor ser caracteriza por provocar un ambiente excesivamente cálido y, en ocasiones, también muy húmedo, aunque no es muy habitual, porque el propio calor atmosférico provoca que se condense la humedad y se formen nubes, y ello conlleva que disminuya el calor atmosférico (calor de condensación) al ser parcialmente absorbido por las propias nubes. Por ejemplo, la zona del Ecuador no registra las temperaturas más cálidas del planeta por la presencia de más nubosidad, que mantiene la temperatura constante, sin grandes contrastes.

El término ola de calor depende de la temperatura media para el período en cuestión considerada «normal» en la zona, así que una temperatura que en un clima cálido se considera normal puede catalogarse como una ola de calor en otro lugar del planeta con un clima más templado.

Algunas regiones son más propensas a sufrir olas de calor que otras. Las que tienen un clima mediterráneo presentan una canícula en la que si se producen estos períodos tan calurosos, el episodio puede convertirse de forma local en extremadamente cálido, como es el caso de Andalucía y la Región de Murcia en nuestro país.