NoTime, la marca de ropa hecha con pelotas de tenis, café y neumáticos

Un grupo de españoles decidieron darle una vida útil a los 300 millones de pelotas de tenis que se tiran todos los años. Así nació NoTime.

ElTiempo.es

ElTiempo.es

Los más de 300 millones de pelotas de tenis que se tiran cada año, por lo general, terminan contaminando el medio ambiente. Y lo hacen con un enorme impacto ambiental, pues cada una de ellas contienen materiales que tardan unos 2.500 años en descomponerse.

Para hacer frente a esta huella, un grupo de jóvenes españoles encontró, hace unos años, la manera de darles una segunda vida: fabricar suelas de zapatillas con ellas. Así nacieron las zapatillas NoTime.

El origen de la idea de No Time

Un grupo de amigos del colegio son los jóvenes emprendedores tras esta iniciativa sostenible y ética. «Nos une el amor por el reciclaje». «Queríamos quitarnos el miedo a emprender y, al mismo tiempo, colaborar con la sociedad». confiesa Carlos, uno de los jóvenes que forman el equipo de NoTime

NoTime
Fuente imagen: Instagram NoTime

Todo empezó con un partido de pádel. El equipo cuenta que la idea surgió un día después de jugar. «Hablando, salió el tema de las pelotas de tenis y de cómo es posible que se tiren tantas cuando realmente es un material bueno, muy resistente, con el que se podrían hacer otras cosas». Así lo explican desde NoTime. Partiendo de esta reflexión, el grupo de amigos comenzó a plantearse cómo alargar la vida útil de las pelotas de tenis.

NoTime, zapatillas sostenibles

También los miembros fundadores cuentan como «la mayoría de las cosas que utilizamos a diario tienen una vida mucho más corta de lo que pensamos. Si nos paramos a reflexionar, todo dura menos de lo que parece. Un ejemplo son las pelotas de tenis. A nivel profesional, una pelota dura entre tres y cuatro partidos, luego deja de servir».

¿Por qué no utilizar este material que se tira?

Encontrar la solución no fue fácil. Pasaron meses investigando, y se plantearon diversas ideas. como incluir pelotas de tenis en hornos, en bañeras, en frigoríficos, etc. Dando así cabida a todas las posibilidades.

Durante este proceso, se dieron cuenta de que podían reutilizar más materiales: neumáticos de coche, micro-plásticos reciclados, telas orgánicas y veganas y, hasta posos de café. Todo este trabajo dio sus frutos y fue así como nacieron las zapatillas de NoTime.

Fabricadas en España

La elección de fabricación de zapatillas responde al gran uso y adaptabilidad que ofrecen, al margen de las tendencias más perecederas. Tal y como confiesa Carlos, miembro fundador de la marca «no creemos en el fast fashion. Las zapatillas, dentro de la industria de la moda, son un producto bastante duradero. Por eso pensamos que eran lo ideal para dar mayor uso y vida a los materiales empleados».

Además, las zapatillas de NoTime son todo un ejemplo de economía circular. Están fabricadas en Elche, en una fábrica familiar que obtiene su energía de los paneles solares ubicados en su techo.

¿Cómo se hacen las zapatillas NoTime?

Para ensamblar las pelotas de tenis usadas, el café reutilizado y los neumáticos desgastados y convertirlos en suela de zapatilla, utilizan caucho natural. Es un material elástico, flexible e impermeable cuando se funde a altas temperaturas (170ºC), lo que evita que se deteriore. Y de paso, se evita la tala de árboles.

Fuente imagen: Instagram NoTime

Para el resto de la zapatilla tampoco se utiliza ningún material animal ni vegetal, por lo que son unas zapatillas veganas. La entre-suela se produce bajo el Estándar Global Recycled (GRS), lo que garantiza el respeto a los requisitos sociales y ecológicos.

La plantilla es de plásticos reciclados y apenas se utilizan productos químicos en el proceso de producción. Así, todos los materiales son sostenibles. Sin ningún material dañino para el planeta.

Queríamos crear un producto hecho en España y colaborar a todos los niveles.

NoTime, un proyecto con fines solidarios

NoTime no son sólo zapatillas. Tras la marca, hay un firme compromiso de generar un impacto positivo en la sociedad. Desde el principio, fue un proyecto creado de la mano de la Fundación A LA PAR, que colabora en los diseños y recibe el 20% de los beneficios.

De este modo, el grupo de jóvenes emprendedores no solamente da solución a un problema ambiental, también colabora en la integración de personas con discapacidad intelectual con las que trabaja la organización.