El otoño, un periodo con buenas y malas noticias para los alérgicos
El otoño es un periodo de una incidencia notable de alergias a algunos pólenes y ácaros.
Pablo Ramos
El otoño es una época del año de transición entre el verano y el invierno. Durante esta época es frecuente ver lluvia, viento y temperaturas más bajas en muchas zonas de España. Estos factores tienen una relación directa con los niveles de presencia en el ambiente de distintos alérgenos como polen o ácaros.
Como norma general, el otoño suele presentar unos registros de polinosis poco elevados e incluso bajos. Sin embargo, habrá que valorar la pluviosidad del mes de octubre y en especial a las temperaturas.
En función de la meteorología y la climatología, los niveles de alergia pueden variar de año en año. Es decir, las lluvias y las temperaturas elevadas de septiembre y octubre repercuten de forma directa en la polinosis.
¿Cuáles son las alergias más comunes en otoño?
Las alergias más comunes del otoño son a aquellas plantas como salsolas y amarantos, especies que polinizan en esta época del año. «Las concentraciones de amarantáceas comenzaron a polinizar a finales de agosto y continuarán polinizando hasta septiembre y octubre», detalla el doctor Juan José Zapata, presidente del Comité de Aerobiología Clínica de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).
No obstante, hay que tener en cuenta que en estas primeras semanas del otoño los índices de alergias a pólenes no suelen ser destacables. En los periodos de sequía, los niveles son bajos. Por contra, si se registran precipitaciones importantes, se incrementa de forma directa la concentración de polen en el ambiente.
Además, en otoño cobran especial importancia otros factores como la presencia de ácaros del polvo. Esto se debe a que aumenta la vida dentro de los domicilios en comparación con los meses anteriores.
Acciones como sacar la ropa de los armarios o hacer limpiezas generales pueden aumentar la exposición de los pacientes a las partículas alergénicas de polvo, ácaros y ocarinas, reactivando la alergia de muchas personas.
«Las personas alérgicas a los ácaros tienen síntomas a lo largo de todo el año, pero se manifiestan con más intensidad en los cambios de estación, la primavera y el otoño. Esto se produce en parte, por el incremento de la humedad», explican desde el Hospital Clinic de Barcelona.

¿Puede el otoño provocar alergias? Zonas de mayor incidencia
Las áreas geográficas de España que sufren los niveles de alergia más elevados durante los meses que dura el otoño suelen ser las que registran menos lluvias y que tiene un mayor riesgo de desertificación. Por ejemplo, las provincias de Almería, Murcia, Albacete, Zaragoza y buena parte de Cataluña. «Sin embargo, en las últimas décadas se están extendiendo por casi todo el territorio nacional», recalca Zapata.
Cómo prevenir alergias a los ácaros y hongos:
En lo que respecta a los ácaros, se puede recudir su incidencia y prevenir las alergias adoptando una serie de medidas como el uso de fundas antiácaros en la ropa de cama, lavar las sábanas de manera frecuente y con agua a a almohada a más de 55°C, ventilar el hogar, usar deshumidificadores para reducir la humedad y evitar el uso de alfombras, moquetas y peluches en el dormitorio en las estancias.
Por su parte, para reducir la exposición a los hongos en casa debe evitar guardar la ropa o zapatos mojados en espacios sin ventilación, airear las zonas más oscuras y húmedas de la vivienda, y usar pintura antimoho y productos fungicidas en las áreas húmedas.
Además, es recomendable evitar tener plantas de interior y flores secas dentro de casa y limpiar la cocina y el baño con productos antifúngicos.
Consejos para la alergia en otoño
Para evitar los incómodos síntomas de la alergia en otoño, sea cual sea su origen, se pueden llevar a cabo una serie de medidas muy básicas pero, al mismo tiempo, muy eficaces. La más prácticas es realizar una limpieza del domicilio adecuada y reducir la exposición al agente que causa la alergia.
«En cuanto a los pólenes, depende de las temperaturas y de la pluviosidad. Son factores que no podemos controlar pero, si el paciente sabe la época de polinización y los tratamientos que puede realizar, podrá afrontar la situación de la manera mejor posible», detalla el experto.
De todos modos, hay que tener en cuenta que, ya sea alergia a ácaros o a pólenes, la herramienta más efectiva es un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado. «Tener el tratamiento actualizado y disponible nos permite afrontar posibles síntomas y situaciones incómodas», concluye Zapata.