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DANA


¿Qué es una DANA?

DANA es el acrónimo de “Depresión Aislada en Niveles Altos”. Una DANA es un sistema de baja presión o depresión en los niveles altos de la atmósfera, que se ha separado totalmente de la circulación general de la atmósfera, en nuestro caso de la circulación zonal del oeste. Normalmente, aparecen en el hemisferio norte aisladas al sur del flujo zonal establecido en altura.

Estas depresiones en niveles altos pueden permanecer separadas de la circulación general durante días y presentan trayectorias erráticas, pudiendo llegar a ser retrógradas, con movimiento de este a oeste.

Estas situaciones de DANA son potencialmente peligrosas sobre todo a finales del verano y el otoño en la zona mediterránea, cuando la temperatura superficial del agua del mar es elevada, lo que favorece mayores desarrollos nubosos, lo que puede dar lugar a lluvias más fuertes que en ocasiones provocan inundaciones.

¿Es lo mismo que “gota fría”?

Realmente los conceptos DANA y gota fría se refieren al mismo fenómeno meteorológico. Desde hace unos años se ha ido adoptando muy mayoritariamente el término DANA, reemplazando el uso más tradicional de gota fría.

El popular término <<gota fría>> tiene su origen en la traducción casi literal del término acuñado por la escuela alemana kaltlufttropfen, que significa “gota de aire frío”.

En España comenzó a extenderse un uso desvirtuado del concepto gota fría, asociándolo con cualquier tipo de precipitaciones abundantes, independientemente de si eran provocadas por una depresión aislada en niveles altos, una borrasca atlántica o una tormenta local. Por ello, en el ámbito profesional no se fomenta su uso y actualmente se utiliza el término DANA.

La adopción del término DANA también sirve de homenaje al meteorólogo Francisco García Dana, fallecido en 1984.

¿Cómo se forman?

En niveles altos de la atmósfera, a unos 9000 m de altura, aproximadamente, o 300 hPa de presión existen intensas corrientes zonales, las cuales se desplazan a gran velocidad.

En nuestras latitudes, la corriente o chorro que más nos afecta es la corriente polar, más conocida como jet stream o corriente en chorro. Su dirección normalmente es zonal, hacia el este, separando el aire frío polar (al norte) de aire más cálido (al sur).

Este chorro tiene ondulaciones, al igual los ríos en la naturaleza, que tienen meandros. Cuando la corriente en chorro presenta grandes ondulaciones, puede llegar a “estrangularse” y separarse de la circulación. De esta forma, una parte del chorro queda completamente aislada al sur de la circulación general. Se forma por tanto un embolsamiento de aire frío con circulación cerrada en niveles altos y con sentido de giro ciclónico (antihorario en hemisferio norte), es decir, una DANA.

De esta forma, tenemos los elementos que definen a una DANA:

  • Depresión en altura aislada y sin reflejo en superficie, formada en niveles altos.
  • Aire frío en zonas medias de la troposfera.

Estas perturbaciones aisladas en niveles altos poseen un ciclo de vida característico, con una circulación propia e independiente y con un desplazamiento anómalo al flujo habitual del oeste.

Inicialmente sólo tienen reflejo en los mapas de altura (a 300 o 500 hPa), pero su señal puede ir propagándose hacia la superficie si la perturbación es intensa y a medida que su movimiento se va haciendo más lento. Cuando el proceso de propagación llega hasta la superficie (se tiene circulación ciclónica también en superficie) hablamos entonces de una Borrasca Fría Aislada (BFA).

¿En qué se diferencia una DANA de una borrasca?

Es importante saber diferenciar una DANA de una borrasca polar y de una BFA.

Como hemos dicho, la diferencia entre una BFA y una DANA es que la primera tiene reflejo en superficie y la segunda, no (únicamente se aprecia en los mapas de geopotencial en altura). Ambos casos se han formado a partir de una masa de aire en altura aislada de la corriente general (jet stream).

Las borrascas polares (ciclones extratropicales), en cambio, se encuentran al norte del chorro polar, con reflejo tanto en altura como en superficie, y en el entorno de la depresión las masas de aire no llegan a aislarse completamente de la circulación general. Son las típicas borrascas atlánticas de los meses invernales.

¿Por qué pueden ser peligrosas?

Las DANAS, más popularmente conocidas como gotas frías, son fenómenos muy temidos en España, y especialmente en el área mediterránea por las inundaciones históricas que han dejado.

No obstante, la presencia de una DANA no siempre conlleva fenómenos extremos, de igual manera que no siempre que se tienen precipitaciones intensas son provocadas por una DANA.

Una DANA es un embolsamiento de aire aislado, con temperatura inferior el que lo rodea. El peligro potencial aparece cuando este aire frío se encuentra con temperaturas muy cálidas en superficie y, especialmente con temperaturas cálidas en la superficie del agua en el Mediterráneo.

Cuando esto sucede, se crea una gran diferencia de temperaturas en las diferentes capas atmosféricas, es decir, un gran gradiente térmico. Esto crea un perfil muy inestable en la atmósfera, en el cual las masas de aire ascienden con gran facilidad, se saturan de vapor de agua rápidamente y pueden dar lugar a fuertes tormentas con precipitaciones intensas.

Si a este contraste de temperaturas se le suma la humedad y la energía que aporta un Mediterráneo muy cálido tras los meses veraniegos, tenemos como resultado lluvias torrenciales, las cuales frecuentemente provocan inundaciones en estas zonas.

Los episodios de lluvias intensas en áreas de la costa mediterránea propiciados por una DANA son habituales y recurrentes. No obstante, en ocasiones, estos fenómenos que pueden provocar situaciones de meteorología adversa pueden expandirse a otras zonas del interior peninsular.

A modo de ejemplo, la DANA que afectó a las provincias de Almería, Granada y Murcia en octubre de 1973 se considera una de las más destructivas del siglo XX en nuestro país, dejando registros históricos de precipitación (hasta 600 mm en 24 horas) e inundaciones que se llevaron la vida de varias decenas de personas.

¿Por qué cada vez son más frecuentes en España?

En los últimos años ha habido varios episodios de DANA que han provocado grandes daños en distintos puntos de nuestra geografía.

Una mayor severidad de las lluvias asociadas a las DANAS en España puede estar asociado con el cambio climático ya que el Mediterráneo se está calentando muy rápidamente y el agua presenta de forma habitual temperaturas bastante altas en los meses estivales y las fechas posteriores, sirviendo de caldo de cultivo para las lluvias torrenciales.

Algunos estudios sugieren que en los días de precipitación intensa llueve más ahora que en décadas pasadas. Esto iría en consonancia con el aumento del agua precipitable en la atmósfera propiciado por un Mediterráneo más caliente. Se tienen precipitaciones menos frecuentes, pero más intensas.

Cabe mencionar que las DANAS no ocurren únicamente en verano y otoño sino que pueden producirse en cualquier momento del año. Aunque no tengan tanto potencial para generar fuertes lluvias, la propia dinámica atmosférica asociada a una DANA, con divergencia en altura en su parte delantera provocando ascensos de aire es suficiente para provocar lluvias de cierta entidad.